Redefiniendo la comida hospitalaria

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  • 02/05/2026 00:00

El término comida de hospital usualmente despierta repugnancia. Hay una broma popular que dice que, si quieres morir, ve a comer a un hospital. Tal vez por eso soñé hace unos días con un hospital donde existían cafeterías y restaurantes con una verdadera experiencia gastronómica, donde el personal del hospital y los visitantes podían comer de todo, desde un buen pedazo de carne Angus con chimichurri hasta macarrones de trigo duro con pesto orgánico.

Es muy importante que un hospital como centro de salud pueda ofrecer opciones de alimentos saludables para ayudar a mantener a sus empleados y visitantes durante lo que a menudo pueden ser días muy largos. Y debido a los beneficios de una buena nutrición, también se debe asegurar que los pacientes reciben opciones nutritivas de una manera que sea conveniente y asequible.

Los proveedores de un hospital no deberían únicamente suministrar productos enlatados. Allí es donde más se necesita que la comida sea local, a base de frutas y vegetales frescos, de granos y semillas enteros, lácteos sin hormonas y carnes sin antibióticos. También deberían formar parte de la red de productores nacionales y enfocar su misión no solo para mejorar el sabor de la comida sino pensar más en la salud de los comensales.

Los cocineros deberían enfatizar que la comida se gane la reputación de ser la mejor cacerola, el mejor sancocho, el mejor emparedado, el mejor pastel de yuca, la mejor ensalada verde y el mejor arroz con leche. Y por qué no tratar también de ser el mejor risotto de vegetales de la ciudad.

No se necesita tanta sofisticación. Basta y sobra que se sirvan opciones buenas de hamburguesa de salmón, ensalada de aguacate con menestras, guarniciones con verduras frescas y servidas sobre la barra de ensaladas. También pensar en un menú rotativo con café de altura de Boquete, té de hierbas frescas de El Valle, helado con cacao de Bocas del Toro, y volteado de piña con ralladura de coco y limón de Penonomé.

Y las cafeterías y restaurantes deben contar con colaboradores que den todo de sí mismos para cuidar a los pacientes y la comunidad. Esto es lo que al final se traduce en un buen servicio al cliente y compromiso con la excelencia. Mesas con asientos cómodos y con una sección desde donde se pueda ver a través de un vidrio cómo funciona la cocina y cualquier otra demostración que puedan hacer. El objetivo sería brindar opciones nutritivas cuidadosamente preparadas para trabajadores, visitantes y pacientes durante las 24 horas, y generar la confianza entre la comunidad de que allí la comida promueve salud y cura enfermedades.

La tecnología tampoco se puede quedar atrás. Debe existir una estación para que los comensales pidan su comida usando quioscos digitales, y el personal del hospital reciba un descuento y gane puntos para futuras compras. Sistemas que permitan que el personal pueda pagar sus comidas mediante deducción de su planilla o escaneando sus tarjetas de identificación, y realizar pedidos por adelantado utilizando una aplicación de teléfono móvil.

Conocemos sobre el poder curativo que tiene un plato de comida cuando se sirve con pasión y una sonrisa. Es precisamente el efecto sanador que se busca y esperamos cada vez que entramos por las puertas de un hospital. En esas cocinas se debiera poder coordinar y personalizar las comidas, incluso poder preparar y servir al lado de la cama de un paciente dentro de su habitación, lo cual sería un momento ideal para interactuar con los expertos en nutrición y dietética. Por ejemplo, un paciente con un padecimiento cardíaco sólo puede consumir platos principales que contengan menos de 600 mg de sodio. En una de estas sesiones, el paciente aprenderá sobre su tipo de dieta y cada vez que se excedan los 600 mg de sodio se le advertirá para que conozca sobre esas cantidades. Lo mismo ocurriría en el caso de alergias alimentarias, enfermedades celíacas u otras restricciones que son importantes y requieren de una estrecha colaboración entre los equipos de cocina y nutrición clínica del hospital.

Por supuesto, esto es un sueño de que algún día exista un hospital así, pero pudiera ser realidad en el momento en que los gerentes de los hospitales entiendan su rol en la generación de salud y en la aplicación de la medicina preventiva. Todos los aspectos de la salud son una prioridad. Y servir comida saludable en un hospital no debería ser la excepción.