26 de Sep de 2022

Cultura

‘El Estado gasta como un nuevo rico’

PALABRA. C uando el ensayista Álvaro Vargas Llosa se enteró de que su padre había sido reconocido con el Premio Nobel de Literatura, se ...

PALABRA. C uando el ensayista Álvaro Vargas Llosa se enteró de que su padre había sido reconocido con el Premio Nobel de Literatura, se encontraba en la ciudad de Washington, donde reside. La llamada de Nueva York no se hizo esperar. Al otro lado del teléfono estaba Mario Vargas Llosa. Su progenitor se escuchaba sorprendido. Finalmente lo había recibido, tras años de espera, cuando ya se había resignado a quedar por fuera de un panteón literario al que pertenecían Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Octavio Paz, Gabriela Mistral, etc.

Para su hijo la noticia representó un alivio. Ya los periodistas no volverían a acosarlo con la pregunta invariable: ‘¿Por qué no se lo han dado a Don Mario?’. No volvería a devanarse los sesos tratando de buscar una respuesta para algo que para él carecía de lógica, tomando en cuenta la contribución de su progenitor a la literatura universal: La ciudad y los perros, Conversación en la Catedral, La casa verde y La fiesta del chivo, entre otras novelas.

Serían obras que Álvaro no conocería hasta entrada la adolescencia. Primero vendrían las novelas de aventuras, las lecturas de Verne, Dumas y Salgari, que su padre le hacía leer a él y a su hermano, durante dos horas al día. La suya fue una infancia entre libros, como corresponde a todo niño que crece en una familia de intelectuales y artistas. Además de Don Mario, el gran escritor, su abuelo fue poeta. Una de sus primas, Claudia Llosa, es la cineasta que años atrás recibió el Oso de Oro de Berlín con La teta asustada.

Él, autor del Manuel del perfecto idiota latinoamericano, estuvo recientemente en Panamá, donde participó como jurado en la pasada edición del Concurso Nacional de Oratoria. Se encontró con una ciudad irreconocible, sumida en una transformación urbana radical, producto de una economía que, junto a las de Chile, Perú y México, continúa creciendo en una región que poco a poco se ha ido apartando del radar político de los Estados Unidos.

UN MANUAL LIBERAL CONTRA LA IZQUIERDA

‘Mucho de lo que pasó en América Latina en el último siglo se debió en parte a un discurso victimista, que atribuyó nuestro fracaso al éxito ajeno. El ‘Manual’ es un libro que refuta las ideas que están en la raíz de nuestro fracaso’, dictaminó el escritor de ojos rasgados, nariz aguileña y copete blanquecino. Fue una obra que lo puso en ruta de colisión con la de otro ensayista sudamericano: Eduardo Galeano. Y, de hecho, ese era el fin: ‘En realidad, nuestra intención era presentar un libro que fuera la antítesis de ‘Las venas abiertas de América Latina’.

Plantea que el discurso izquierdista promulgado por autores como Galeano ha suscitado en América Latina una serie de regímenes que tienen en común un modelo partenalista, caudillista y antidemocrático, y que, por lo general, parte del poder que ostentan se deriva de una enorme fuente de riqueza ubicada natural (como es el caso venezolano). Son gobiernos que hoy en día buscan la manera de explicarle a sus ciudadanos el por qué sus vecinos experimentan un crecimiento acelerado. ‘Si Venezuela creció 0% el año pasado, ¿cómo le explicas que Perú esté creciendo un 7 u 8%, o que Panamá un 10%? Antes era más fácil ser un gobierno populista fracasado si los demás eran ‘semifracasados’’, detalló.

El ensayista destacó que actualmente países como Panamá están ‘galopando’ hacia el progreso, mientras que Ecuador, Venezuela y Argentina se han quedado en el modelo descrito por el ‘Manuel del idiota’.

Y aclara que este nuevo panorama latinoamericano se ha gestado lejos de la atención de los EEUU, quien tradicionalmente ha mantenido una política intervencionista en la región. ‘Hoy en día, para la política exterior estadounidense lo único que importa es Oriente Medio’, expresó el politólogo. Este desinterés inédito de Washington hizo que para los países latinos ‘no importara mucho si ganaba Obama o Rommit’, a pesar de la atención mediática que generaron los comicios electorales.

Para Vargas Llosa resulta particularmente interesante el hecho de que mientras la influencia política estadounidense mengua el intercambio económico ha repuntado. ‘Antes era necesario que la política promoviera esas relaciones comerciales. Hoy en día, ni se ocupan de nosotros, pero el comercio crece’, asegura.

FLIRTEOS CON LA FICCIÓN

Si bien el ensayista afirma que hasta el momento no ha sido seducido por la ficción, como ha sucedido con su célebre padre, si ha flirteado con ella. Esto se evidencia en libros como La mestiza de Pizarro, que cuenta la historia de una hija del conquistador español. Asimismo, entre sus obras se encuentra El renio del espanto, que narra, en un estilo que es heredero del ‘Nuevo periodismo’ promulgado por Tom Wolfe y Truman Capote, los pormenores de la investigación que puso tras las rejas al ex presidente peruano Alberto Fujimori y a su cómplice Alberto Montesinos.

En sus próximos libros Vargas Llosa abordará dos de las principales preocupaciones que embargan actualmente a la sociedad estadounidense: la economía y el problema migratorio. El primero estará dirigida a la clase media, que actualmente crece en latinoamérica (en Perú su tierra natal, la clase media constituye más del 50% de la población del país). A ellos destinará sus recomendaciones acerca de cómo invertir sus ahorros sin caer víctima de los especuladores, sobre todo en un mundo de incertidumbre financiera, con un Estados Unidos que se recupera de a poco y una crisis del euro que se podría prolongar por lo menos ‘una década’.

La segunda publicación que prepara aborda un tema que ha suscitado un controversial debate en la sociedad estadounidense: el de los inmigrantes. ‘El libro compara la inmigración de hoy con todas las olas migratorias del pasado. Es falso que recibieron a los irlandeses, polacos, italianos y judíos con los brazos abiertos. Lo hicieron con los mismos prejuicios, el mismo odio xenofóbico con que hoy reciben a los latinos’, destacó.

Comenta que es una falacia suponer que las olas migratorias del pasado eran ‘productivas y que se trataban de inmigrantes que eran compatibles con la cultura local’ en contraposición con la que se da hoy en día, que de acuerdo con algunos sectores estadounidenses ‘está modificando el país, acabando con él’.

LA DINÁMICA DEL NUEVO RICO

Si bien considera que la economía panameña avanza de forma positiva, Vargas Llosa advierte que ‘el gasto público es excesivo, una situación que está creando problemas en la sociedad, como es el caso de la inflación: se supone que el gasto público existe para compensar a la gente que no tiene el mismo éxito que los más ricos. Pero en latinomérica pasa lo contrario, cuanto tenemos más ingresos gastamos más’, advierte el periodista.

Sugiera que la dinámica a través de la cual el estado aumenta su poder y su gasto de forma independiente a lo que acontece en la sociedad tiene su origen en una cultura populista, que es afín tanto a la derecha como a la izquierda locales. ‘Es muy difícil para un gobierno disciplinarse cuando sus ingresos son abundantes. Es un poco como la analogía del nuevo rico’, señala.

Para evitar el costo político de desatar expectativas falsas en la población, Vargas Llosa recomienda una ‘mayor prudencia en el gasto y una cuidado más estricto en el manejo de la hacienda pública’. De esta manera, los países que, en su concepto, han dejado de comportarse como ‘idiotas’ se asegurarán de no retornar al pasado.