07 de Oct de 2022

Cultura

Sivan Ya'ari y la tecnología israelí iluminan un continente olvidado

Esta es la historia de una mujer de origen israelí que a sus 20 años quiso cambiar y darle esperanza a un continente entero con su organización Innovation: Africa

Sivan Ya'ari y la tecnología israelí iluminan un continente olvidado
Sivan Ya'ari.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

A sus 20 años, Sivan Ya'ari fue enviada a Madagascar a trabajar para Jordache Jeans y lo que vio a su alrededor la sorprendió. “Siempre pensé que había crecido siendo pobre, hasta que llegué por primera vez a África”, reflexionó mientras contaba sobre su experiencia al llegar al continente.

En ese momento, nace en ella una misión por querer brindar esperanza y ayuda al continente conocido como “la madre de la humanidad”.

En su recorrido, se dedicó a visitar centros médicos donde se sorprendió aún más al darse cuenta que los pacientes no contaban con la ayuda de un especialista, medicinas, o vacunas para ser tratados. De igual manera, los niños dependían de velas o lámparas de queroseno para poder estudiar.

Fue así como se enfocó en educarse y realizar su maestría en Gestión y Política Energética Internacional en la Universidad de Columbia en Estados Unidos con el objetivo de algún día poder ayudar a millones de personas en un continente olvidado.

De esta manera, años después, dio inicio a Innovation: Africa, una organización sin fines de lucro fundada y dirigida por Sivan con más de 20 años de historia con el fin de brindar agua, y electricidad a millones de personas en el continente africano con la ayuda de tecnología israelí.

Su historia en Panamá

La Cámara de Comercio Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) junto con la Embajada de Israel en Panamá presentaron el pasado jueves 11 de agosto a Sivan Ya'ari, una mujer de origen israelí que a sus 20 años quiso cambiar y darle esperanza a un continente entero con su organización Innovation: África.

Presentada por Itai Bardov, embajador de Israel en Panamá, Sivan relata su historia ante la comunidad judía en el Club Hebreo de Panamá y comparte cómo inició y qué la impulsó a lograr esto, reseña cada obstáculo que tuvo en el camino y cómo logró superar cada uno de ellos.

El camino para iluminar África con tecnología israelí

Durante su primer año en la universidad, completando su maestría, Sivan se da cuenta que no necesita mucho para poder ayudar. Regresa a África con dos paneles solares, logrando iluminar el centro médico que había visitado anteriormente por dentro y fuera, y dona una pequeña nevera llena de vacunas.

Al día siguiente visita un colegio donde realiza la misma acción: instala dos paneles solares los cuales brindan electricidad dentro y fuera de las instalaciones para facilitar el estudio de varios niños quienes hasta ese momento, no habían tenido la oportunidad de ver la luz de noche.

Para muchos, esto hubiese sido un momento de celebración y gran avance. Pero Sivan es la excepción. “Supongo que esto era algo bueno, ¿cierto? Las personas estaban siendo vacunadas, los niños iban al colegio, sí, era algo bueno, pero no era lo suficientemente bueno” pensó. Esta es una frase que la caracteriza a lo largo del proyecto, ya que piensa que siempre se puede hacer más y esto es su impulso para lograrlo.

Cierto es que siempre se puede hacer más y en muchos casos, se debe pensar más allá del problema que tenemos enfrente.

A Sivan se le presenta su primera duda para poder seguir ayudando a estas personas: ¿quién reemplazará los bombillos una vez se agoten y quién pagará para que se logre este trabajo? “Esto suena como algo sin importancia, pero era crucial para seguir ayudando” explica Sivan recordando que las personas no cuentan con dinero para cumplir con esta tarea.

“América Latina tiene mucho potencial y no creo que sea demasiado tarde para el cambio. Simplemente utilizando una gama de tecnologías solares, que se encuentran entre las soluciones energéticas más sostenibles, rentables y eficientes, puede proporcionar energía a los países en desarrollo y ayudar a romper el ciclo de la pobreza en las comunidades en dificultades”.

Debido a esto, Sivan comenzó a buscar maneras de poder ayudar a estas personas a ganar dinero y lo que descubrió la sorprendió: a pesar de que no contaban con zapatos, ropa o incluso comida en ocasiones, sí contaban con teléfonos celulares. De esto, nace otra duda: ¿cómo logran recargar sus teléfonos si no cuentan con electricidad? Una de las personas le explicó que tenían a alguien asignado para recolectar todos los teléfonos, caminar ocho kilómetros a un pueblo cercano que contaba con un carro y que gracias a la batería de ese vehículo lograban cargar sus dispositivos por tan solo $0.10 centavos de dólar.

Esto generó una idea: utilizar los paneles solares como método de energía para cargar los teléfonos y así, cobrar $0.10 centavos los cuales aportarían a la compra de más bombillos en el momento en que se agoten. Y así fue. Al cabo de tres días, esta nueva idea generó más dinero de lo que se necesitaba para que las personas pudiesen comprar los bombillos necesarios para seguir iluminando sus escuelas y centros médicos.

De esta manera, Sivan se dedicó a ayudar a más escuelas y más centros médicos en el continente africano.

Tiempo después regresa a Estados Unidos donde logra recaudar dinero para seguir ayudando, pero, una vez más, “no era lo suficientemente bueno”, reflexiona. Viaja nuevamente a África donde decide visitar uno de los colegios donde ayudó a instalar paneles solares y se da cuenta que los estudiantes no estaban asistiendo a clases. Al consultar con los profesores, se horrorizó al conocer la razón: los niños están muy enfermos para caminar. Esto se debe a la hambruna y sobre todo a la falta de agua potable. Esto cambió el plan de Sivan: “¿Cuál era el punto de instalar paneles solares en escuelas si los niños quienes deben asistir a ellas están muy débiles para caminar?”, pensó. Así fue como se dio cuenta que debía hacer algo sobre ello.

Explica cómo las personas salían a buscar agua por horas y horas sin encontrar nada cuando, irónicamente, la respuesta estaba justo debajo de sus pies. “El agua está en todas partes. A veces, 20 metros debajo de la tierra” comunicó Sivan.

Instaló el primer sistema solar de bombeo de agua el cual permitía bombear el agua gracias a la energía creada por los paneles solares. El agua se dirigía a un tanque, el cual la direccionaba a todos los grifos en la aldea. Esto no solo permitió que las personas tuviesen agua potable sino que además, los ingresó en el mundo de la agricultura y el sistema de riego por goteo el cual los ayudaba a cultivar frutas y vegetales convirtiendo esta actividad en fuente de ingreso para muchos.

Los resultados eran increíbles. mediante Innovation: Africa, Sivan ha logrado que más de tres millones de personas alrededor de diez países en África obtengan agua, luz e incluso distintas maneras de hacer dinero ya sea vendiendo sus cosechas, fabricando ladrillos e incluso, el inicio de negocios como pastelerías y barberías.

Por último, Sivan se ha encargado de estar al tanto de cada avance que se logre en los países que ha ayudado a través de un sistema de monitoreo el cual creó con la ayuda de 32 ingenieros con tecnología israelí.

Ofreciendo un mejor futuro del lado de la energía sostenible

Sivan es una persona de admirar, y a pesar de haber logrado tanto en todos estos años, se enfoca en todo lo que aún debe lograr y todas las personas que aún debe ayudar. “La organización ha impactado a más de 3,4 millones de personas en 10 países africanos, incluidos Uganda, Malawi, Tanzania, Zambia, Sudáfrica, Eswatini, Camerún, RDC, Etiopía y Senegal, y durante los próximos cinco años tiene como objetivo emprender un plan de expansión integral y completar 1.400 proyectos adicionales para proporcionar luz y/o acceso a agua potable a 10 millones de personas” explicó en una entrevista con La Estrella de Panamá.

Además, Sivan ha sido nombrada como una de las 50 mujeres más influyentes de Israel por lo que se siente honrada y privilegiada.

“Tanto desde el punto de vista personal como profesional, me enorgullece enormemente y es realmente una lección de humildad saber que la visión que he buscado cumplir está siendo validada. Este reconocimiento ayuda a difundir nuestro trabajo e inspira a otros a ser parte de la solución”, indicó.

Envió un mensaje a las futuras generaciones que desean hacer un cambio y aportar su granito de arena a personas necesitadas. “Espero que esto transmita un mensaje a las generaciones futuras de que su visión, sin importar cuán grande o pequeña sea, merece ser cumplida y si continúan creyendo y trabajando duro, pueden lograr sus objetivos”.

Comentó sobre qué se puede hacer en los países latinoamericanos para mejorar y adaptarnos a este tipo de energía sostenible: “América Latina tiene mucho potencial y no creo que sea demasiado tarde para el cambio. Simplemente utilizando una gama de tecnologías solares, que se encuentran entre las soluciones energéticas más sostenibles, rentables y eficientes, puede proporcionar energía a los países en desarrollo y ayudar a romper el ciclo de la pobreza en las comunidades en dificultades”.