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24 de Nov de 2020

Cultura

Constructor de nación

Si la persona a la cual nuestra organización confiere hoy el Premio a la Excelencia sólo fuera un pionero de la radio, la televisión y l...

Si la persona a la cual nuestra organización confiere hoy el Premio a la Excelencia sólo fuera un pionero de la radio, la televisión y las comunicaciones satelitales, además de fundador de asociaciones continentales e iberoamericanas de la comunicación, honraríamos a alguien que, de hecho, ha tenido mucho que ver con el desarrollo del periodismo en nuestro medio. Y ello explicaría largamente el acto que cumplimos esta noche.

Si sólo hubiese sido, también, un forjador de organismos empeñados en hacer de la libre empresa contrapeso del poder político en los asuntos de trascendencia del país, honraríamos a un panameño de méritos cívicos destacados.

Al escogerlo para recibir este premio, el Fórum tuvo en cuenta, igualmente, su contribución significativa, como Canciller de la República, al proceso que jalonado por los sucesos de 1964, e iniciado con los tratados del 67, culminaría en los acuerdos que una década más tarde asegurarían la soberanía completa de Panamá sobre su territorio.

Disminuir, este empeño suyo, y de los panameños que entonces lo acompañaron, sería simple mezquindad gratuita.

Pocas las tareas de interés nacional, que no hayan tenido en él gestor o compromiso que las pusiera en buen camino.

Esa conciencia hoy tan sentida entre nosotros sobre la cuestión ambiental, fue empresa suya como fundador y síndico de organizaciones convertidas en referentes regionales. Por supuesto, nadie podría hacerlo culpable de las no pocas majaderías que hoy se consuman en la supuesta defensa de la santa naturaleza.

El hombre que agasajamos evolucionó de estudiante emocionalmente anarquista a ingeniero y filósofo de carreras laureadas en universidades estadounidenses de alcurnia académica.

Fue el mismo que, como Ministro de Hacienda de Panamá, postulara en foros internacionales la utopía de que los países industrializados, de manera obligante, contribuyeran al avance social de las naciones más pobres de la Tierra.

Otra quijotada suya, compartida con panameños visionarios, es hoy una realidad que da prestigio y orgullo fundamentados a nuestro país; la que él imaginó como el foro ateniense del conocimiento, renacido: nuestra Ciudad del Saber.

En honor a la brevedad que el buen gusto le impone a un acto como éste, dejemos el recuento de una existencia que, como la suya, más bien parece un delta tejido de muchas otras vidas. Cómo, si no, haber tenido tiempo para ocuparse hasta de la genética equina para depararle, también en el campo de la hípica, lustre y prestigio internacional a nuestro país.

Y lo que lleva más allá esta existencia, es que ha marcado la vida de otras personas. Ha generado trabajo y riqueza. Ha sido inspiración para muchos.Es ejemplo. Ha construido nación.

Qué bien, entonces, que podamos festejarlo ante audiencia tan distinguida, y en presencia de representantes destacados del periodismo continental, que han venido a esta parroquia nuestra, desbordada por la modernidad, para hacer de jurados de este certamen cuyo renombre ha crecido a contracorriente de augurios de todo signo.

Qué bueno hacerlo en presencia de su esposa, su otra mitad —sin concesión a metáfora alguna— de sus hijos, de sus nietos y de sus amigos.

Y mucho mejor, hacerlo de cuerpo entero. Con un abrazo repetido que, al calar el hueso, espante el viento de la desmemoria; que dispersa en el tiempo el momento y la circunstancia de los hombres.

La Fundación Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información tiene el honor de conferir el Premio a la Excelencia 2010 - dicho con el timbre de señorío y de respeto que nuestra sociedad le reconoce - a Don Fernando Eleta Almarán.