08 de Ago de 2022

Café Estrella

Grandes amigos Sentido de responsabilidad

‘¿Puedo tener un cachorrito?, ¡por favor, por favor! ¡prometo que lo cuidaré y lo vigilaré!’, estas son algunas de las frases que se pue...

‘¿Puedo tener un cachorrito?, ¡por favor, por favor! ¡prometo que lo cuidaré y lo vigilaré!’, estas son algunas de las frases que se pueden escuchar de parte de los niños cuando tratan de convencer a sus padres de que tener una mascota será lo mejor para ellos, y no se equivocan, ya que un estudio realizado en Estados Unidos ha revelado que el 75% de los niños, con edades comprendidas entre los 10 y 14 años, acude a sus animales de compañía cuando se sienten preocupados o ante situaciones difíciles. Estos datos dejan ver la relación y el vínculo tan especial que se crea entre los niños y sus mascotas.

BUENOS RESULTADOS

Una mascota ayuda en la madurez del niño, le enseña el valor de adquirir un compromiso. Al hacerse cargo del ‘animalito’, el niño estará desarrollando su sentido de responsabilidad.

‘Aumenta la confianza del niño en si mismo porque se da cuenta que sus padres le han confiado el cuidado de la mascota y se siente capaz de hacerlo muy bien. Aunque por otro lado también es muy importante que se sienta apoyado por su familia sobre todo en los momentos difíciles, por ejemplo cuando el animal esté enfermo o en los momentos en que el niño no está en casa’ asegura el psicólogo Raúl Porte.

Para la psicóloga Raquel Sánchez, ‘los niños que comparten su vida con un animal crecen más felices y sociables a la vez que se potencia su autoestima’. A parte de que los niños obtienen bienestar físico, puesto que está comprobado que acariciar a un animal hace que el cuerpo segregue endorfinas, reduciendo así, el estrés y la ansiedad.

Otro valor muy importante que transmiten los animales a los niños es la empatía. Sánchez afirma que ‘cuidar a una mascota les enseña a ser más compasivos y entender mejor el sufrimiento o los problemas de los demás’. También les enseña a afrontar y entender los procesos vitales del ser humano como el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte.

El niño se vuelve más sensible y tolerante, porque llega a comprender las necesidades de los demás, así como también sus diferentes formas de expresarlas, ‘a través de la mascota el niño comprende que además de las palabras existen otras formas de transmitir cariño’ puntualiza Porte.

DIVERSIÓN Y COMPAÑÍA

El deseo de los niños de tener un animal de compañía puede surgir por razones que para ellos son muy importantes, así lo asegura Porte, ‘la mascota siempre estará a su lado, les prestará atención, los acompañará en sus juegos, entenderá y atenderá sus historias, será su confidente y no los regañará cuando se equivoquen’.

Para que esta linda relación se llegue a concretar de buena forma, Sánchez aconseja que, los padres deben enseñar al niño la forma adecuada de tratar a su mascota, ‘el primer paso es enseñar a ambos cómo deben tratarse y jugar para no hacerse daño. Para ello es muy importante que los primeros contactos entre el niño y el animal estén supervisados por un adulto que oriente al niño sobre como tratar al animal’.

LA EDAD APROPIADA

Este es un detalle importante. Si lo que el niño quiere como mascota es un perro, se debe tener en cuenta cual es la raza adecuada para ellos, ya que muchos perros no compatibilizan bien con los menores de edad, y suelen ser más ‘cascarrabias’ y reaccionar de una forma que no será bien aceptada. Además si quiere regalarle a su hijo una mascota debe tener en cuenta que quizás su hijo no se hará cargo de ella, por lo que hay que ver cuándo es adecuado regalarla y cuál es la más apropiada.

Los pediatras recomiendan que la edad apropiada para que los niños empiecen a tener mascotas es de 6 a 13 años debido a que en esta edad se comienza a enfatizar el sentido de la responsabilidad y a traducir con hechos lo que se les inculca, y que mejor compromiso que el de velar por el bienestar del animal.