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21 de Nov de 2019

Cultura

Kyudo’ o el camino del arco

La arquería japonesa es una práctica que tiene registros desde el siglo VIII AEC. De armas de ofensa, el arco y las flechas han pasado a ser un arte de elegancia y precisión

Tres arqueros japoneses en 1860.Cedidas

Cuando hablamos de artes marciales, es indispensable referirse a los japoneses por la plétora de prácticas, muchas de ellas milenarias, tales como el karate, aikido o el judo, y otras que emergen de las raíces samurái del período Heian (798-1185), como el kendo —esgrima japonesa con espada de bambú—, sumo —lucha de contacto— y el kyudo —arquería—. De ella que trataremos hoy.

Kyudokai Panamá

El devenir del kyudo

La historia cuenta que unos sacerdotes querían deshacerse de un demonio que asolaba la casa del emperador causándole mucha ansiedad y sufrimiento. Ante lo que parecía imposible, llamaron al arquero Minamoto quien logró matar al demonio con la primera flecha y libró al emperador y al palacio de tan nefasta presencia. Su arco fue declarado hama yumi —arco destructor de demonios— y la flecha hama ya —flecha destructora de demonios— y a partir de ese momento el kyudo pasó a utilizarse en los ritos de purificación budistas y sintoístas. Según sus creencias solo el sonido que hace la cuerda es capaz de ahuyentar a los demonios. a arquería a caballo o yabusame se desarrolló como una celebración más que como una práctica para la batalla, una forma de entretener al emperador o sogunes por sus victorias militares. 

Los arqueros demostraban su destreza como jinetes cuyos caballos galopaban a gran velocidad en una pista con diferentes dianas. La ceremonia constaba de cuatro partes: en la primera un arquero disparaba una flecha al cielo y otra a la tierra para representar la armonía entre ambos. En la pista, durante la primera ronda, se debía acertar a cinco dianas de 60 centímetros de diámetro y en la segunda, a tres dianas de barro de aproximadamente 20 cm. Una vez terminado el encuentro, se inspeccionaba para concluir quién había demostrado mayor destreza.

En el período Edo (1603-1867) surgió su obsolescencia como arma de combate por la existencia de las de fuego, y el kyudo inició su transformación en deporte, el cual, al mezclarse con el zen, su práctica se convirtió en kyujutsu —el camino del arco—; es decir, una forma de entrenamiento espiritual.

Después de la Segunda Guerra Mundial, todas las artes marciales en Japón fueron prohibidas y no fue hasta 1957, varios años después de la firma del Tratado de San Francisco, cuando se iniciaron las competencias tradicionales y que el kyudo volvió a formar parte del currículo de las escuelas secundarias.

Hama-ya y Hama-yumi, Katori, Japón

El ‘kyudo’ en la actualidad

El kyudo es el arte japonés del tiro con arco, se utiliza un yumi —arco grande—, cuyo tamaño puede ir de los 212 a los 245 centímetros, dependiendo de la altura del arquero, pero siempre el arma será mayor que su portador.

Existe una diferencia importante en su práctica, en occidente en la ceremonia del kyudo prevalece la elegancia y estilización de los movimientos sobre la puntería que queda en un segundo lugar. Pero en Japón, la puntería se considera de tanta importancia como el aspecto zen. La unión de la puntería y la estilización de la ceremonia son fundamentales en este arte marcial y su práctica se empeña en mejorar las habilidades del deportista, tal como lo evidencia la frase Aite ni katsu yori, onore ni kate “Intenta no vencer a tu oponente, intenta, en cambio, ganarte a ti mismo”. 

En el año 2006, se constituyó en Tokyo la Federación Internacional de Kyudo (IKYF, por sus siglas en inglés). La idea era reunir a los amantes de esta disciplina a nivel mundial y “promover la formación del carácter a través de la búsqueda de los ideales más elevados de kyudo, shin —verdad—, zen —bondad— y bi —belleza—.” 

En Panamá las clases se iniciaron en noviembre de 2008, gracias a la visita del sensei Keiichi Isaka, cuarto dan, voluntario de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (Jica, por sus siglas en inglés), quien se ofreció a dictar el primer seminario de introducción. De esa visita y el interés de un grupo de panameños surgió en el 2009 la Asociación Kyudokai Panamá, creada por Christian Acevedo, Rosemary Read y Delia Sánchez, quienes continúan dictando seminarios en nuestro país. Aunque no se contó con ayuda estatal, gracias a las donaciones de los sensei —maestro— Keiichi Isaka y Mie Takahashi, que ha sido posible para panameños y extranjeros residentes en el istmo practicar e instruirse.

En nuestro continente probablemente existan menos de mil personas que practiquen kyudo, quizás por la dificultad de acceder a los diez niveles, que solo pueden ser otorgados en países cuyos maestros tengan como mínimo el quinto dan —nivel—. Es decir, nos tocaría salir del país a presentar el examen, lo que significa costoso y la contingencia de no lograrlo. Antes solo se otorgaba en Japón o Corea, actualmente es posible certificarse en Carolina del Norte, Canadá o Argentina, que son un poco más accesibles a los arqueros.

La Asociación Kyudokai Panamá y su miembros practican dos domingos al mes, lo que no es fácil porque no cuentan con un local adecuado. En dicha práctica los arqueros deben estar separados veintiocho metros de la diana, por lo que son pocos los lugares disponibles. Kyudokai Panamá espera con optimismo en un futuro cercano obtener para sus socios una certificación de sensei con un quinto dan y que este país sea un centro de certificación, lo que haría más fácil el acceso para los estudiantes nacionales y extranjeros.

Rosemary Read en Dojo de Shibata sensei, Ibaraki, Japón.

Para conocer más sobre el kyudo recomiendo el libro El zen en el arte del tiro con arco, de Eugen Herrigel, y si le interesa practicarlo, puede ponerse en contacto con Kyudokai Panamá en Instagram en @kyudopty o en Facebook en Kyudokai Panama; por nuestra parte, seguro que lo haremos.

Rolando José Rodríguez De León es profesor titular de la Universidad de Panamá y doctor en Comunicación Audiovisual y Publicidad.