La geografía y la historia, ciencias sociales complementarias
- 12/05/2026 00:00
La historia se dedica al estudio científico del pasado, mientras que la geografía analiza los “paisajes” de la superficie terrestre. El mapa junto con estadísticas y otras fuentes documentales son instrumentos esenciales para explicar mejor hechos y fenómenos complejos que suceden en los dominios temporal y espacial. Desde el siglo XIX se reconoce la afinidad entre estas dos ciencias sociales.
En las escuelas francesas de historia y de geografía que tienen una gran reputación internacional notamos el tránsito entre las dos disciplinas. Grandes historiadores se graduaron de geógrafos y eminentes historiadores se ocuparon también de geografía. Dos académicos y sus obras magistrales son el ejemplo de esa situación: Fernand Braudel y Georges Duby. Ambos brillaron en el firmamento intelectual de Francia y, todavía más allá, de Europa e incluso del mundo. Excelentes escritores, ingresaron a la Academia Francesa. Ambos han inspirado mis estudios y, sobre todo, mis trabajos desde hace más de medio siglo.
Primero, Fernand Braudel (1902-1985), cuya tesis del doctorado de Estado en Letras en historia sustentada en la Sorbona de París en 1947 fue “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II”, trabajo monumental, producto de diez años de investigación en decenas de archivos europeos y de análisis, publicada en 1949. Plantea un método nuevo de explicación histórica con sus tiempos diferenciados: los hechos de la política, la economía y la cultura europea de finales del siglo XVI durante el reinado de Felipe II de 1556 a 1598 definidos como acontecimientos de muy “corta duración” o la historia que se centra en los eventos más inmediatos que alteran la vida de las sociedades. La historia coyuntural se refiere a los cambios más rápidos y visibles que afectan a las sociedades en periodos de “mediana duración”. Finalmente, situó su desarrollo en un contexto geográfico, la historia estructural, que abordaba los procesos históricos de “larga duración”, como los cambios sociales y económicos que afectan a las sociedades de manera profunda y duradera.
Esa revolución de Braudel, historiador y exponente cimero de la escuela histórica francesa de los “Annales” fundada en 1929 por Lucien Febvre y Marc Bloch (que prioriza la historia económico-social), que coloca a la geografía en el centro del relato del pasado, encontrará en un seguidor intelectual, primero graduado en geografía humana, convertido pronto en historiador, que se destaca después por su famoso “Atlas Histórico mundial” publicado en varias ediciones desde 1978 hasta 2024. Se trata de Georges Duby (1919-1996). Tras veinte años de profesor universitario en Aix-en-Provence y animando un laboratorio de cartografía histórica (que frecuenté en 1966-1967), terminó enseñando en el “Collège de France” desde 1971, institución prestigiosa con los mejores académicos galos. Gran experto sobre la Edad Media desde su tesis doctoral “La sociedad en los siglos XI y XII en la región mâconnaise” (1953) que exhibe su método novedoso de conjugar la interpretación de las actitudes mentales de una época con la reconstrucción de sus aspectos económicos, demográficos y sociales. Recurría a las estadísticas de hechos y fenómenos históricos, utilizando gráficos y mapas sobre el pretérito. Me inspiró en mis estudios de geohistoria, primero de la Provenza para la tesis de doctor en geografía que sustenté en 1967 en la Universidad de Aix-Marsella; luego en mi tesis del doctorado de Estado en Letras, dirigida por Pierre Monbeig, sustentada en la Sorbona en 1977, publicada en el libro sobre “La Población del Istmo de Panamá” (1978-2013).
Fernand Braudel, reconocido como el principal historiador francés del siglo XX, también tuvo una experiencia latinoamericana desde que participó en la fundación de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, considerada hoy la primera en el rango de excelencia de la América Latina, como parte de una misión francesa de expertos en ciencias humanas. Fueron, desde 1934, Émile Coornaert (historia), Pierre Deffontaines (geografía), Robert Garric (literatura francesa), Roger Bastide (sociología), Étienne Borne (filosofía y psicología) y Michel Berveiller (literatura grecolatina). Se añadieron en 1935, Fernand Braudel (historia), Pierre Hourcade (literatura francesa), Claude Lévi-Strauss (sociología), Jean Maugüé (filosofía) y Pierre Monbeig (geografía). Este último, geógrafo excepcional, fue catedrático en la Universidad de París y fundador, en 1954, de su Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL).
El impacto de Braudel en la manera de concebir la historia ha sido considerable en el mundo ilustrado. Primero fue en la Europa marcada todavía por el “historicismo” del alemán Oswald Spengler (1880-1936) y del italiano Benedetto Croce (1866-1952), con un método diferente del de Braudel quien encuentra seguidores en Gran Bretaña en historiadores como Arnold Toynbee (1899-1975), además importante diplomático, opuesto al prolífico marxista Eric Hobsbawm (1917-2012). Braudel, profesor en el “Collège de France” desde 1949, vivió en Brasil en 1935-1937, regresó en 1948, y después visitó Argentina, Chile y México, sus universidades y élites intelectuales a las que impactó. Sintió que Latinoamérica le había influido mucho e incluso pensó en convertirse en experto en la región sobre la que publicó varios artículos. Más tarde, desde la década de 1960 visita repetidamente Estados Unidos donde causa sensación entre sus principales universidades y academias y sus obras (incluso “Civilización material, economía y capitalismo”, de 1979), traducidas a muchas lenguas, tienen una gran acogida en un amplio público. Se le aprecia desde la década de 1970 en Colombia, Venezuela y Perú, a pesar de la militancia de grupos intelectuales-políticos encandilados por el marxista peruano José Mariátegui (1894-1930), y hasta en la América Central en donde solo ha brillado Costa Rica. Alejados del anacrónico “materialismo histórico” de Karl Marx (1818-1883), Braudel y Duby son autores poco conocidos en Panamá.