Ramón de la Guardia Dominici (1797-1870) y su destino singular, del campo a la ciudad
- 18/08/2026 00:00
Ramón de la Guardia Dominici, hijo de Joseph Eduardo de la Guardia Jaén (1776-1862) y de la italiana-corsa Josefa Dominici Mattei (1776-1861), nació en Penonomé en 1797 y falleció en Alajuela, Costa Rica, el 19 de junio de 1870. Joven, se radicó en Parita en donde se casó, en 1817, con Antonia de Arrue Tejada (1793-1852), hija del capitán de milicias Luis de Arrue Mudarra, “alcalde” del lugar, de la plana de oficiales del batallón de blancos del partido de Natá, hacendado y esclavista importante, y de Mercedes de Tejada Osorio (+1824), vástago de notable familia del lugar, con haciendas y esclavos del siglo XVIII al XIX. Con su esposa engendró siete hijos que emigran pronto: Juan Nepomuceno (1818-1866), Pantaleón (1821-1884), Eduardo (1828-1915), Santiago (1829-1862), Manuel (1831-1909), Natividad (1836) y Micaela.
Además de su padre Ramón, dos hermanos, Eduardo y Santiago de la Guardia Arrue, tuvieron casa en la plaza principal de un poblado que sufrió el ataque de sus enemigos liberales capitaneados por Pedro Goytía (1826-1898), mientras que Pantaleón de la Guardia tuvo una habitación en el campo cercano.
En Parita, el penonomeño Ramón de la Guardia Dominici parece haber tenido éxito y acumulado un capital consecuente al ser propietario de la hacienda “Las Hamacas” en la vega aluvial del río Santa María y convertirse en importante personalidad local y hasta regional, participante en el grito de La Villa de Los Santos del 10 de noviembre de 1821. En realidad, en un pueblo cuya importancia relativa decayó en el siglo XIX los de la Guardia no permanecieron mucho tiempo: apenas la niñez, la adolescencia y la primera juventud de los hijos de Ramón de la Guardia Dominici, cerca de tres décadas en total, aunque conservaron en el municipio intereses y propiedades hasta el primer cuarto del siglo XX. Quedaron en la región, desde Parita hasta Las Minas, algunos descendientes con el apellido que fueron el resultado de los ardores juveniles de los hijos mayores de la Guardia Arrue.
Ramón de la Guardia Dominici y sus hijos, más que sus 12 hermanos y sus descendientes que permanecieron en Coclé demostraron una cohesión familiar y luego grupal extraordinaria.
Enfrentaron graves adversidades, pugnas políticas, la hostilidad externa que posiblemente los obligó a replegarse al interior del núcleo familiar conservador y clerical (Arrue, Chiari y Guardia). En Parita estos hermanos, herederos de una tradición cultivada en Penonomé de explotación y avasallamiento de indígenas y campesinos, paladines de una ideología conservadora y del quietismo social trataron, con el apoyo de la veragüense y poderosa familia Fábrega con la que entroncaron rápidamente, de imponerse por la fuerza entre 1853 y 1856 a los liberales abanderados por el también pariteño Pedro Goytía. Con él tenían rencillas familiares sobre fondo de fronda social campesina contra un gobierno considerado abusivo. Este era un político aguerrido, diputado, hombre ilustrado que traía, a campos más aislados, un aire de renovación y modernidad.
Los hijos de Ramón de la Guardia Dominici enfrentaron enemigos implacables y sufrieron una persecución intensa que los colocó en la disyuntiva de unirse o perecer, de emigrar, aunque primero cerca, al bastión del conservatismo en el interior rural, a Santiago de Veraguas gobernada por Francisco de Fábrega. De allí salieron exiliados por poco tiempo a Costa Rica en 1862 al ser vencido, en combate en Natá por el líder liberal Buenaventura Correoso (1831-1911), el gobernador Santiago de la Guardia Arrue (1829-1862). Este fue el hermano más relumbrante: diputado en la Cámara Provincial de Azuero (1852), senador en el Congreso colombiano (1854), constituyente que creó el Estado Soberano de Panamá en 1855, diputado en las Asambleas Legislativas del Estado de Panamá (1856 a 1858), senador nuevamente (1859) y gobernador de Panamá elegido para 1860-1862.
Después de vivir en Parita, de haberse convertido en representante en el Congreso colombiano por Veraguas en 1837 y de haber establecido a sus hijos y enviudado en 1852, Ramón de la Guardia Dominici, como lo había hecho su abuelo Tomás Esteban de la Guardia Ayala (c.1745-c.1822) en Penonomé, se hizo cura. Luego de las violencias y tensiones que vivió su familia conservadora en Parita se trasladó a Panamá para servir en la catedral, en la parroquia de La Merced donde oficia desde agosto de 1858 hasta mayo de 1863, antes de partir a Costa Rica acompañando a sus hijos recién expatriados que pronto regresarán a la ciudad de Panamá. Instalado en esa base de poder religioso en el corazón del intramuros, arribaron a la capital panameña al menos 10 miembros de la familia del sacerdote (Guardia, Fábrega y Facio). Era un grupo nutrido que se unía a la nueva “República de los primos” urbana y decimonónica en vigoroso auge, a la que otorgaba más profundidad histórica un linaje prestigioso ya con cinco generaciones en el istmo.
Los hermanos de la Guardia Arrue y su padre, generalmente actuaban conjuntamente en los negocios, poseían fincas proindiviso como el enorme latifundio “La Concepción”, y políticamente funcionaban de manera mancomunada. Su historia representa la de muchos otros inmigrantes a la capital (del interior y del exterior) y es también singular porque se refiere al mayor grupo familiar que hemos detectado que se mudó a la ciudad de Panamá en el decimonono con una inmensa ambición y un propósito definido. Lo hizo con una estrategia y una acción que parecían concertadas porque se manifestaron claramente por un rápido triunfo económico y social, por su plena integración a la élite de la capital istmeña.
Más información en Omar Jaén Suárez, Españoles en América, 300 Años de los de la Guardia de Panamá y Costa Rica, Aranjuez-Madrid, 2017.