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23 de Nov de 2020

Cultura

Panameños en Nueva York

J orge Iván Mora Zapata percibe en el ambiente un olor a catástrofe. Acaba de salir del World Trade Center y le es inevitable sentir en ...

J orge Iván Mora Zapata percibe en el ambiente un olor a catástrofe. Acaba de salir del World Trade Center y le es inevitable sentir en cada paso que da, la huella de una tragedia terrorista. Está caminando junto a su amigo Antonio Roberto Morgan, en un viaje que había planeado para visitar Nueva York. Continúan el trayecto en medio de charlas hasta llegar al puente de Brooklyn, donde —consciente de la gran cantidad de panameños que se han establecido en este borough de la ‘Ciudad Imperial’— Mora lanza una frase con una mueca cómplice: ‘Me gustaría saber qué es lo que pasa allí’. El periodista colombiano afincado en Panamá, quería contar la historia de una migración que no era la suya. Panameños en Nueva York. En ese momento, unos delicados cristales de nieve empiezan a caer del cielo, ‘como pidiendo permiso’. Es el anuncio de que el año 2008 está finalizando.

EL RETRATO DE UNA SOCIEDAD

Jorge Iván le había hecho un reportaje al panameño Antonio Morgan, quien había sido funcionario consular en Nueva York, y le comentó su interés por conocer la comunidad panameña de Brooklyn.

Un año después, en 2009, el periodista hizo contacto con Gloria Karamañitez, una panameña que en 1980 había sido coronada como Miss Universo, residente en Estados Unidos; y exploraron la posibilidad de crear un tabloide local (para Brooklyn) que conectara a la comunidad panameña con la comunidad hispana, puesto que la singularidad de la primera —en su mayoría, afrodescendientes— terminaba por arrebatarles la identidad de comunidad latina, haciéndolos sentir, más bien, como ‘afroamericanos’, comenta Mora.

El tabloide se llamaba El Correo Panameño y, aunque tuvo una vida corta, retrataba a la sociedad panameña que vivía en Brooklyn a través de reportajes a sus líderes, crónicas, perfiles de emprendedores y emprendedoras; y la conectaba con la comunidad latina de esa misma zona.

Eventualmente, la publicación se deja de imprimir por problemas de financiación. Es en este punto en el que Jorge Iván Mora regresa a Panamá, pero por su cabeza rondaba aún una deuda pendiente. Decide, entonces, recopilar en un libro la historia de 17 panameños que dejaron el ‘puente del mundo’ para migrar a la cosmopolita metrópoli estadounidense, que en algún momento de la historia inspiró la creación de Ciudad Gótica, para el cómic que cuenta la historia de un hombre murciélago.

LOS PROTAGONISTAS

‘Pelenchín’ Caballero tocaba en una banda de Colón cuando era niño. ‘Un día, muy humildemente, se fue a acompañar al desfile de esa banda donde tocaba, porque siente que es parte de él. Eso fue muy bonito porque la gente se volcó para saludarlo’, dice Mora, ‘Ahí fue que él me contó su historia y cómo, digamos, esquivó la pobreza’. Uno de los 17 retratos periodísticos que narra el libro de Jorge Iván, es la de ‘Pelenchín’.

El ejemplar arranca con una historia sobre la mujer que organizó el primer desfile en Brooklyn. ‘Una mujer muy hermosa. Una señora que debe tener 70 años. Pero esa señora es muy valiente, y tiene un alma y una fortaleza increíbles. De un humor maravilloso y, claro, esa señora tiene una autoridad en el área. Todo el mundo la reconoce y ella es la que ha logrado que todos allí (en la comunidad) estén unidos’.

También aparece el relato de una niña que difícilmente habla el español, pero ama Panamá porque su padre y su madre son panameños, y cuando cruza más de 3 mil kilómetros en un avión para ver a su abuela, en Juan Díaz, la reconoce.

En otras páginas está la chica que con mucho esfuerzo, y con una excelente formación de su familia, ingresó a una universidad a estudiar música, se especializó en voz. En la actualidad, es una excelente soprano y quiere venir a Panamá porque se siente panameña, y quiere venir, más que todo, a cantarle a Panamá.

‘El panameño, como tal, no es un emigrante. Esto es importante decirlo’, puntualiza Jorge Mora, ‘El panameño va y viene, porque su espacio geográfico y cultural es así. Un país de tránsito, un país de razas, que te permite ir y venir’. El pasaporte también lo permite.

Por otro lado, se esboza el testimonio de un hombre que ha hecho más de 25 películas como director de fotografía en Hollywood. Un panameño que se ha codeado con los más grandes directores y productores de la industria cinematográfica. Un panameño que en Panamá nadie lo conoce. Su nombre es Horacio Marquínez.

Otra historia, corta, narra el testimonio de un abogado que nació en Marañón y hoy en día es una piedra fundamental dentro de los abogados de la ciudad de Nueva York —algo nada fácil—; maneja la parte de ética, que de hecho es un comité muy exclusivo. ‘El hombre tuvo que estudiar mucho y pasar por una serie de filtros, pero lo logró’, agrega el periodista Mora.

La señora diseñadora que trabajó con los grandes diseñadores en la Quinta Avenida, también tiene un espacio en el libro de Jorge Iván, ‘y está feliz haciendo sus cosas para sus panameños y su gente. Todo el año tiene trabajo, como costurera, como modista, en fin’, añade.

Las letras también dibujan el perfil de los líderes de la comunidad panameña en Brooklyn que se han ido. Uno de ellos estaba bastante delicado de salud cuando Mora Zapata lo entrevistó, pero al señor, Marcos Mason, le entusiasmaba mucho la idea de que el libro se publique. Falleció este año.

Asimismo, se asoma la historia de un muchacho que no sabía qué hacer con su vida. Había viajado a Costa Rica, a Miami y luego de un tiempo cayó en un templo budista. Cuando llega a Nueva York, el panameño terminó trabajando en un restaurante al que acude gente exclusiva, entiéndase actores y gente de la farándula, y el dueño de aquel establecimiento —que organizaba grandes eventos a famosos, como bodas y demás— se lo llevó a hacer fotografía y viajó alrededor del mundo. Actualmente, tiene su propio estudio.

Teorías, interpretaciones, reivindicaciones como minoría y como etnia. Una serie de puntos expuestos con técnicas narrativas como la crónica, el ensayo, el perfil y el reportaje.

El autor declara que abordó las historias desde un inevitable aspecto humano: la parte vivencial de las personas, cómo se fueron de aquí, cómo llegaron, qué hicieron, cómo escalaron ciertos peldaños en la sociedad. ‘No tiene un discurso ni político ni sociológico, es un retrato que sigue una línea netamente periodística. Un discurso positivo, no aborda interrogantes de otro tipo que no sean los del diario vivir de las personas, allá, sobre todo en ese sitio, Brooklyn, un referente cultural, no solamente de Nueva York sino del mundo’, matiza.

Carmela Rodríguez, Abel E. Arcia, Gloria Karamañitez, Horacio Marquínez, Javier Gómez, Jean Gould, Johnson Jr., Leticia Thomas, Cristina Henry, Marcos Mason, Noemí Anderson, Celestino Caballero, Porfirio Betegón, Roberto A. Morgan, Sklyler Desuze, Waldaba Stewart y Leardo López; son los protagonistas de cada historia que cuenta con lugares y fechas precisas.

SOBRE EL AUTOR

Jorge Iván Mora es un periodista inclinado hacia la crónica urbana, el periodismo cultural y los perfiles. De un tiempo para acá, viene documentando el trabajo de escultores y artistas panameños en la revista Pauta, además de publicar crónicas y reportajes.

Ha colaborado con distintos periódicos nacionales, incluyendo el diario El Universal, en cuyo Semanario fue invitado como cronista. A Panamá, llegó por un oficio de ventas. ‘Vendía cueros’, comenta. Sin embargo, sabía que el hecho de entregar su inventario en forma de crónicas —en lugar de una tabla en Excel— lo llevaría al oficio de las letras, su pasión.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

Definida por el propio autor como ‘la memoria periodística y literaria de un conglomerado humano y también un testimonio de una pequeña odisea periodística’, la obra se va a presentar el 11 de diciembre en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, Parque Omar, a las 6:30 p.m.