Lombardo en los Andes

Cedida
  • 22/04/2026 23:32

Hace casi cien años, el 24 de junio de 1927, con ocasión de la fiesta de San Juan, el alcalde Juan Ríos del distrito del Rímac -cuyo río fluye detrás del Palacio de Gobierno de la ciudad de Lima- impulsó y llevó a cabo el Concurso Hípico de Amancaes con un vehemente espíritu nacionalista para mostrar los mejores ejemplares de los criadores de Caballos de Paso Peruano del país. Un segundo propósito de Ríos fue rendir tributo al escritor Manuel Ascencio Segura y al dibujante Pancho Fierro, artistas costumbristas decimonónicos, que presenciaron los primeros eventos ecuestres en Amancaes, bucólico prado cercano a Lima testigo de los románticos y veletos paseos amorosos del virrey Amat con La Perricholi, famosa actriz por la que perdió la cabeza a inicios del siglo XIX.

El evento de 1927 fue ganado por “Ñorbo”, caballo de paso de propiedad de Eugenio Krugger, ocupando el segundo lugar “Bataclán” cuyo dueño era Ronald Gordon. De acuerdo con la reseña que el periodista Aramburú preparó para la revista Mundial -de alcance sudamericano- el concurso terminó con una presentación de bailes típicos de la costa y sierra del país, así como de las bandas de música de los institutos castrenses que interpretaron partituras folklóricas y tonadas de moda de ese entonces.

Sin embargo, hubo un tercer propósito para llevar adelante el concurso hípico y es el de conmemorar los importantes avances del plan vial nacional con la construcción de la carretera Lima-Huancayo en los Andes centrales peruanos. Con una extensión de casi 174 kilómetros, este camino carretero será denominado después “Carretera Central” constituyéndose en la principal arteria de suministros agrícolas para la capital del país. Fue impulsada por el diputado nacional por Huancayo Augusto Peñaloza que logró, en 1923, que la obra fuese declarada “de utilidad nacional” y que ésta se iniciase en 1926 cuando se encargó el trazado y ejecución de la vía al comandante Enrique Pérez y al ingeniero civil Javier Giraldés. Entre el grupo de ingenieros asistentes se encontraban varios extranjeros, uno de ellos fue el panameño Salvador Lombardo.

La carretera se dividió en dos tramos: Huancayo-Lunahuaná (en la provincia de Cañete al sur de Lima) y Lunahuaná-Lima. A Lombardo le tocó actuar en el tendido carretero desde el río Chupaca hasta los asientos carboníferos de Oro Negro y Negro Bueno, en el punto limítrofe de las provincias de Jauja y Yauyos a 2874 metros de altura. Este esfuerzo se vería optimizado con la carretera de Huancayo a La Mejorada en Ayacucho, también en construcción, a cargo de ingenieros militares.

Con fines propagandísticos, además del certamen hípico de Amancaes, el presidente Leguía organizó y encabezó una visita a la zona en construcción a finales de junio de 1927 en la que tomaron parte el diputado Peñaloza; el comandante Pérez; el director de la Revista Mundial, A. Aramburú; el director del diario “El Heraldo”, Ovidio Vega; el director de la carretera de Huancayo hacia la selva de San Fernando, Alfredo Garland; el ingeniero Luis Ureta; el comandante Domingo Risco responsable de los caminos vecinales que nacerán de Huancayo hacia las provincias circundantes; y el capitán Olivero, ayudante de Pérez. El punto estelar, además de la docena de fotos que fueron publicadas a toda página, fue la fotografía de todo el grupo en las alturas de Jatunhuasi a 3067 metros sobre el nivel del mar (Revista Mundial nro. 368, Año VIII, julio 1927). Lombardo había colaborado, hasta ese momento, en la construcción de 80 kilómetros, es decir, en el 45% de la obra total.

La participación de Lombardo debía continuar hasta que se llegase al río Mantaro y se iniciase la construcción del puente, pero, ciertos retrasos en el cronograma de ejecución de la vía generaron que el panameño, después de casi dieciocho meses en el proyecto, pasase a trabajar en el tramo Huambutío-Madre de Dios en agosto de 1927 para honrar su compromiso con el equipo de ingenieros del sueco Sven Ericsson que lo esperaba.

La actual carretera une Lima con Huancayo en diez horas de recorrido. Hoy en día se tiene diseñada una nueva ruta de 185 kilómetros de extensión que -atravesando Lima, Junín, Pasco, Huánuco, Huancavelica y Ucayali- mejorará el acceso vial al centro del Perú. Se asegura que el tramo Lima-Huancayo se podría realizar en cinco horas. Este nuevo camino se llamará “Daniel Alcides Carrión” en memoria del epónimo médico que sacrificó su vida para identificar la bacteria de la “verruga peruana o fiebre de La Oroya” que asolaba los campamentos mineros de la sierra en 1885. Sin embargo, aun cuando la antigua carretera pase a una condición secundaria, no se olvidará la proeza de los ingenieros peruanos y del panameño de aquel 1926.