28 de Feb de 2020

Cultura

Los colores de Pierre

FRANCIA. . Cuando parecía que ya se conocían todas las tendencias para la primavera-verano de 2009 tras el punto y final de la Semana d...

FRANCIA.

Cuando parecía que ya se conocían todas las tendencias para la primavera-verano de 2009 tras el punto y final de la Semana de la Moda de París, Pierre Cardin ha decidido sorprender a todo el mundo con una presentación fuera del calendario oficial de desfiles parisinos.

Y lo hizo de forma íntima en su villa de Theoule sur Mer, al sur de Francia. Numerosas creaciones tanto para hombre como para mujer llenas de innovación y vanguardia que no sólo se destinan para el próximo verano, sino también para la temporada de otoño-invierno.

Su colección es la modernidad, refleja los diseños espaciales, la era de la frescura, los tejidos suaves que dejaron su lugar por el pop, el vinilo, el acrílico y el poliéster. Las líneas audaces que en su momento reflejaron la conquista del espacio, capuchas y gafas de astronautas.

En la pasarela se manifestó la sed de libertad de ideas y disciplinas como si todo lo ficticio se pudiera convertir en realidad, es una palabra décadas de audacia, de inocencia y creación que han cautivado al mundo entero.

Pierre Cardin está hoy a la cabeza de un auténtico imperio. Desde 1994 decidió presentar sus colecciones de Alta Costura exclusivamente a un círculo privilegiado de clientas. Las contradicciones no le asustan. Aunque en el extranjero se le recibe como a un auténtico jefe de Estado, el vive en un pequeño departamento, ubicado cerca del conserje, en su propio hotel Residence Maxim's en París. Este primer cortador de la casa Dior es uno de los magnates de la "moda-business".

Su imperio se extiende a más de cien países y da empleo indirectamente a 180.000 personas en 700 fábricas. Camisa, trajes, corbatas, perfumes, su nombre se inscribe ya en cerca de 800 productos diferentes.

Desde hace medio siglo, Pierre Cardin es uno de los cinco franceses más conocidos en el mundo y el único "couturier" tres veces galardonado con el Dedal de Oro.

En 1970 creó L'Espace Cárdin, un centro cultural por el que pasan los más importantes artistas. "No es un mecenazgo, es una pasión animar el cine, el teatro y todas las artes. Pero ocultar el sentido comercial del arte sería hipócrita. Los artistas y los intelectuales suelen considerarse, por el contrario, muy generosos. Pero no, son unos avaros".