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10 de Jul de 2020

Cultura

¿A dónde se va el tiempo que nos roban las ciudades?

Poco a poco nos hemos ido acostumbrando al tráfico caótico de la ciudad –quienes viven en los barrios más alejados reservan cuatro horas para su transporte–, quienes vivimos en áreas más céntricas sabemos que hay momentos en los cuales es imposible salir o llegar a casa.

Poco a poco nos hemos ido acostumbrando al tráfico caótico de la ciudad –quienes viven en los barrios más alejados reservan cuatro horas para su transporte–, quienes vivimos en áreas más céntricas sabemos que hay momentos en los cuales es imposible salir o llegar a casa.

Y aunque se sabe que este caos es temporal (dependiente de la finalización de las diferentes obras que se están realizando), podemos usar lo que estamos viviendo para entender la importancia de pensar la ciudad de una forma inteligente.

El concepto de smart cities o “ciudades inteligentes” se conoce hace ya varios años y podría definirse como el hecho de darle a la ciudad las herramientas tecnológicas para que sea más amable con el ciudadano, que quienes vivimos en ella sintamos que la ciudad no está en contra nuestra, sino a nuestro favor.

El sistema circulatorio de una ciudad es su transporte, el cual debe ser integrado, pues no puede ser que sus componentes estén desarticulados; no debe olvidarse que la razón de ser de todos los medios de transporte es desplazar personas, no carros o buses.

Cuando una ciudad “fluye”, permite que todo en ella se “oxigene”. En una ciudad como la que tenemos hoy, la productividad es muy baja, no se puede “hacer más de un mandado” al día; además, cuando las personas llegan a su casa no quieren volver a salir, afectando el consumo de sitios de esparcimiento, sin contar el nivel de estrés que vive el ciudadano, que lo hace propenso a enfermedades y problemas de todo tipo.

Si se calcula cuánto valen las horas perdidas en tranques y tiempos “inútiles”, las cifras de seguro nos van a ilustrar el dinero que se pierde en recursos y productividad.

Ese dinero nunca regresará, igual que cuando viaja un asiento vacío en un avión, el tiempo perdido es irrecuperable y no se puede reponer luego de ninguna forma.

La tecnología es la herramienta por excelencia para crear las “ciudades inteligentes”. Lo primero es tener la ciudad con buena cobertura de conectividad. La mayoría de las ciudades que comienzan este camino, implementan proyectos de “wifi” abierto en lugares públicos (Panamá ya ha comenzado con estos temas) para luego comenzar a montar servicios que le sean de utilidad al ciudadano.

Esta es la fase donde los emprendedores se convierten en protagonistas, son ellos quienes capitalizarán los problemas en nuevas ideas de negocio, crearán las soluciones para los nuevos “ciudadanos digitales”.

Debemos crear una ciudad que nos apoye como ciudadanos, usar la tecnología como aliado y de paso lograr el desarrollo del clúster de innovacion y tecnología panameña.

¿En qué cafés están reunidos los futuros empresarios digitales de Panamá?, ¿qué ideas dibujan en sus servilletas?... Ya veremos.