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10 de Dec de 2019

Cultura

Elsy Acosta: ‘Un personaje para narrar la disciplina pictórica que nunca morirá'

Aristides Ureña Ramos muestra las obras en lienzo de la artista autodidacta Elsy Acosta que ha dominado las artes plásticas a través de la disciplina y la tenacidad

El talento es un don cosido en la intimidad de cada individuo, semilla envuelta en el pudor, que tarde o temprano logrará manifestarse. Muchas veces necesita de condiciones aptas para exteriorizarse, pero la mayoría de las veces resulta ser un fuerte sostén —para no escondernos detrás de cómodas excusas— que resplandece en toda su creatividad.

Una criatura soñadora desde el Valle de la Luna

‘Tengo muchos recuerdos de niña; antes de entrar a la escuela, recuerdo a mi madre esbozando unas caritas supersencillas, eran como lindas muñequitas que me llamaban mucho la atención'. Aún Elsy lleva consigo las premuras maternas, cuando pequeña en su mundo de cuadernos y lápices de colores, registraba la graciosa manera con la cual descubría el fantástico mundo de la representación del cotidiano.

‘Una prima de mi Madre, Niurka Candanedo —que era mayor que yo— vivía en el barrio San Francisco de la ciudad de Panamá; pintaba polleritas y las vendía… y yo pensaba: ¡wow! ojalá yo pudiera algún día ser así'. Indiscutiblemente, la vena artística le proviene de la parte materna, quien además la incita a participar de los concursos escolares (desde kínder) con satisfactorios resultados. Siempre obteniendo la admiración del jurado y muchos premios a su favor.

‘La pintura es una herramienta que trasciende el tiempo, que lleva consigo un mensaje que conmueve y provoca sensaciones; y ese es mi objetivo'.

La vena artística y los delicados apoyos de su madre son los factores que permiten proteger el crecimiento de su talento; pero a todo este pequeño mundo, Elsy me dice lo siguiente: ‘Participé en muchos concursos de pintura, pero lo más importante para mí eran esos premios que me daban, como lápices de colores, cuadernos para dibujar, libros y diccionarios. Nada que ver con premios de naturaleza monetaria. Pienso que, para estimular a los niños a que desarrollen su creatividad, es muy importante hacerlo con incentivos que le sirvan en sus necesidades básicas y esos insumos que yo me ganaba me permitieron desahogar mis inquietudes. Creo que hay que regresar a esa manera de premiar a los niños y jóvenes en Panamá para que puedan experimentar sus capacidades'.

Elsy Acosta es una pintora chiricana, con un vasto currículo de vida, personaje con un gran potencial artístico, dotada de una sensibilidad poco común. Pocos son los estudios académicos que ha recibido; un único curso de pintura en verano en la escuela de Bellas Artes de la ciudad de David, en Chiriquí, pero a sostener su tenacidad, una autodisciplina investigativa que le ha permitido alcanzar una indiscutible perfección en el ejercicio del estudio anatómico y el dominio de las técnicas pictóricas. Para ella, ‘al pincel hay que hacerlo sudar' y ‘la búsqueda en los libros e internet' son muy importantes, por lo que hay que ‘leer mucho, y nunca dejar de investigar'.

‘Tuve un profesor de Artística en el Instituto David, cuyo nombre no recuerdo, pero el apellido era De Gracia, buenísimo, del cual absorbí muchas cosas. También a la profesora Deborah Quirós en primer ciclo, que me enseñó bastante, pero nunca dejé de investigar por cuenta mía'. En sus palabras captamos la historia de muchos panameños que cuentan con el privilegio de poseer un talento artístico, que viven en situaciones en las que la penuria y las dificultades seleccionan con crueldad a pocos; porque solo quienes comprenden que la disciplina y el duro trabajo son el terreno fértil donde sembrar la semilla de ese ‘don' no sucumben en los meandros de la indiferencia total de nuestro sistema... y eso Elsy lo ha comprendido.

La Diosa de las Artes, al repartir sus dones, ignora el linaje de cada cuna, y es responsabilidad del elegido saber sublimizar tal condición; es por estos motivos que un artista es la suma más alta del intelecto humano, y sus acciones son el fruto del quebranto emotivo, de la fragilidad y de la iluminada belleza que hay dentro de cada uno de nosotros… y en ellos, en sus trabajos, todos nos sentimos reflejados.

El ojo desmitificador

‘De los pintores extranjeros, a los que admiro, independientemente de sus estilos, son: Jeremy Lipking (estadounidense), César Santos (cubano-americano), Golucho (español).

‘Siento que me agoto muchísimo si solo realizo lo mismo, es por eso que muchas veces cambio las pinceladas en un cuadro. Cuando llega la inspiración me suelto, soy libre y muchas veces, cuando se va el genio (por decirlo así), me toca analizar, bocetear y estudiar lo que he de hacer. Así que me considero una artista en constante cambio'.

Y de los panameños, Lucio Kansuet, Enrique Jaramillo Barnes y otros… hay varios, pero bueno… no se puede mencionar a todos'.

Los horizontes que sostienen su visión pictórica proceden de un realismo astuto y conmovedor. Usa las siluetas humanas, colocadas en primera fila, como personajes donde se encierran las motivaciones que sostienen la razón de cada obra. Dicha operación ha venido tomando mayor relevancia en sus últimas realizaciones. En su pasado pictórico, la complejidad compositiva era dictada por el palpitar de la pintura costumbrista panameña. Pero que en los pinceles de Elsy se traducían en geniales interpretaciones muy cercanas a la manera de Lewis y Cedeño, que hoy sintetiza en nuevas formas ‘jugadas' por armonías calibradas de dulces matices. Frente a sus niñas, se percibe el dictamen que encierra el misterio de la obra con el/los personaje(s), reflejándonos sus intimidades, envueltos por cordiales atmósferas y gustosas circunstancias.

Intimidad artística: conmover y provocar

Elsy Acosta en esta agradable tertulia se define de la siguiente manera: ‘Siento que me agoto muchísimo si solo realizo lo mismo, es por eso que muchas veces cambio las pinceladas en un cuadro. Cuando llega la inspiración me suelto, soy libre y muchas veces, cuando se va el genio (por decirlo así) me toca analizar, bocetear y estudiar lo que he de hacer. Así que me considero una artista en constante cambio'.

Son muchos los momentos en que, al escribir mis artículos, me absorbo en solitarios pensamientos donde la mente viaja sin límites y siento aquella vocecita que me habla protegida por mi intimidad preguntando: ¿Qué hubiera sido si personas como la incansable artista que hoy presentamos, hubieran hecho el recorrido que muchos de los afortunados pintores panameños han realizado? En estos solitarios pensamientos, es donde toma lugar el valor y el respeto por esos talentosos jóvenes que no han gozado de nuestras oportunidades, pero que siguen teniendo en alto su don artístico y que con mucha sabiduría siguen proponiendo sus obras con alta calidez y tenacidad.

Al preguntarle a Elsy Acosta sobre las dificultades que la disciplina pictórica conlleva en una modernidad tan agobiante, que interroga sobre ‘el presente', me responde: ‘La pintura es una herramienta que trasciende el tiempo, que lleva consigo un mensaje que conmueve y provoca sensaciones; y ese es mi objetivo'. Con esta respuesta me quedo aquí meditando, acompañado de esa serenidad que es consiente de que ‘el talento' es un don cosido en la intimidad de cada individuo, y que el verdadero artista es aquel que acepta el reto y nobleza las artes.