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11 de Jul de 2020

Cine

'El último baile', la nostalgia de Michael Jordan y los Chicago Bulls

En la nueva serie documental de Netflix, la narración de la vida de Jordan desde sus inicios hasta ganar el sexto campeonato de la NBA con los Chicago Bulls encierra más que momentos icónicos en la cancha; narra historias inéditas de sus luchas, tragedias y recuerdos que humanizan el deporte detrás de la estrella

Para los fanáticos del baloncesto de la NBA de los años 90, la nueva serie documental de Netflix, El último baile (The Last Dance, en su título original), llegó para regresarnos a esos días de gloria cuando Michael Jordan era la nueva estrella naciente, llegado de un pequeño pueblo en Carolina del Norte, hasta sus pasos en cada cancha donde se desarrollaron juegos cardiacos contra toda la liga profesional de Estados Unidos.

Michael Jordan salió de los Chicago Bulls en 1993, siendo jugador de béisbol para los White Sox hasta 1995.Shutterstock

Quien haya vivido esos tiempos dorados, podrá recordar esta década como una de las mejores en cuanto a baloncesto, y no solo por Jordan, sino por la cantidad de energía y dedicación que los jugadores y fanáticos entregaban al juego. A través de grabaciones nunca antes vistas por el público y un profundo trabajo de investigación, el director Jason Hehir mostró una nueva cara de lo que pasó tras bastidores en cada juego de los Bulls desde 1987 hasta 1998, el final de la era Jordan.

Diez episodios no son suficiente para contar toda la historia de uno de los mejores equipos de la NBA, sin embargo, con cada nuevo estreno –los jueves en la plataforma de streaming– una nueva pieza del rompecabezas era revelada, desde las peleas de Jordan con sus compañeros hasta las tragedias familiares que ocurrieron en medio de la carrera por obtener un nuevo título de campeonato nacional.

Aun cuando los eventos no son narrados de forma cronológica, el ir y venir de las escenas –complementadas con entrevistas presenciales con los jugadores de aquel entonces en el presente– mantienen al espectador enganchado a seguir las historias, unir los cabos que va dejando Hehir a propósito, hasta llegar a la conclusión anticipada de los hechos, que no deja de ser una agradable sorpresa para quien va conociendo al equipo con cada episodio.

Desde el aspecto del entretenimiento, El último baile cumple muchos requisitos: es atrapante, interesante y logra sacar sonrisas en los momentos más graciosos, así como logra conmover con testimonios profundos y música acorde a cada emoción. El documental captura el ascenso de Jordan desde su época de novato hasta su lugar en el pedestal de la comunidad de Chicago, Illinois, convirtiéndose en uno de los mejores deportistas del mundo; pero lo que convierte a la serie en una joya especial no es la historia de Jordan (aunque él sea el protagonista), sino los demás jugadores, entrenadores, reporteros de deportes y familiares que le rodean; sus historias, puntos de vista y memorias de quién era Jordan y cómo ellos complementaban su historia.

Entre todo lo positivo de la serie, podríamos mencionar un eslabón débil y es que quizá no todo lo que se muestra es exactamente “cierto”. La casa productora Jump 23, bajo el dominio de Jordan, ha formado parte de la producción del documental, lo que ha dejado un mal sabor a la serie, pese al buen contenido que presenta. En medio de sus episodios se toca el tema de “los Republicanos compran zapatillas también”, uno de sus más infames lemas originado durante la campaña del político afroamericano Harvey Gantt hace más de dos décadas; el comentario de Jordan sigue siendo una mancha en su historial, ya que muchos lo consideraron pasivo ante la búsqueda de libertad de expresión de los afroamericanos en el país, aún así, Jordan sigue firme en que “fue solo una broma”.

'El último baile', la nostalgia de Michael Jordan y los Chicago Bulls

De igual manera, sus problemas de deudas y apuestas –que podrían rozar en la ludopatía– fueron tocadas en la serie, a lo que Jordan siempre respondió que no era un problema, él “podía parar cuando quisiera”, su verdadero problema era su competitividad en cada aspecto de su vida. Este aspecto se convierte en el eje de su éxito y de sus conexiones, aun cuando muchos de sus conocidos coinciden en que era un “pesado” y podía traspasar la línea de los insultos con mucha facilidad.

A medida que pasan los episodios, y con poco más de 45 minutos por cada uno, la información brindada parece ser demasiada para comprender o retener, sin embargo, los principales objetivo se mantienen claros: mostrar a Jordan como él quiere ser mostrado, y los demás entrevistados de renombre –con la colaboración del expresidente Barack Obama, cantantes como Justin Timberlake y el fallecido Kobe Bryant– son piezas del juego, que aprueban o dan pequeños comentarios al margen del tema tratado.

Quizá los más sinceros dentro del documental son los exjugadores, entre ellos Scottie Pippen, Dennis Rodman, Horace Grant, Bill Cartwright, Bill Wellington, y otros. Son ellos, de diferentes equipos –Seattle Supersonics, Indiana Pacers, Utah Jazz, entre otros–, los que cuentan perspectivas diferentes de cada paso de Jordan, cada rumor y cada historia que estuvo oculta de los ojos y oídos de periodistas e investigadores durante años.

Desde la parte más humana, alejada de las canchas, estaba el Michael Jordan que solo sus allegados conocían, aquel con problemas para dormir, con una presión inmensa sobre sus hombros todo el tiempo y sufriendo constantemente la falta de su padre (asesinado en 1993). Si bien la serie no es totalmente transparente, sus bits humanitarios compensan muchas de las especulaciones que se habían hecho en aquel entonces.

El último baile –nombrado de esta manera por el último plan de juego que presentó el exentrenador de los Bulls, Phil Jackson–, es un viaje nostálgico para la generación que vio nacer la estrella de Michael Jackson y vivió a través de las incontables noticias de su historia en tiempo real, así como las famosas escapadas de Dennis Rodman o el contrato cancelado de Scottie Pippen.

Cada trama que se interconecta a través de la serie ha sido pulida y presentada de la forma más limpia posible, pero hay que dar crédito a la emoción que embarga al espectador al ver estadios llenos, canastas encestadas con talento innato y amistades fortalecidas a través del deporte, aun cuando todo alrededor se pintara gris en las vidas de los jugadores.