Mitos y verdades sobre el general Buenaventura Correoso (1831-1911), gran líder liberal
- 04/08/2026 00:00
Sobre el general Buenaventura Correoso hay diversas versiones, la mayoría falsas. El sectarismo ideológico lo ha sepultado desde hace más de un siglo en una imagen errada, disminuida y distorsionada. Ni siquiera tiene una calle y menos un monumento que lo celebre. Veamos, en síntesis, quien fue Correoso.
José Domingo de Icaza Mata (1847-1900) -cuñado de Amelia Denis de Icaza-, contrajo matrimonio civil en la casa de Buenaventura Correoso, el 20 de febrero de 1869, con Isabel María Correoso Neto (1850). La novia era hija adoptiva de Correoso. Mediante esta unión el antiguo y poderoso linaje de Icaza-Arosemena enlazaba con uno de los personajes más extraordinarios del siglo XIX panameño.
Nació Buenaventura Correoso Cuprid en Panamá el 14 de julio de 1831 y falleció el 12 de enero de 1911. Fue hijo de Teresa Cuprid y del criollo José de los Santos Correoso Aizpuru (1798-1852), escribano real, prócer de 1821, secretario del Ayuntamiento todavía en 1839. Pertenecía a la institución municipal de Panamá que reunía la cúpula del patriciado blanco.
Buenaventura Correoso estudió en el Colegio provincial y luego en la Escuela Normal donde se graduó de maestro. Pasó a enseñar en Capira, Antón y Natá y regresó a Panamá en 1852. A pesar de su buena situación social y económica destacó por su compromiso político y social de vanguardia. Fue maestro de escuela, abogado, cabildante (1853 y 1858), juez (1854-1856), diputado (1856-1858), constituyente nacional (Rionegro 1863), senador (1866, 1871 y 1874-1875), militar (desde 1865), constituyente local (1885), político liberal radical y masón, defensor de los más humildes, de la población del arrabal de Santa Ana de la cual era líder indiscutido, caudillo del “partido liberal negro”.
Fue un auténtico promotor de la salud (como la vacunación y la salubridad) y de la educación públicas. Creó la Escuela Nacional Normal de Varones en 1872 con su Anexo para niños y la Escuela Normal de Institutoras en 1878 y ese mismo año la primera biblioteca pública del país, además de numerosas escuelas primarias distritales. Desde 1869 creó becas y ayudó al adolescente tableño Belisario Porras Barahona (1856-1942) para estudiar en Bogotá.
Comenzó su actividad política el joven Correoso en 1855, con la proclamación del Estado Federal de Justo Arosemena, que correspondía con sus ideales. Como juez, investigó las luchas político-sociales de Azuero de 1855, y sobreseyó a Pedro Goytía y sus seguidores frente a los de la Guardia, y el incidente de la “tajada de sandía” de 1856 para exonerar de culpa a los istmeños.
Correoso gobernó Panamá en 1868-1872 y en 1878. En 1868 combatió el intento de secesión de Chiriquí y venció a los conservadores en la batalla de Los Santos. Como militar participó en varios combates en Colombia y Panamá. El Senado colombiano le otorgó el título de General de División en 1878. Fue embajador de Colombia en Costa Rica en 1872-1873 y viajó una vez a Estados Unidos.
Estadista y modernizador, promulgó los códigos del Estado Soberano, propició una reforma fiscal con más impuestos para los ricos, celebró las primeras elecciones sin fraude en 1872 y se opuso a las intervenciones estadounidenses en Panamá. Siendo gobernador se rodeó de los mejores como el educador Manuel José Hurtado Díaz (1821-1887) y el médico-jurista Mateo Iturralde Vega (1821-1895). Publicó en 1886 “Sucesos de Panamá”.
Buenaventura Correoso se opuso a los conservadores liderados por el gobernador Santiago de la Guardia Arrue (1829-1862) al que combatió en la batalla de Capellanía de Natá el 19 de agosto de 1862 donde pereció, y ocupó Santiago de Veraguas, cuartel opositor. Por su militancia política sufrió cárcel (1865 y 1885) y atentados (Las Tablas 1871). Fue exiliado a Jamaica en 1865. Apoyó el proyecto del canal interoceánico y presidió la Comisión que recibió a Ferdinand de Lesseps en Colón el 29 de diciembre de 1879 en su primera visita al istmo.
Se opuso el general Correoso al Tratado Herrán-Hay, cuyo rechazo por el Senado colombiano en agosto de 1903 fue antecedente directo de los eventos de noviembre. Aunque asistió al cabildo abierto del 4 de noviembre que respaldó la separación de Panamá de Colombia, rechazó el artículo 136 de la Constitución de 1904 que transformaba la República de Panamá en un protectorado estadounidense, tal como aparecía en el Tratado Hay-Bunau Varilla.
Capitalista de calado, Correoso fue abogado, comerciante de perlas y cultivó caña de azúcar. Fue acaudalado propietario de predios urbanos y rurales en la región de tránsito: en La Boca que incluían terrenos del puerto y el cerro Sosa, en Matachín, en San Felipe y en Santa Ana. Totalizaba siete propiedades urbanas avaluadas, catastralmente, en 13.300 pesos en 1896 (por inflación serían más de 420.000 dólares hoy, muchos millones más por la plusvalía urbana).
Buenaventura Correoso casó por 1865 con Sara Abrahams, educada en Jamaica, hija del acaudalado comerciante inglés Henry Abrahams, residente de Portobelo, sin descendencia. Correoso dejó una hija “natural” bautizada en 1895 (La Palma, Darién). Este líder popular era más bien un hombre blanco y su familia fue en las últimas décadas de la Colonia reconocida como de la elite urbana, de la “República de los españoles” local. Así, Buenaventura Correoso estuvo muy vinculado al patriciado de San Felipe, especialmente a los liberales como Arosemena, Alemán, Bermúdez, Díaz, Icaza y Morro.
Es presentado el general Correoso por cierta historiografía panameña como un pobre mulato ilustrado del arrabal, lo que distaba de la verdad. El personaje, que es lo contrario del joven oscuro y disminuido frente a su realidad existencial, merece un gran libro rigurosamente documentado y su amplia difusión, modelo para la historia nacional.