24 de Feb de 2020

Cultura

Del aula al patio, ciencia natural aplicada

La idea de un grupo de alumnos y profesores ganó un concurso, pero ese sólo es el comienzo

La escuela Primer Ciclo Panamá (PCP) en Bella Vista es pequeña, pero tiene grandes planes. Sus alumnos y maestros se han propuesto cambiar la manera en que el sistema educativo concibe las áreas comunes de los edificios que administra. Y, por qué no, llegar hasta cualquier espacio que pueda vestirse de verde.

Así como les enseñan a sus estudiantes que las plantas generan oxígeno por medio de fotosíntesis, la inquietud de ver ‘concreto por todos lados’ y la aparentemente inevitable ‘ausencia de área verdes’ (donde nacen esas moléculas indispensables para la vida) generó la necesidad de poner en práctica un plan que ayudase a que las implicaciones que traería la situación a largo plazo se mitiguen.

CIENCIA NATURAL APLICADA

Un grupo de docentes y alumnos del plantel, liderado por la profesora Yara Cerrud, ideó el proyecto ‘Jardín Vertical con materiales del medio’, como una manera de ilustrar y poner en práctica lo que se aprende en las aulas.

‘Las plantas son un purificador de aire y nuestra escuela es puro cemento’, comenta Cerrud al preguntarle la razón de haber elegido esa temática.

Lo que les dio impulso para sacarlo del papel fue el concurso ‘Soluciones para el Futuro’ de Samsung (del que resultaron ganadores) pero, según comenta la directora del proyecto, ‘es sólo el comienzo’.

Ahora, tocará mantener el jardín que construyeron en el colegio, aunque no hay fondos para obtener los 60 dólares que calculan que necesitan mensualmente para hacerlo.

También, planean publicar un manual que pueda ser utilizado por el Ministerio de Educación como guía para que jardines verticales hechos con productos reciclados se repliquen en las escuelas de áreas urbanas del país e incluso, en otras instituciones públicas. ‘No sólo para embellecer, sino también para favorecer a la salud’, como asegura Carlos Yee, otro de los profesores involucrados en el proyecto.

CAMBIO RADICAL

Un mes y medio, y 480 dólares, después de haber clasificado en la segunda ronda de eliminaciones de la competencia , los beneficios de la idea ya daban frutos.

El PCP ahora huele a romero, a menta y a albahaca; y hay lluvia todas las mañanas, aunque nadie se moja, gracias a un sistema de riego que, aunque sencillo, es el alma del ‘Jardín Vertical con materiales del medio’.

Todo fue construido por los estudiantes, de hecho, tal como explica Cerrud, fue ‘un trabajo grande, entonces se involucró toda la escuela’. Cada salón trabajó en una sección del jardín.

Las plantas ornamentales, medicinales y culinarias están distribuidas en botellas y envases de plástico y llantas, recicladas; y las sostienen estructuras de madera y tanques reutilizados.

Los costos del proyecto incluyen el abono y pesticidas, estructuras de metal que sostienen los plantones colgantes, algunas plantas y la tubería y dispersores de agua del sistema de riego. Todos los demás materiales fueron donados por los tutores u otros mecenas improbables como los obreros de la construcción contigua al edificio que les prestaron el andamio para llegar a los lugares más altos.