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18 de Sep de 2020

Cultura

Keith Britton : En el tratamiento del cáncer 'vamos hacia mejores resultados, aunque no podemos hablar de cura'

Según el especialista en radioterapia oncológica y presidente de la Asociación Nacional Contra el Cáncer, epidemiológicamente la incidencia de este mal sube y la mortalidad baja. Britton reafirma el valor de una buena alimentación, y reseña su cercanía desde la infancia con su actual profesión

Oriundo de la ciudad de Panamá. Keith R. Britton G. inició sus estudios de medicina en la Universidad Autónoma de Centroamérica, San José, Costa Rica, donde “fue creciendo mi interés y confianza en desarrollar los retos en torno a contribuir con la ciencia, los pacientes y con mi país”. Britton es investigador y clínico en el área de oncología. Luego de hacer un postdoctorado en investigación clínica transnacional en el Centro Oncológico M.D. Anderson Cancer Center de Houston, Texas, Estados Unidos, se incorpora en Panamá como miembro del servicio de radioncología del Instituto Oncológico Nacional, donde labora actualmente. Años más tarde co-funda y dirige el Centro de Radiocirugía, Braquiterapia y Radioterapia Oncológica CIRRO, en el Hospital Nacional. Desde el punto de vista cívico, social y humano, Britton resalta con pasión su participación en el club Activo 20-30. Tras su recorrido profesional, a inicios de 2020 es nombrado presidente de la Asociación Nacional Contra el Cáncer.

Keith R. Britton, presidente de la Asociación Nacional Contra el CáncerCedida

¿Podría el cáncer ser el precio que pagan los seres humanos por vivir más?

Mientras nos enfocamos en los avances a nivel molecular del cáncer o de la personalización de la medicina oncológica, existen otros factores que no se pueden controlar en la aparición de los tipos de cáncer. Me refiero a factores de índole genético/hereditario y a factores ambientales, entre otros con los que la humanidad no puede luchar. Sin embargo, a mi modo de ver, el cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles son el precio que la humanidad debe pagar por no cuidarse apropiadamente en su alimentación, exposición a cancerígenos como las radiaciones solares, estilos saludables de vida, entre otros.

¿Venceremos al cáncer?

El cáncer es una enfermedad crónica de la que nadie está a salvo. Hoy la personalización en medicina oncológica, la oncología molecular, promete mejores resultados que aún están en estudio a largo plazo. Está demostrado que cada uno puede frenar o aumentar la aparición de células cancerosas dependiendo del modo de nuestra alimentación y nuestra forma de vida. Las costumbres alimentarias deben ser más sanas, mejor entendidas y más equilibradas.

Si el cáncer no desaparecerá, ¿llegará la cura?

Todo se debe a que los tumores de los pacientes tienen cambios genéticos que causan que el cáncer crezca y se disemine. Vemos que la medicina personalizada o genómica/dirigida, para diferentes tumores cancerosos, tiene una mayor especificidad, mayor eficacia y menor toxicidad comparada con los tratamientos convencionales. Vamos hacia mejores resultados, aunque no podemos hablar de cura absoluta en este momento.

¿Cuáles son los obstáculos en la lucha contra el cáncer?

Van desde las barreras de cada entorno de la población –donde a veces no cuentan con acceso a la atención primaria– hasta las políticas sanitarias que no permiten acceso oportuno a los servicios necesarios desde los primeros síntomas hasta el tratamiento o cuidados paliativos. No estamos dentro de los países de la región que más promueven este desarrollo integral.

¿Cuáles son las pautas que recomienda seguir para prevenir un cáncer?

El cáncer y la buena alimentación están muy relacionadas y abundante información está disponible tanto para prevenir como para los pacientes que son diagnosticados o están bajo algún tratamiento. Siendo la primera causa de muerte, el cáncer, publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2015 (pulmón, hepático, colorrectal, gástrico y mamario), se recomienda qué alimentos se deben consumir y cómo cocinarlos. Hay alimentos promotores o, por el contrario, inhibidores, cuyo conocimiento es fundamental. Basado en mi experiencia y recomendación a personas en general o pacientes con cáncer, acostumbro plantear un consumo reducido de calorías, sin comer entre comidas, productos de la temporada y bajos en pesticidas, formas diferentes de cocción de alimentos (al vapor, estofado u otros), consumir pequeñas cantidades de lo que se come, ya que reduce ciertos carcinogénicos, y finalmente evitar el exceso de consumo de licor o fumar. Expertos, como el Dr. David Khayat, entre otros, hacen mención de productos y situaciones específicas de pacientes con cáncer, donde se benefician de grupos de alimentos por perfiles (femenino o masculino, fumador o no fumador, mujer premenopáusica o menopáusica, herencia familiar o no, entre otros) e incluyen: jugo de granada, cúrcuma, té verde, vino, tomates, dieta con fibra, cebolla y quercetina (se encuentra en cocoa o ají).

“Si hay alguien que no demuestre humanidad, no debe ser médico sino algún aparato tecnológico no humano. Un buen trato al paciente y sus familiares puede ayudar a la mejor evolución de la enfermedad o a afrontar un mejor desenlace de la enfermedad”.

Cambiemos de tema, hablemos de Keith Britton. ¿Por qué decide dedicarse a la medicina?

Cursaba los últimos años de la primaria cuando en mis vacaciones tuve la oportunidad de compartir con dos eminencias de la salud local, un cirujano y una incansable instrumentista quirúrgica y asistente de emergencias que daban mucho de su vida al servicio de enfermos. Sumado a esto, tenía el ejemplo de dedicación, profesionalismo, ética y vocación de servicio en mi propia casa con mis padres, ambos médicos especialistas. Cerca de los 12 años voluntariamente pedí la oportunidad de probar a ver si tenía la vocación de ser médico y me atreví a observar cirugías y manejo de traumas de todo tipo. Entendí prontamente que esa era mi vocación.

¿Por qué se especializa en radioterapia oncológica?

Pienso que nadie nace con gusto por una rama médica en especial; sin embargo, la afinidad por una especialidad o área específica se debe a las experiencias acumuladas desde la escuela de medicina (o antes), la autoevaluación de sus cualidades (destrezas), la motivación de ir al son de los descubrimientos (investigar) y de otros factores comunes (familiares o parejas con la misma especialidad, oportunidad del momento o comodidad). Soy nieto y sobrino de médicos por ambos padres e hijo de padres radioncólogo y radióloga, que, aunque ni una vez siquiera me sugirieron ser como ellos, sabía que debía al menos considerar definir mi interés o no por esas dos especialidades. No me equivoqué en mi decisión, ya que he podido practicar muchas de sus áreas.

¿Se ha arrepentido alguna vez de haberse especializado en esa área?

En ningún momento. Cuanto más amplío los conocimientos y aplicaciones de las radiaciones en tumores benignos o malignos, en niños o adultos, en tumores pequeños o grandes, más satisfacción e interés desarrollo por su implementación en la práctica clínica. Estar en mi país aplicando los mejores tratamientos a nivel mundial representa un anhelo cumplido y el reto de mantener siempre el mejor estándar posible como legado a las siguientes generaciones. Ojalá más médicos se pudieran dedicar a las especialidades oncológicas, porque sí hace falta.

¿Se pierde la sensibilidad ante la muerte?

No. Sin embargo, es un tema de mucha controversia; puede expresar de manera concreta la limitación del médico ante el poder de la naturaleza. En mi caso, lo veo como una relación médico-paciente muy importante que, aunque tenga variables en cuanto a cómo abordar el tema, o cómo fuimos formados en el tema, no deja de ser un vínculo entre dos seres humanos donde uno o varios médicos han intentado ayudar a su paciente y esta entrega su humanidad al médico para ser atendido. También pasamos experiencias durante la carrera de medicina, donde aprendemos las etapas y características del desenlace de las enfermedades. Allí formamos mejores criterios y formamos el carácter, la sensibilidad y el humanismo hacia la muerte inminente de un paciente.

Si hay alguien que no demuestre esa humanidad, no debe ser médico sino algún aparato tecnológico no humano. Un buen trato al paciente y sus familiares puede ayudar a la mejor evolución de la enfermedad o a afrontar un mejor desenlace de la enfermedad.

¿Qué es lo que menos le gusta de su profesión?

En el plano laboral poco me quejo, pero pienso que en general, se debe analizar cómo aprovechar mejor las competencias y créditos profesionales, es tema pendiente en países como el nuestro. En otro plano, tanto para mí como para cualquier profesional de la medicina le es incómodo cualquier situación que interfiera con la relación médico-paciente, ya que es lo más fundamental de nuestra profesión. Esto lo he aprendido bien de mis padres médicos y lo dejo para que lo tomen en cuenta las nuevas generaciones.