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02 de Apr de 2020

Familia

El efecto de las emociones en la felicidad

Aunque las emociones surgen de manera biológica, los padres deben moldearlas

El efecto de las emociones en la felicidad
El efecto de las emociones en la felicidad

Uno de los grandes retos a los que se enfrentan las personas es aprender a ser felices y a mantener la experiencia de emociones positivas.

Pero ¿la alta velocidad de la sociedad, da tiempo a los padres para esculpir las emociones en sus hijos y enseñarles a ser feliz? Le de o no tiempo, las secuelas de un desarrollo no apropiado de las emociones durante la infancia puede provocar un niño violento, que pasa a ser un adolescente rebelde y culmina en un adulto infeliz, con antecedentes negativos y una serie de situaciones arrastradas de su pasado.

ROXANA PALACIOS

‘Facilitar recursos para promover en sus hijos actitudes y valores, algunos de los objetivos de la Escuela para Padres'

PSICOTERAPEUTA

‘El desarrollo de las emociones se da desde muy temprano, diría desde antes del nacimiento, en esa conexión especial que se entabla entre el bebé, sus padres y su entorno en general', explicó la psicoterapeuta, Roxana Palacios.

Antes de ser concebido, añade, ya los padres esperan cosas de este bebé. Más adelante, a partir de la relación con sus cuidadores primarios, se va formado su mundo interno-psíquico, del cuál las emociones juegan un papel fundamental.

A falta de esa conexión entre bebé y sus padres, surgen experiencias desagradables que más tarde pueden terminar en emociones de tristeza e ira, entre otras.

Muchas de las emociones pueden experimentarse en distintos niveles de conciencia: consciente e inconsciente. Además, en ocasiones se conoce lo que las causa, más en otros casos no. Esto ocurre sobre todo con experiencias desagradables o traumáticas.

Aunque las emociones están programadas de manera biológica y surgen a medida que los niños y niñas van creciendo, ‘debe haber una figura que cumpla la función de poner límites y dar orden a la conducta mediante las reglas familiares y sociales', dijo Palacios.

Añadió que ‘estas funciones generalmente son realizadas por los padres u otras figuras, como abuelos o quien está a cargo del menor'.

Por su parte, la psicóloga Naidine Prince apuntó que un niño que no aprenda a manejar el enojo o ira pude pasar a ser violento, lo que vaticina un joven que comete actos no aceptados por la sociedad y, que si no es tratado, pude llegar a ser un adulto infeliz que cargar las secuelas de sus malas decisiones.

BUENAS NOTICIAS

A pesar de las consecuencias negativas de un desarrollo inapropiado de las emociones, es posible propiciar emociones, tanto en los niños como en los adultos, que contribuyen con la felicidad e impactan de manera positiva la salud.

Según Enrique García Fernández-Abascal, catedrático de Psicología de la Emoción y la Motivación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España y autor del libro Emociones Positivas , este siglo es el de las emociones positivas, pues actualmente se cuenta con herramientas y metodología precisas para aprender cómo las actitudes sanas enriquecen la afectividad.

En Panamá, hay ‘Escuelas para Padres', un espacio de reflexión e intercambio acerca de aspectos relacionados con el desarrollo y las vivencias de los niños', aseveró Palacios.

Agregó que es importante detenerse un momento a reflexionar y compartir nuestras experiencias con otros. ‘Esto con respecto a nosotros mismos, y en nuestros roles como padres y madres, en relación con nuestros hijos y con nosotros mismos'.

Acudir a profesionales es una excelente opción, pero también pueden salir con el niño o adolescente lugares recreativos, por ejemplo un parque donde puede correr, respirar aire puro, sentir la naturaleza. En fin, ‘generar en ellos emociones de tranquilidad, paz, alegría las cuales luego den ser reforzadas', explicó Prince.

‘Para mi como profesional', añade la psicóloga, ‘en el tema hay dos puntos relevantes conocer los aspectos negativos de un mal desarrollo de las emociones, para evitarlo; y buscar y crear ese ambiente que genere emociones positivas que a la larga beneficiarán la salud física de la familia'.