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21 de Oct de 2020

Cultura

Por una capital libre de bullying

Estudiantes de escuelas públicas y privadas de Panamá platicaron acerca de su realidad respecto al acoso

Por una capital libre de bullying
Los padres mostraron una actitud un tanto polémica, ya que respaldan esa posición de agresión

Tres mil estudiantes fueron encuestados en el Programa de la Prevención de Bullying, ejecutado por la Fundación Relaciones Sanas. De ellos, un 87% acepta haber percibido algún tipo de acoso escolar.

El estudio se realizó en escuelas públicas y particulares en niveles de 3° a 12°, entre sexo femenino y masculino, explica la psicóloga Solymar Dolande, subcoordinadora del proyecto.

La psicóloga acepta que no hubo mayor diferencia entre lo expresado por las chicas o los chicos, pero las respuestas sí tuvieron variables de consideración entre las de escuelas oficiales y particulares.

Lo cierto es que sí hubo respuestas homogéneas en renglones como el tipo de bullying que habían percibido. Luego de explicarles qué es el bullying verbal (ofensas, burlas, etcétera) , el físico (golpes, patas, daño a propiedad ajena) y el cibernético (a través de redes sociales, mensajería instantánea, páginas web), un 37% e de los niños y jóvenes reflejaron que el verbal es el que más notan. En segundo lugar está el físico con un 18% y el cibernético en tercer puesto con un 13%.

En cuanto al sitio donde observan más bullying, un 53% señaló al colegio, un 18% lo ve en internet y un 11% en la barriada.

Tras sondear el panorama entre los chicos y chicas y detallarles quién es víctima, victimario y espectador, se preguntó directamente con qué rol se identificaba. Un 35% se considera un espectador y un 34% dijo que ninguno. Esta última cifra es contradictoria con el 87% que al principio dijo que sí había percibido algún tipo de bullying. Dolande lee esta respuesta como una resistencia a ubicarse en algunos de los bandos, ya sea porque si es la víctima demuestra debilidad o si es el victimario recibe rechazo.

También se investigó el tipo de bullying según nivel académico. Tanto primaria como secundaria coincidió en que el verbal es el más común. No obstante, en primaria el que se encuentra en segundo lugar es el físico.

La psicóloga considera que esta respuesta atiende a los consejos de defensa que se le da al niño en el hogar: ‘si te pagan, pégale’, ‘hoy te pegaron a ti, mañana pegas tú’. Lo que es un mal mensaje, pues solo promueve la violencia y dificulta romper ese círculo vicioso. Durante estas charlas, los padres mostraron una actitud un tanto polémica, ya que respaldan esa posición de agresión.

En secundaria, el segundo lugar en está el cibernético. Lo que atiende que a esas edades, por lo general los chicos tienen celulares y otros artefactos electrónicos.

Los expertos de Fundación Relaciones Sanas hicieron una comparación entre las escuelas oficiales y las particulares. En las primeras los acosos más frecuentes son el verbal y el físico, mientras que en las segundas el comportamiento se da, con mayor frecuencia, de forma verbal y cibernética.

El resultado está relacionado al acceso a recursos que tienen ambos públicos. Los estudiantes de escuelas particulares, por lo general, cuentan con diversos artefactos electrónicos que le permiten conexión a internet, donde se desarrollan severos ataques entre pares.

Otro dato curioso que arrojó la encuesta es que los estudiantes de escuelas públicas expresaron que el segundo lugar donde percibieron más ataques ofensivos fue en la barriada. La vocera del programa considera que para estos jóvenes es más difícil pues luego de salir del plantel educativo van a casa, donde en lugar de encontrar un sitio de tranquilidad, también deben enfrentarse a los acosos de sus vecinos.

Estudiantes, padres y escuela unidos

Indistintamente del tipo de entidad académica, los psicólogos de la fundación aconsejan elaborar un plan entre estudiantes, padres y escuela, donde haya un sitio al que los chicos y chicas puedan acudir y recibir respuesta cuando observen algún tipo de bullying. Es importante que los educadores sepan cómo reaccionar ante este comportamiento, y en lugar de echar la culpa a otro, se convierta en un agente de cambio.

En las escuelas en las que se realizó el estudio se continúan con programas, de acuerdo con las necesidades de cada comunidad.