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28 de Oct de 2020

Cultura

Escritora en tránsito

H ay dos cosas que apasionan a Melanie Taylor: la música y la literatura. La psicóloga con especialización en musicoterapia y ganadora d...

H ay dos cosas que apasionan a Melanie Taylor: la música y la literatura. La psicóloga con especialización en musicoterapia y ganadora de varios premios por su obra literaria conversó con Facetas acerca de sus libros y sus viajes.

‘VIAJAR ES INCÓMODO‘ DICE UNO DE TUS PERSONAJES. Y CUANDO VIAJA NO SE LIBERA DE LO QUE DEJA ATRÁS. ¿POR QUÉ?

Yo creo que los equipajes emocionales los llevamos por dentro, el cambio de paisaje es simplemente un hecho aleatorio y externo. Quizás en algunas personas ambas cosas coincidan (un cambio interior y cambio de lugar), pero no siempre. A mí en lo personal viajar me incomoda aunque no lo admito públicamente, pero supongo ahora que sí lo admito. Mi último gran viaje fue a Italia en el 2006.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA LA PROTAGONISTA DE ‘ESA VIBRANTE Y MARAVILLOSA CIUDAD LLAMADA NEW YORK’ DARSE CUENTA DE QUE NO ES MUY BLANCA? SER DE UN PAÍS COMO PANAMÁ ESTO NO ES UN ELEMENTO MUY CASUAL, ¿CIERTO?

En el cuento Esa vibrante y maravillosa ciudad llamada Nueva York, Nueva York se convierte en un lugar fantástico, un refugio donde la protagonista está al mismo nivel o quizás más que sus compañeras de clase. No es el Nueva York tangible, es intangible y le pertenece sólo a la protagonista. Es en su vida real, en el colegio panameño de clase media-alta al que asiste, es donde se da cuenta que no es ni muy blanca ni muy rica. En Panamá, como en muchos otros países, se dan divisiones de clase y en algunas, o en muchas ocasiones, estas divisiones de clase también se acompañan de una división de color de piel. Obviamente vivimos en un mundo eurocéntrico donde a ciertos rasgos (aquellos asociados con la blancura) se les ve mejor que otros. Creo que Panamá ha cambiado mucho desde los tiempos de mi adolescencia y noto en los comerciales de televisión y medios impresos una gran variedad de colores en los modelos y figuras públicas. Puede que Panamá este adelantada a otros países de la región. Recién leí que en Brasil los grupos organizados de afrodescendientes pedían mayor representatividad de modelos negros en los ‘fashion shows’. Y a una le cuesta creer que en un país con tal diversidad racial como Brasil todas las modelos de pasarela sean blancas. A mí en lo particular, en relación a Panamá, lo que más me llama la atención en pleno siglo XXI son las personas que tienen rasgos que denotan mezcla racial, o que son obviamente afrodescendientes o descendientes de indígena y no pueden decirlo en voz alta sin sentirse mal.

TODAVÍA NO DESCUBRIMOS UN AMOR ENTRE MUJERES EN TUS CUENTOS. ¿AUTOCENSURA LITERARIA?

No. Simplemente no ha surgido en mis cuentos un romance lésbico. Te digo que a veces tengo ideas muy claras de lo que quiero escribir y luego el escrito toma su propio camino. Una escritora panameña que sí ha escrito sobre el tema en un cuento corto pero contundente es Digna Valderrama. El cuento se llama el Triángulo y aparece en su libro Planeta Venus.

¿CÓMO TE VES EN TANTO ESCRITORA CENTROAMERICANA Y CARIBENA?

Como escritora caribeña y mujer negra creo que tengo que cuestionar las técnicas narrativas porque como tales, en muchos casos, han sido elaboradas por aquellos escritores que pertenecen a los grupos dominantes o a una visión patriarcal y eurocéntrica. Cuando te haces ese cuestionamiento, entiendes porqué en la literatura hispanoamericana a los personajes de piel oscura no se les describe como ‘María, la partera del pueblo, mujer de piel oscura’ sino ‘la negra María, la partera del pueblo‘, en otras palabras, el color de piel es siempre lo más importante, y en ocasiones, se come al personaje el cual termina siendo acartonado y no un ser humano. Por ejemplo, En La ciudad y los perros de Vargas Llosa, Vallano, un cadete negro, es siempre el negro Vallano de principio a fin de la novela mientras que a un personaje blanco ningún escritor lo va a poner el blanco Aldama, de principio a fin, porque se da por contado que ser blanco es lo normal. Aunque quiero clarificar que Vargas Llosa sí logra en su novela darle una personalidad a todos los personajes, describiendo de paso los prejuicios y variedad racial de la sociedad peruana. Otros estereotipos literarios son la mulata ardiente o la mujer negra que sabe de hechicería, etc. A los que somos escritores y nos identificamos como afrodescendientes nos queda replantearnos estas técnicas narrativas y describir el mundo como lo sentimos, desde el interior, y mostrando una variedad de personajes que sean interesantes para el lector.