Una onza de prevención es mejor que una libra de curación
- 16/08/2026 00:00
Hay un refrán muy interesante que con frecuencia les digo a mis clientes: “No caves tu tumba con tu tenedor y cuchara”. Esa es la declaración de un filósofo griego y, lamentablemente, la mayoría de médicos, especialistas de salud pública y personas en general muy a menudo la pasan por alto, sabiendo que la mayor parte de la causa de las enfermedades cardíacas, de la obstrucción de las arterias del cerebro o de las piernas, o la disfunción sexual eréctil, es la dieta que comemos.
¡Sí!, la dieta es la pieza clave en todo proceso de mejorar la salud. Por supuesto, también hay que mencionar que no fumar, hacer ejercicios físicos, dormir bien y controlar el estrés: las cuatro aristas de la caja del estilo de vida de Ornish. Pero, sin duda, la dieta es la clave, y tiene mucho sentido. Nadie pone gasolina de mala calidad en su vehículo. Y, sin embargo, todos los días ponemos alimentos de mala calidad en nuestras bocas, por lo que nos faltan nutrientes y tenemos un exceso de toxinas. Por lo tanto, es muy simple configurar la vida para protegernos de las enfermedades si podemos incluir frutas y verduras, granos y legumbres crujientes y de colores brillantes en nuestra dieta todos los días, dos o tres veces al día.
A pesar de esto, mucha gente no tiene una salud radiante. Me atrevería a señalar que en Panamá todos los años se escriben más de diez millones de recetas para medicamentos, y tal vez me quedo corto. Eso equivale aproximadamente a tres por cada hombre, mujer y niño en el país. Si por algún milagro todos adoptaran una dieta a base de alimentos sin procesar, un buen porcentaje de esas diez millones de recetas no hubiera sido necesario escribirlas. Por eso siempre he dicho que una onza de prevención vale más que una libra de curación. Si realmente pudiéramos accionar un interruptor, un buen porcentaje de esas recetas nos ahorrarían en costos y efectos secundarios. Muchas veces esas recetas a menudo interactúan entre sí de manera peligrosa y adversa. Así que ya ni siquiera las recetas trabajan siempre a favor del paciente.
La manera más realista de mejorar la salud es si cambia su dieta a un enfoque basado en alimentos saludables. Ese sería el primer paso. Si su dieta es de productos procesados, si realmente sus elecciones están dentro del espectro de las comidas rápidas ultraprocesadas, el mero hecho de sustituirla por una ensalada fresca diariamente o un batido con frutas y vegetales y semillas, marcaría una gran diferencia. Particularmente si se enfoca en cosas que sabemos son ganadoras: usar verduras de hojas verdes, remolachas, zanahorias y brócoli, y por supuesto trabajar con su equipo de atención médica, pueda eliminar algunos de esos medicamentos que está usando. Con todas las interacciones biológicas que suceden en su cuerpo, rápidamente comenzará a sentirse mejor. Ese es el objetivo. Ya sabe, vivir sin tanto o ningún medicamento y sentirse mejor al mismo tiempo. Eso es una ganancia mutua.
Lo cual me trae a colación un estudio que fue publicado en 2018 por la American Heart Association. El estudio encontró que una dieta basada en alimentos integrales funciona mejor para la salud cardiovascular que la dieta procesada recomendada, irónicamente, por la misma asociación. En este estudio, los investigadores asignaron al azar a 100 participantes, todos los cuales tenían enfermedad de las arterias coronarias, y durante ocho semanas pusieron a la mitad de ellos en una dieta basada en granos y legumbres y a la otra mitad le dieron la dieta procesada (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5764176/). Y encontraron que el marcador principal para la inflamación, la proteína C reactiva de alta sensibilidad, mejoró sustancialmente más en el grupo basado en granos y legumbres en comparación con el grupo de dieta procesada.
Entonces, con solo ocho semanas de sustituir una hamburguesa por tal vez una sopa de frijoles, y unas papas fritas por una taza de avena, se puede calmar y curar esa inflamación. Imagínese si eso lo hiciéramos durante ocho meses, ocho años y más. Así que pídale a su médico que mida su inflamación y luego simplemente imite ese estudio y adopte una dieta basada en alimentos integrales y vuelva a realizar la prueba tal vez en ocho o doce semanas.
La principal causa de muertes en Panamá son las enfermedades cardíacas. Conozco muchas personas que se han beneficiado simplemente cambiando su dieta a una más saludable. Incluso, el dolor en las articulaciones y la confusión mental, que son signos clínicos de inflamación, a menudo mejoran muy rápidamente. Por tanto, sin temor a equivocarme, debo señalar que una dieta basada en granos, legumbres y frutas frescas es la mejor manera de prevenir enfermedades del corazón.