Temas Especiales

24 de Oct de 2020

Cultura

En la inmortalidad del espíritu

Un escritor barranquillero, que entiende el valor de la africanía en el Caribe, nos habla sobre mitología griega, narratividad fragmentaria

En la inmortalidad del espíritu
Julio Olaciregui

En esta versión de Facetas entrevistamos al escritor colombiano Julio Olaciregui, quien se inició en el teatro en la Universidad de Antioquia. Fue periodista de los diarios El Heraldo y El Espectador antes de viajar a París en 1978 para estudiar literatura en la Universidad de la Sorbona. Adaptó para el cine La mansión de Araucaíma , de Álvaro Mutis, filmada luego por Carlos Mayolo (1986). Ha publicado Vestido de bestia (1980), Los domingos de Charito (1986), Trapos al Sol (1991) Dionea (2005), Días de tambor (2012) y La segunda vida del Negro Adán (2014). En los últimos años se ha dedicado a bailar danzas africanas, viajando a Guinea y Senegal. Su documental Parfois danse (2009) puede verse en YouTube. Sus obras de teatro En el cabaret místico (1999), El tango congo se acerca a La Habana (2000) y El callejón de los besos (2009) han sido representadas por actores franceses. Escribe sobre cine para la Agencia France-Presse desde 1998.

EN LA LITERATURA LATINOAMERICANA, CARIBEÑA, HAY UNA PRESENCIA RECURRENTE DE LA CULTURA AFROAMERICANA DESDE LA VANGUARDIA. ¿ES SÓLO UNA PREOCUPACIÓN TEMÁTICA O UN VERDADERO INTERÉS POR DESCUBRIR EL CARIBE?

Descubrir las corrientes de africanía en nuestra cultura ha sido en mi caso un verdadero interés que ha ido creciendo con el tiempo. Algunas personas se equivocan cuando en broma me dicen que soy « un africano blanco » y que no debo insistir « tanto » en esa raíz que nos fundó. Vivir en Francia, que fue una potencia colonizadora omnipresente en África, y convivir aquí con artistas africanos, sirvió para que valorara el aporte de esos ancestros que supieron rebelarse, resistir y subsistir en nuestra memoria, gracias al arte, a la música, a la danza. Cualquiera sea el pigmento de la epidermis en el Caribe respiramos con el yodo marino los símbolos de esa presencia geofilosófica que a todas luces no vino de Madrid sino de Calabar o Gorée, de Senegambia y el Congo.

¿POR QUÉ INTRODUCES EN LA NARRATIVA LOS MITOS GRIEGOS? ¿ES TU MANERA DE HACER UNA SÍNTESIS CULTURAL ENTRE EUROPA, ÁFRICA Y AMÉRICA LATINA EN TIEMPOS DE LA INTOLERANCIA Y LOS FUNDAMENTALISMOS?

Sabemos ahora que el pensamiento mítico es patrimonio de la humanidad, que en todas las provincias y municipios del mundo hay « entierros », vestigios arqueológicos, imágenes y cuentos de caza y danza, de espíritus, magos y chamanes, de fuerzas antropozoomorfas. La mitología sería una forma de creer en la inmortalidad del espíritu a través de los milenios. Los mitos griegos poseen un prestigio indudable gracias a la Iliada y la Odisea y a lo que vino después, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Platón… los mitos bíblicos que nos transmitieron en la infancia, Sansón tan fuerte como Hércules, no borraron esos personajes tan presentes aún como Prometeo, Eros, Orfeo… lo que más me gusta en la mitología griega es que en la Iliada Dios (Zeus) no está solo aun pues vive con Dionea en el cielo y son los padres de Afrodita, la diosa del amor.

BARRANQUILLA Y PARÍS SE CONFUNDEN EN LA NOVELA, PERO ¿CREES QUE ESTA NOVELA HUBIERAS PODIDO ESCRIBIRLA EN COLOMBIA? ¿ES UNA NOVELA DEL EXILIO? ¿DE LA ERRANCIA?

Es evidente que las circunstancias influyen en uno. Ahora me pregunto qué escritor hubiese sido si en vez de viajar a Francia a los 27 años me hubiese quedado en Colombia o me hubiese ido para España, pasando en Madrid, por ejemplo, las 37 primaveras que he vivido en París. Han sido años de estudio, de formación y deformación, tratando de aprender a nadar en este río revuelto que es la Historia de nuestro mundo. Vine atraído por la cultura europea, por el amor de alguna muchacha que me recordaba a alguna actriz de Truffaut o Godard. No he vivido la desesperanza de los verdaderos exiliados, pero me sentí muy cerca de los chilenos cuando conocí a algunos en los sombríos años de la dictadura de Pinochet.

EN LA NOVELA NO HAY UN DESARROLLO LINEAL, UNA INTRIGA, PERO SÍ ES LA CONSAGRACIÓN DEL FRAGMENTO. PERO, ADEMÁS, ¿NO SERÁ QUIZÁS UN HOMENAJE A LEVI-STRAUSS QUE LLEGA A LA AMAZONÍA A DESCUBRIR MITOS?

Tienes razón al señalar lo fragmentario, ligado a la narratividad de los mitos. Levi-Strauss es un personaje entrañable, filósofo de la Sorbona, que a causa de la guerra descubre el mundo americano, se interna en los montes brasileros y copia lo que le cantan y cuentan los chamanes sobre los orígenes del tabaco y el fuego, la muerte y el sol… Levi-Strauss murió centenario… en los diccionarios de mitología grecolatina de las bibliotecas universitarias de París uno descubre fragmentos y distintas versiones de, por ejemplo, la historia de Prometeo-roba-fuego, cuentos y fábulas que hablan de otras invenciones y costumbres… Levi-Strauss nos dice que un mito es la suma de sus distintas versiones.. él llegó a la conclusión, tras « coleccionar » más de 800 mitos desde Canadá hasta Argentina, que el mito más popular en las Américas es el de la « domesticación » del fuego.

VIVES EN PARÍS DESDE 1978. ¿QUÉ HA CAMBIADO EN BARRANQUILLA DESDE AQUEL ENTONCES?

« ¡Ay que lejos Barranquilla ! », dice Nicolás Guillén en un poema sobre los « bogas », los bogavantes criollos, los afrocolombianos, los negros navegantes del río Magdalena… hablemos primero de lo que no ha cambiado : algunas personas amigas y familiares entrañables siguen viviendo en la ciudad... las palmeras y la cercanía al río y el mar, persisten… no han cambiado… la ciudad creció con la explosión demográfica mundial, con los desplazados por la guerra de guerrillas a causa de las tierras cultivables, y el oro, el petróleo, las esmeraldas, la hoja de coca… Barranquilla es ahora, vista desde París, una «exótica » ciudad caribeña que puede ser escenario de una novelita policial francesa… « Duel à Barranquilla » (1981), de Gerard de Villiers… Barranquilla ha cambiado con el mundo... es una ciudad del ahora…

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EL VIAJE DE LOS MITOS

Luis Pulido Ritter

El mundo es un depósito maravilloso de mitos, que se resiste a desaparecer, a pesar que el programa de la Ilustración consistía en limpiar el mundo de mitos. ‘Dionea’ (2009) está en el medio de una narrativa que juega o cruza el mundo mítico y racional. Por propósito y técnica, la novela se propone como una composición fragmentaria, proyecto propio de la novela moderna desde Joyce hasta Cortázar, y renuncia a dibujarnos un todo. Además es evidente la formación del autor, sabemos que por sus lecturas se ha abrevado de Barthes por su intertextualidad, de Derrida y Lévi-Strauss por su referencia a la escritura y de toda la novelística moderna. No es un autor ingenuo, sino que está marcado por todo un aparato teórico que le permite construir esa narrativa fragmentaria, donde incluso está Nietzsche en la clásica división que éste hace en el Origen de la Tragedia entre el mito dionisíaco y apolíneo y, en este sentido, su personaje principal Dionea, una diosa pre-homérica, es inscrita en la tradición del moderno pensamiento y de arte que resalta lo fragmentario, el placer, lo sexual y lo arrollador de todo control: el impulso dionisíaco. Dionea, nacida en Barranquilla, se transmuta y aparece en varios personajes y voces en el transcurso de cuatro capítulos (hay un escritor omnisciente, alter ego del propio autor, que a sus 40 y dos años comienza a escribir esta novela), donde curiosamente el primero se llama Noche , que es el lugar del sueño y del cuento, punto que lo emparenta con el descubrimiento de la noche por los románticos occidentales desde que comenzaran a traducir las Mil y una noches en el siglo XIX. La obra de Olaciregui, que le hace honor a la información y al saber, re-crea ese depósito de credos afroamericanos y de mitología griega que enriquece toda narrativa que pretende dar con el espíritu de todo un universo donde han llegado gentes de todas partes. Si bien se desarrolla en un polo central, París-Barranquilla, la novela se mueve en muchos registros literarios y culturales, y hasta lingüísticamente hace el ejercicio de recordarnos el ditirambo : los párrafos no siguen una narrativa lineal, sino una estructura poética marcada por comas y

sentencias. En fin, se articula en una época donde el mito no ha desaparecido —como lo quiso la Ilustración— pero sí ha encontrado voces que lo re-crean libremente en el viaje transatlántico del mundo.

Julio Olaciregui,

DRAMATURGO Y ESCRITOR