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05 de Jun de 2020

Cultura

La violencia intrafamiliar

L os índices de violencia intrafamiliar han crecido de forma alarmante en Panamá, es una realidad que viven muchas familias hoy. Algunas...

L os índices de violencia intrafamiliar han crecido de forma alarmante en Panamá, es una realidad que viven muchas familias hoy. Algunas sufren esta dramática situación de forma callada por años, tal como se revela frecuentemente en los noticieros y se lee en los periódicos. La enorme cantidad de agresiones, abandonos y muertes producto del maltrato en los hogares han plagado los medios y despertado la conciencia de muchos. La violencia intrafamiliar, es todo maltrato que afecta la vida o la integridad física o psicológica de una persona dentro del hogar. Los primero años de vida son fundamentales para el fortalecimiento de la personalidad, los niños y las niñas necesitan caricias, abrazos y reforzamiento positivo; sin embargo, lo que están recibiendo en muchos hogares son golpes y amenazas. Lo más alarmante es que éstas vienen de quienes deben cuidarlos y protegerlos, sus padres, lo cual repercute en el nivel de éxito que obtendrán posteriormente en la vida. O bien son testigos del triste drama de sus progenitores, con consecuencias similares.. Minuchin y Fishman mencionan en Técnicas de Terapia Familiar, que la familia es el contexto natural para crecer y para recibir auxilio. Cuando se rompe esta confianza en el seno del hogar empiezan a deteriorarse las relaciones y a darse conductas en extremo patológicas. Cuando inicia el círculo de la violencia, toda la familia se ve afectada. La víctima de maltrato desarrolla una actitud pesimista ante la vida, con sentimientos ambivalentes de rabia e impotencia. La agresión se puede dar en forma de gritos, insultos, golpes y/o amenazas, donde el agresor ejerce el poder controlando y manipulando a su víctima para que esta no rompa con la codependencia. Existen hombres que constantemente insultan, denigran o rechazan a sus parejas, haciéndolas sentir inútiles, feas y acomplejadas. El maltrato dentro de los hogares, pasa por diferentes etapas, primero surge la cólera donde se pierde por completo el control, se arremete de forma despiadada contra la víctima o se llega a destruir todo a su alrededor. Luego se entra en una etapa de conciencia de perder a la pareja, con lo que se retoma el cortejo y enamoramiento, se pide perdón y se procura mejorar las cosas, prometiendo que no se repetirán nunca más. Lamentablemente este círculo vicioso no se rompe y siguen los episodios violentos porque la persona no puede controlar sus impulsos. El agredido se convierte en una víctima pasiva, quien soporta de forma callada, los abusos porque no conoce o no posee los medios para escapar del sufrimiento del que está siendo objeto. Hay también casos de violencia de doble vía, la pareja siente rivalidad por ver quien es el mejor, quien lleva la voz cantante, como decimos, en consecuencia abundan las peleas para ver el que se impone.

Por otro lado, el maltrato psicológico, es muy común y más difícil de detectar. No existen golpes, moretones o manifestaciones de agresión físicas, mas si el acopio de heridas emocionales y daños morales. Resulta difícil medir las repercusiones psicológicas por ser una cuestión que se lleva por dentro, muy íntimamente en el corazón y la memoria. El distanciamiento emocional es otra forma de maltrato familiar, donde puede llegar a producirse el abandono total. Aunque en menor grado, que se conozca, hay además casos de mujeres que maltratan a los hombres. Sea porque, por ejemplo, ostentan una posición económica, profesional o social por encima de ellos, lo que les facilita controlarlos y convertirlos en persona pasivas que no saben o no se atreven a defenderse. Como se deduce, cualquier miembro de la familia puede llegar a ejercer el poder para agredir y maltratar a otro miembro. En nuestro país se están dando muchos casos de hijos que agraden a sus padres cuando éstos se encuentran en edad avanzada y los abandonan aún dentro de sus casas o en asilos. Una etapa donde los adultos mayores se sienten indefensos, esos mismos que en su momento dieron protección y cariño a sus hijos y lo esperan de vuelta cuando más lo necesitan. Existe otro tipo de maltrato que se está manifestando poco a poco en nuestro medio, y es cuando la persona acusa injustamente a su pareja de victimario. La motivación es el solo hecho de vengarse, desacreditar o mantener el control sobre el otro. Estas son personas que no sienten culpa, se van hasta las últimas consecuencias, sin importar si destruyen a su ex pareja o empañan su reputación. Lo hacen con saña y de forma despiadada, a través de demandas en tribunales, con argumentos falsos; por tal motivo los peritos deben ser muy habilidosos para descubrir este tipo de engaño.

En mi opinión personal, todas las formas de maltrato dentro de la familia son devastadoras, aunque el más extremo y con las consecuencias más graves, es cuando ocurre el abuso sexual. Si éste se produce cuando el niño es pequeño y por parte de algunos de los progenitores o algún familiar cercano, las secuelas y traumas psicológicos podrían llegar a se ser insuperables. La persona abusada sexualmente pierde la confianza básica hasta llegar a presentar trastornos de personalidad y problemas serios en sus posteriores relaciones.