Mario Vargas Llosa, a un año de su muerte: solo era excelente como escritor
- 12/04/2026 00:00
Cuando uno ha leído temas disímiles a lo largo del tiempo, entre estos las biografías y las autobiografías, generalmente solo confirma del aspecto positivo del personaje histórico y muy poco de su lado oscuro. Sobre todo en las décadas anteriores en la teníamos que informarnos de esta temática y otras en libros, enciclopedias y periódicos, principalmente. Ahora, las redes informáticas han hecho que nos informemos más pormenorizadamente de aspectos más puntuales y detallados de la vida de una persona.
Para adentrarnos en el tema acerca del renombrado escritor Mario Vargas Llosa. Nadie duda de su brillantez en la producción literaria, primordialmente como novelista, su prestancia intelectual y sus afanes políticos. Aunque ha demostrado su valía en el saber conocer, eso se tiene que restar de su saber hacer (no la producción intelectual) y el saber convivir. Se puede afirmar con contundencia que es el escritor latinoamericano que mayor fecundidad literaria y reconocimientos ha tenido durante el siglo XX. El premio Nobel fue bien merecido, aunque desde el punto de vista de las letras.
Pero en su avatar personal y posición ante la sociedad, fracasó. De niño mimado a ser atormentado por su padre (que lo vino a conocer a los 10 años), y que lo obligó a internarse en el colegio Leoncio Prado en 1953. A los 19 años, (siendo menor en esos años) escandalizó a su familia casándose en secreto con su tía política Julia Urquidi, 10 años mayor que él. El dominante padre, Ernesto Vargas, amenazó a Mario con una pistola para que la boliviana Urquidi regresara a su país; lo hizo, pero solo por dos meses. Se unieron de nuevo furtivamente hasta que finalmente la familia lo aceptó. Ella lo animó, a “Vargitas”, en sus pretensiones literarias en Lima y en París hasta que se divorciaron en 1964.
Para acentuar sus caprichos y empecinamiento se casó con Patricia Llosa, su propia prima hermana Patricia Llosa. También hubo desaprobación familiar por lo cercano del parentesco, pero la pareja duró 50 años de casados y tuvieron tres hijos: Alvaro, Gonzalo y Morgana. Patricia fue primordial en su éxito literario, a pesar de las continuas infidelidades de él. Se atrevió a afirmar en el discurso del premio Nobel: “Ella es quien resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos...”. Y hasta lloró en medio del discurso y ante las cámaras de televisión internacionales que cubrían el evento en Estocolmo. Era un acto de deslealtad e hipocresía con su esposa, porque después de la celebración de 50 años de matrimonio tuvo, en 2015, la osadía de unirse a la “socialité” Isabel Preysler, un personaje del mundo de la farándula. Se supo que él tenía que darle 80,000.00 euros mensuales, según informaciones periodísticas.
Además, que durante los 8 años de separación dividió a la familia. Patricia, Gonzalo y Morgana no le hablaban; mientras que Álvaro, el primogénito sí acepto la nueva relación con su nuevo “affaire”. Cada vez que había un evento con un hijo o nieto Patricia y Mario se esquivaban. Luego de tantos coqueteos, rumores y devaneos con la Presley, se separó de ésta en diciembre de 2022.
Al separarse de la Presley, Patricia lo perdonó y retomaron contacto (algunas amigas mías me dijeron que no lo hubieran dispensado). A lo mejor también retornó al hogar, porque ya estaba muy enfermo y necesitaba ayuda fidedigna. Murió el gran escritor el 12 de abril de 2025. Dijo ante la cercanía del fallecimiento que quería un entierro íntimo. Primero, porque era ateo, lo que no era bien visto por el pueblo peruano. Además, sabía que no asistirían las multitudes como las que homenajearon a sus enemigos: Jean Paul Sartre (entre 50,000 y 60,000 personas) y Gabriel García (miles de mexicanos, colombianos y otros extranjeros).
En síntesis, como escritor fue brillante, uno de los mejores escritores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX (lo mejor de su obra). Pero su vida personal, matrimonial y su relación y la percepción de muchos peruanos y gente de otras latitudes, no fue la mejor. Su accionar político y su perspectiva ética y social lo menoscabaron como un personaje íntegro y recordado por la humanidad.