Ganancias y tránsito ístmico
- 02/02/2026 02:09
Un hecho paradigmático había sacudido los cimientos de la presencia estadounidense en el istmo: la ‘operación soberanía’ con la siembra de setenta y cinco banderas panameñas en la zona del Canal. Fue una situación política que propició el interés por las cifras que generaba esa obra de ingeniería. Por indicación del Despacho del canciller peruano Porras Barrenechea, el embajador José Francisco Mariátegui, que cumplía funciones como tal en Panamá desde agosto de 1958, preparó varios documentos sobre el impacto del Canal en la economía del istmo.
El presupuesto de Panamá en el año fiscal de 1958 señaló la paridad del balboa con el dólar para facilitar los cálculos y proyecciones de los distintos sectores que comprendían la administración del presidente Ernesto de la Guardia Jr. y también para incorporar los ingresos generados por el Canal según los acuerdos vigentes en ese momento. Así, el presupuesto de aquel año fue de 57 millones de balboas, de éste, un millón cuatrocientos mil balboas correspondieron al pliego relaciones exteriores. El costo del servicio consular y diplomático era de 930 mil balboas y el costo operativo de la cancillería, sede Panamá, era de 214 mil balboas. Sin embargo, Roberto Heurtematte, titular del sector Economía, precisó a Mariátegui que el servicio diplomático panameño generaba una erogación anual de 588 mil balboas mientras que el consular era de 154 mil aproximadamente, lo que muestra una discrepancia de $188 mil y que se explica por el interés de Panamá de fortalecer su presencia en el escenario internacional.
Adicionalmente, de acuerdo con la reseña publicada por la “Estrella de Panamá”, entraron al fisco panameño $22 millones 750 mil procedentes del Canal además del millón novecientos treinta mil dólares por concepto de “anualidad del Canal”. La nota señaló que estas cifras no incluyen los pagos de impuesto a la renta de los panameños que trabajan en el Canal (Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, Caja 5-20-A, of.270,1958). Al 30 de junio de aquel año, las ganancias netas del Canal ascendías a $2 millones 656 mil de acuerdo con lo publicado por el mismo diario (MRE, Caja 5-20-A, of.319,1958). En noviembre, la llamada “Compañía del Canal de Panamá” presentó su informe anual, esta vez sobre el año fiscal 1958. La Compañía era una agencia gubernamental estadounidense que administraba el Canal y se hallaba dirigida por un representante del Presidente de los Estados Unidos que ese año fue el Secretario del Ejército Wilber Brucker quien designó como operador del Canal al gobernador William Potter. Es entonces Potter quien informa que transitaron por el Canal 9187 embarcaciones siendo los ingresos de $42 millones 800 mil, un 8% más que en 1957. Es en aquel reporte que se planteó la construcción del llamado “Puente de las Américas” estipulado en el Tratado de Mutuo Entendimiento y Cooperación de 1955 o tratado Remón-Eisenhower (MRE Caja 5-20-A, of.344,1958).
Así, el 30 de diciembre de 1958 se produjo la simbólica ceremonia de inauguración del puente sobre el Canal, obra presupuestada en $20 millones. Al acto asistieron el presidente Ernesto de la Guardia Jr., el gabinete ministerial, el cuerpo diplomático acreditado en Panamá -entre los que se encontraba el embajador peruano Mariátegui- y las autoridades del Canal. La licitación pública para la remoción de tierras la ganó el contratista norteamericano Louis Sommer. La ‘primera piedra’ se colocó en la intersección de las carreteras Tatcher con Farfán, aunque sería más preciso señalar que en lugar poner piedras se dieron las primeras palas de tierra que fueron hechas por el presidente de la Guardia Jr., el gobernador Potter del Canal y el embajador de Estados Unidos Julian F. Harrington, utilizándose para la ocasión palas de plata (MRE, Caja 5-20-A, of.401,1958).
El año 1958 es recordado también porque Panamá llegó a la histórica cifra del millón de habitantes (MRE, Caja 5-20-A, of.270,1958) y el “niño del millón” con el que se alcanzó esa cifra fue Cándido Aizpurúa Guevara quien fue recibido junto con sus padres por el presidente de la Guardia Jr. el 4 de setiembre. Según informó Mariátegui a Lima, el niño fue seleccionado por la Contraloría General de la República luego de cálculos estadísticos y pidió para él que el Ministerio de Agricultura peruano le otorgase una beca para estudiar en el país de los incas en la Escuela Nacional de Agricultura de La Molina (más tarde, universidad nacional agraria) cuando alcance la mayoría de edad (MRE, Caja 5-20-A, of.328,1958). Poco después, cinco estudiantes universitarios peruanos que cursaban estudios en Panamá (Eda Altuna, medicina; Manuel Altuna, arquitectura; Marco Altuna, arquitectura; Juan Bardeli, medicina; y José Chávez, farmacia) visitaron a la familia Aizpurúa para transmitirle sus parabienes acompañados por el embajador Mariátegui (MRE, Caja 5-20-A, of.331,1958) cerrando así un año lleno de vicisitudes ístmicas.