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22 de Oct de 2020

Cultura

Cómo controlar las rabietas infantiles

Anadie le gusta ver a un niño enojado. De hecho, es bien espeluznante para un observador ver a un chiquillo dar pataletas, gritar, e ins...

Anadie le gusta ver a un niño enojado. De hecho, es bien espeluznante para un observador ver a un chiquillo dar pataletas, gritar, e insultar a los padres. Aún así es perfectamente normal durante los años preescolares que los niños hagan ocasionalmente rabietas.

Es necesario que el padre o a cargo del niño conozca que son debido más a inmadurez que a travesuras.

Manejo de Rabietas

En última instancia, los niños necesitan hablar de sus sentimientos de rabia en lugar de vociferar o patalear.

Pero cuando las primeras pataletas aparecen, alrededor de los dos años, los niños aún no conocen las palabras para describir sus emociones.

Por eso es que ellos actúan de esa manera. Tu meta al manejar una rabieta es permitirle observar al niño o a la niña que esa conducta no lo conducirá a ninguna parte.

Lo mejor es manejarlo sin rabia y sin sometimiento

• Mantén la calma. Eso te ayudará a recordarte que una rabieta es una reacción natural y no una “mala” respuesta a la frustración o la ira.

Haz tus quehaceres y espera hasta que la tormenta pase.

• No te enojes. Tu hijo está atravesando por una terrible experiencia. No lo empeores.

• No te des por vencido. No dejes que ella o él haga o consiga algo que le causo la rabieta. Si te das por vencido solo reforzarás la conducta.

• No trates de razonar con el niño durante la rabieta. Tu niño se encuentra en un mar de emociones y no tiene ahora cabeza para escuchar lógica o razón.

• No lo amenaces con castigos. Decir algo como “Para o sino vas a llorar con ganas”, es como ponerle fuego a la gasolina.

• Nombra la emoción del niño. Cuando un niño se enfurece y pierde el control, di algo como “Sé que estás enojado ahora”. Con solo reconocerlo le enseñarás a los niños a comunicar lo que sientes y les dejará ver que su enojo no es malo. Solo necesitan aprender medios mejores para expresarlo.

• No dejes que tu hijo te ataque a ti o a otra persona ni mucho menos a él mismo o que destruya su propiedad o la de los demás.

Si es así, sujétalo firmemente pero suavemente hasta que se aquiete. Este tipo de abrazo no solo lo protege a él y a los demás, sino que le deja saber que le amas y cuidas.

• Recuerda que tu hijo no es tu enemigo. En lugar de eso, él necesita de tu ayuda para aprender a madurar saludablemente.

Necesita saber que cuando pierda el control estarás ahí para él y le ayudarás a controlarse. Si respondes gritándole o pegándole, perderás la oportunidad de modelar como manejar los sentimientos frustrantes.

Prevenir las rabietas

Más importante que manejar una rabieta es descubrir que lo ocasionó de tal manera que puedas tratar de evitar las circunstancias que puedan ocasionar otra pataleta.

La mayoría de las veces observarás que aparecen cuando el niño se encuentra frustrado o cansado.

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