La Cosmopolita
- 03/10/2026 02:13
“El domingo 14 de agosto de 1927, cumple esta institución humanitaria y patriótica, cincuenta años de existencia, nació La Cosmopolita bajo la feliz iniciativa del ciudadano don Francisco Esteban Valverde” (Fragmento del reportaje de la revista semanal “Mundial” nro. 374, año VIII, agosto 1927).
Valverde inició la compañía con un grupo de veteranos salvadores, como se llamaba en la época a los bomberos, que, afiliados a la Cruz Roja de Ginebra, usaban la bandera de la Cruz Roja en sus ambulancias. Desde esas tempranas horas, esos abnegados servidores establecieron que su tarea sería voluntaria, enfatizando así el sentido altruista de su misión. La prueba de fuego se produjo durante la guerra del Pacífico. En las sangrientas batallas de San Juan y Miraflores desarrolladas en las afueras de la capital peruana en enero 1881, la Cosmopolita auxilió a los heridos sin distinción de nacionalidad hasta el fatídico momento en que sus integrantes fueron confundidos con soldados regulares por las fuerzas chilenas y fusilados en el acto, añadiendo una tragedia más a tan espantoso conflicto bélico. Cayeron así los bomberos Nicasio de La Cuba, Guillermo Burga, Emilio Castillo, Enrique Ortega, Arturo Cantuarias, Juan Alfaro, Max Valverde y Gerardo Moreno (Ortiz, 1927). Los bomberos enfermeros Ismael Pinoleti y Emilio de Tena ofrendaron también sus vidas al ser víctimas de balas perdidas cuando recogían combatientes heridos. Conocida es la acción del ciudadano bombero Tranquilino “Tuerto” Velarde que saltó la trinchera del reducto para auxiliar a un joven corneta que, ciego de dolor, imploraba por su madre. La adversidad cobró la vida de ambos. Los nombres de estos héroes quedaron gravados como ejemplo de entrega de la vida por el prójimo en esas amargas horas bélicas.
Su lema “Honor, Sacrificio y Gloria” cobró total significado. Los sobrevivientes de La Cosmopolita se replegaron a Lima donde colaboraron con la comuna capitalina constituyéndose en una columna de guardia urbana que buscó evitar desmanes y saqueos en una ciudad en caos mientras los remanentes del ejército peruano trataban de retirarse, desarticuladamente, hacia los Andes.
Por su sacrificio ganaron el derecho de contar con banda de música e himno propio que, en 1897, fue compuesto por José Sabas Libornio Ibarra. El “maestro Libornio”, como se le llamaba afectuosamente, era Sargento Mayor de la Banda del Ejército y colaboró voluntariamente en la formación musical de los integrantes de la banda bomberil.
Medio siglo después, todo el cuerpo de ambulancia y de bomberos de La Cosmopolita (originalmente nacida con el nombre “Sociedad cosmopolita guardia de propiedad en los incendios”) fue renombrado como “Compañía Nacional de Bomberos Cosmopolita Nro. 6” bajo el comando de su primer jefe Federico Lembcke. Dos años antes, en 1925, durante el gobierno del entonces presidente Leguía, se importó de Alemania la primera escala de Sudamérica, tenía una altura de 20 metros y estuvo en servicio continuo durante 38 años participando en la contención de incendios históricos como el de la calle Plumereros de 1931 (hoy, cuarta calle del jirón Camaná) o el terremoto de 1940. En 1953, la compañía cambió de numeración a “La Cosmopolita Nro. 11” al unificarse los diferentes cuerpos de bomberos del país en el “Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú”. Más tarde, en el 2000, la Bomba Cosmopolita sería reubicada en el distrito de San Borja dejando el tradicional cuartel que ocupara desde los tiempos del entonces presidente Nicolás de Piérola ubicado en el Jirón Junín, cerca del Congreso de la República.
Los lazos de La Cosmopolita con el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá son estrechos. Panamá fue de los primeros países en saludar la actuación del comandante Gustavo Mongrut Bazo de La Cosmopolita Nro.6 durante el incendio de Plumereros de 1931 otorgándole una medalla de oro. “Para el Jubileo de Oro de 1937 Panamá invitó al Perú. El documento fue firmado por el ingeniero Leopoldo Arosemena, Secretario de Higiene, Beneficencia y Fomento, y dirigido en setiembre -por conducto de la Legación peruana- a los señores Roberto Wakeham y José Miguel Corzo, Comandantes Generales de Bomberos de Lima y El Callao respectivamente” (Raffo, 2025). El comandante Corzo fue nombrado Comandante Honorario del Cuerpo de Bomberos de Panamá (Coz, 2009), años más tarde, el comandante Virgilio Airaldi Panettiere recibió una medalla de oro y título de miembro honorario del mismo cuerpo. El comandante Nicanor Masaveu, de la Bomba Internacional nro. 14, también sería honrado con una condecoración de los bomberos panameños (Coz, 2009).
Como un tributo directo a la confraternidad con el istmo, se estableció, dentro del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, la Compañía Nro.207 nombrada explícitamente “Panamá”, ubicada en el distrito de Ventanilla, El Callao, como un homenaje permanente a esta República hermana.