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21 de Jan de 2020

Cultura

Más de 100 años de música

Cuando todavía Panamá no era una república, su Cuerpo de Bomberos ya tenía una banda, que hoy sigue vigente

Las notas de un viejo bolero invadían el segundo piso del cuartel Juan Antonio Guizado, ubicado en la Plaza Amador. Entre los 60 instrumentos que arrojaban las notas que le daban forma a la pieza musical estaba el saxofón de Yoneidi Saldaña. Ella tiene 20 años. Cuando esta damita nacía, ya la Banda de Música del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá tenía 103 años dándole ritmo a las labores bomberiles.

Yoneidi llegó a la agrupación, que cumplió 123 años el pasado 14 de agosto, por influencia de un amigo, quien le preguntó si le gustaría ser parte de la Banda de Música de los Bomberos. Seguido del cuestionamiento de aquel chico, ella audicionó y —en efecto— calificó. En ese momento no había una vacante, por lo que tuvo que ingresar como voluntaria, periodo que duró unos 6 meses; al cabo de ese tiempo se abrió una plaza, lo que la convirtió en una música remunerada.

Aunque esta jovencita ya tenía una formación previa en la materia, al entrar a este cuerpo se planteó una nueva etapa educativa, ahora motivada por la complacencia que supone trabajar con su saxofón. Entre las responsabilidades por su cargo como saxofonista de la banda está acatar las indicaciones de su director y sostener el ensayo continuo. Hacer música es mantener la armonía, y para lograrlo a la par de los otros 59 instrumentos debe entrenar, con el mismo empeño que lo hace el atleta que se prepara para una maratón, como el bombero que se adiestra para sofocar a tiempo el fuego.

La delicia de la melodía que seducía el ambiente del viejo edificio daba fe de las horas de ensayo de Yoneidi junto a sus compañeros. Es que a la hora de dejar sonar sus herramientas de trabajo, la edad no se debe notar. Es importante el vigor de los noveles músicos, pero también es fundamental la experiencia de los veteranos como Merandis Myles.

MYLES, EL TROMPETA

Merandis tiene 75 años de edad, 48 menos que la banda. Es un decano de la trompeta, que tuvo su formación en el Conservatorio, donde uno de sus maestros le instó a audicionar. Al aprobar el reto se convirtió en el músico de menos edad de la agrupación. Hoy es el mayor, y le ha tocado ver el ir y venir de distintas generaciones. Observa cómo los nuevos integrantes, recién egresados de la Universidad de Panamá y del Conservatorio, se van interesando en la vetusta banda... y lo hacen con pasión, quizás la misma que lo invadió a él cuando era el más chiquillo.

La trompeta de Myles también ha surfeado las distintas tonalidades que ha experimentado la banda. Ella conoce la historia plasmada en los pentagramas, esa que escuchamos y disfrutamos, mas no todos saben leer. Palpó muchos cambios en el repertorio de su cuerpo de trabajo, algunos drásticos y hasta difíciles. ‘Ha habido altas y bajas, pero gracias a los sacrificios de los compañeros que nos han antecedido tenemos la banda funcionando... No es por menospreciar la labor de los viejos (de mi época) más con la llegada del mayor Hipólito Villarreal como director, la banda tiene un brillo distinto’, señala el veterano al evaluar las distintas etapas de la empresa a la que pertenece.

Mientras Yoneidis está ansiosa por adquirir mayor destreza con su saxofón, aprovechando sus florecientes 20 años, el trompetista ya piensa en el retiro, y al tiempo que lo evalúa le pide a Dios que le dé fuerzas para culminar su carrera de la mejor forma. Merandis ya ha sido parte de innumerables espectáculos, ha visitado decenas de plazas, adonde lleva música a los que no tienen la oportunidad de visitar un opulento escenario para apreciar un concierto de altura.

La banda no solo se deja oír en sepelios o para fiestas patrias. Esta agrupación musical realiza 36 conciertos al año, detalla su director, Hipólito Villarreal. Y bien le sirve de escenario el pasillo de un centro comercial o el pictórico parque de un modesto barrio o pueblo. Entre la sencillez popular se escuchan sus exquisitas, y democráticas, notas; que hacen soñar al viejo, al niño y al adolescente. Eso es lo que han hecho desde aquel 14 de agosto de 1981, cuando se organiza por primera vez la Banda de Música del Cuerpo de Bomberos de Panamá, bajo la dirección del maestro Arturo Dubarry.