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21 de Jan de 2020

Cultura

El doloroso y saludable ejercicio de dudar

El grupo de teatro experimental presenta el próximo 17 de octubre la obra ‘Cuando el río hable’ en el estudio multiuso del GECU

Como un anuncio, una premonición, el grupo experimental de teatro Rayuela y SRG Producciones nos trae en octubre de este año, ‘Cuando el río hable’, una puesta en escena ambiciosa que recorre el concepto de ‘desaparición’ a través de la historia latinoamericana.

Un proyecto que apuesta a generar dudas de la realidad y poner en signo de interrogación lo que aceptamos como ‘normal’.

En relación a este proyecto que dentro de 17 días estará en las tablas de la sala multiuso del GECU de la Universidad de Panamá, entrevistamos a su guionista y director, Jhavier Romero.

‘Éste es un proyecto que nace de ciertas preocupaciones sociales y humanas; no solo mías, sino de todo el grupo Rayuela, ‘Cuando el río hable’ busca hacer una recuperación histórica de las desapariciones de personas en nuestra región y conectarlo con un hecho que sea actual como la explotación irresponsables de los recursos naturales y consecuencia que tiene esto sobre distintas poblaciones’, explicó Romero.

Además cuenta, que por esa razón el macro tema de la obra es el poder, desde lo social e individual. Allí cuestionan si es una necesidad humana o una construcción social que se ha insertado a través de las generaciones.

‘Hay una idea que ronda lo social, es que la historia no puede repetirse, pero creo que eso no sucede cuando se construye una consciencia social que le dice no al olvido. Recordemos que hay muchos adultos que desconocen la historia de su país y a la vez la latinoamericana’, detalló el director.

LA PUESTA EN ESCENA

Ella es una espía, un personaje detestable que en defensa del ‘sueño americano’, se infiltra en organizaciones sociales para desestabilizarlas y boicotear sus causas. Es el personaje de Lyanne Samudio, una de las actrices que formará parte de la hora y media de la puesta en escena. Ella estará acompañada por las coprotagonistas Arely Valderrama, Sara Rodríguez y Victoria Mendoza, junto con las técnicas escénicas de Carlos Bermudez y la música de Son Azul de Carlos Iván Zuñiga y Rocío Bordanea.

La intención es positiva y constructiva, ‘sabemos que no podemos cambiar todo, pero apostamos a generar las preguntas necesarias. Por lo general los occidentales creemos tener las respuestas a todo y cuestionamos a quienes no viven de nuestra forma, por ejemplo a los pueblos indígenas que son ancestrales y conviven de forma equilibrada con los ríos y las montañas; sabemos eso pero siempre planteamos que deben ‘modernizarse’. Bueno la puesta en escena, le pregunta al espectador ¿qué es lo que debe cambiar realmente ellos o nosotros?’, enfatizó Jhavier. Todo desde un punto de vista atractivo, con mucho teatro físico combinado con danza contemporánea y con cierta dimensión poética, ya que según Romero, la poesía de algún modo conecta con ciertas zonas de la consciencia, imposible desde el lenguaje cotidiano. Un escenario perfecto para no dudar y cuestionar todo.