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24 de Jul de 2021

Mia Voces Activas

Dafni Mora: 'En Panamá hay mucho talento, pero pocas oportunidades'

La ingeniera mecánica y docente pide que se aumente el presupuesto para la educación e investigación en el país

Mora es miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI).Cedida

La ingeniera mecánica con especialidad en el área de energía y ambiente, Dafni Mora, fue reconocida por la empresa 3M (Minnesota Mining and Manufacturing) a través de la iniciativa '25 Mujeres en la Ciencia Latinoamérica', que resalta la labor de científicas emergentes que están cambiando el mundo.

Su proyecto 'Evaluación de soluciones de bajo consumo con miras a edificaciones a energía cero en Panamá' resultó ganador y fue financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología en Innovación (Senacyt).

La docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) contó que su caminar en el sendero de la ingeniería surgió producto de su afinidad por los números y gracias a la orientación de su profesor de matemáticas.

Para Mora ser científico y genio no siempre es consecuente, “el científico es una persona que puede tener, aparte de inteligencias específicas, cualidades como la organización, la responsabilidad y sobre todo la perseverancia; es una carrera que exige compromiso, dedicación, y que no tiene horarios definidos”.

En esa línea sostuvo que es una labor que inicia con la imaginación y la curiosidad, y para ella se materializa con el trabajo diario, jornadas extensas, sin días feriados, pero al final merece el esfuerzo saber que aporta al mundo y a las futuras generaciones.

La ingeniera panameña hizo un repaso de su carrera, dialogó acerca del panorama científico en el país y compartió los detalles de su proyecto en nuestro espacio de Mía Voces Activas para La Estrella de Panamá.

Desde su trinchera, ¿cómo inspira a otras mujeres y niñas a involucrarse en las ramas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas?

Participando en actividades que fomenten la ciencia como las Jornadas de Iniciación Científica, la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, las tutorías a estudiantes de primaria y secundaria. En la universidad, mediante asesoramiento a estudiantes en temas de investigación científica. También incentivo a las niñas a participar e involucrarse en actividades y a potenciar sus capacidades.

¿Cómo ve la participación y el interés de los jóvenes en el campo científico y tecnológico en Panamá?

No cuento con estadísticas al respecto, pero las iniciativas de instituciones como la Senacyt están presentes en la comunidad científica nacional.

Si tuviera que hacer una propuesta para elevar este sector en el país, ¿cuál sería?

Aumentar el presupuesto en educación e investigación en las áreas identificadas como prioritarias. Incentivar a nuestros investigadores que realizan estudios en el extranjero, con propuestas en donde ellos puedan pensar en una carrera científica con el apoyo institucional en nuestro país. En Panamá hay mucho talento, pero pocas oportunidades.

“Hay que incentivar a nuestros investigadores a que realicen estudios en el extranjero, con propuestas en donde puedan pensar en una carrera científica con el apoyo institucional en nuestro país”.

2020 pese a la pandemia, también fue el año de la ciencia, ¿cree que el mundo valora más el sector?

Según datos de una investigación sobre el estado de la ciencia en el mundo, realizada por la empresa 3M, el escepticismo relacionado con las personas que no consideran que la ciencia tenga ningún impacto en su vida y que su vida no sería distinta si la ciencia no existiera, fue en aumento en los últimos tres años. Cabe destacar los resultados obtenidos después de la pandemia en donde, por primera vez en tres años, cayó el escepticismo. La iniciativa de 3M identificó la necesidad de que las personas que no están en el campo científico logren entender, a través de ejemplos reales, lo que la ciencia hace por sus vidas, y de allí surgió la iniciativa de '25 Mujeres en la Ciencia Latinoamérica'.

Háblenos del proyecto por el cual recibió el reconocimiento.

La idea surgió mientras realizaba mis estudios de doctorado en Italia y en donde tuve la oportunidad de trabajar mi tesis en colaboración con el proyecto internacional liderado por la Agencia Internacional de energía (IEA, por sus siglas en inglés) denominado 'Anexo 66: Definición y simulación del comportamiento del ocupante en edificios', en el cual se evidenció la importancia de contextualizar los estudios de uso de la energía en las edificaciones, tomando en consideración aspectos del comportamiento del ocupante que permitan modelar de mejor manera el impacto que tiene en el uso de energía. De aquí tomé la decisión de participar en una convocatoria de la Senacyt para obtener fondos e iniciar con este capital, la línea de investigación en colaboración con un colega egresado de Francia con la misma especialidad. De ahí, creamos el grupo de investigación y cuando nos adjudicaron los fondos pudimos iniciar el proyecto, y actualmente tenemos dos proyectos financiados en ejecución. El proyecto tiene como objetivo realizar una evaluación sistemática de las técnicas pasivas y semi pasivas (de bajo consumo) que buscan reducir el consumo eléctrico debido al acondicionamiento del aire, con la finalidad de determinar el potencial de alcance dentro de la clasificación basada en el concepto conocido como “edificaciones a energía cero o casi cero”, en el contexto de Panamá.

Una edificación a energía cero es una que no necesita consumir energía de la red, ya que toda la energía que esta edificación requiere es producida por ella misma a través de una generación local por fuentes renovables. La filosofía consiste, primero, en buscar reducir el consumo energético en una edificación (electricidad, gas, otros) a través de oportunidades de mejora a los sistemas (aire acondicionado, iluminación, que son los que más consumen: 42% y 30%, respectivamente en el sector público, según datos del sector energético en Panamá). Segundo, suplir las necesidades energéticas restantes, a través de fuentes de energía renovables generadas de manera local (como paneles fotovoltaicos en el techo o ventanas).

De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría Nacional de Energía y del Plan Nacional de Energía, los edificios son responsables del 60% del consumo eléctrico nacional a través de los sectores residencial, comercial, público, y de oficinas privadas, ¿cómo revertir esto?

Ya Panamá cuenta con regulaciones orientadas a reducir el consumo del sector de las edificaciones, dictadas por instituciones que legislan en el territorio nacional como la Secretaría Nacional de Energía, el Ministerio de Comercio e Industrias, y otras. Un avance importante en el camino en la reducción del consumo energético es la aprobación del Reglamento de Edificación Sostenible (RES) para la República de Panamá, con proyecciones de ahorro del 15% en los dos primeros años y 20% en los años subsiguientes en toda edificación nueva para uso u ocupación humana tanto del sector público como del sector privado.

¿Qué representaría para Panamá tener edificaciones con energía cero en los próximos cinco años?

La transición a adoptar la filosofía de “energía cero” crearía un auge tecnológico y económico, en términos del aumento en la necesidad de obtener equipos eficientes, pero también la descentralización de la generación energética (conocida también como generación distribuida). Esto provocaría la necesidad de una adaptación de nuestra red eléctrica actual, promoviendo la instalación de las redes inteligentes (smart grid). En base a la trayectoria que hemos experimentado hasta el momento, se requiere de mucho trabajo todavía para ver resultados en los próximos cinco años.

¿Es decir que no estamos preparados para estas implementaciones a corto plazo?

No estamos preparados para implementaciones a corto plazo. Se requiere investigación previa que sustente las proyecciones de ahorro esperados, y luego un proceso de aprobación que incluye diferentes sectores nacionales para un consenso, y finalmente su implementación. Es un proceso que requiere tiempo y esfuerzos de varios sectores y se debe involucrar a la academia y a los científicos como parte activa en las discusiones y en las estructuras políticas que toman decisiones y en los diferentes comités técnicos nacionales.

Tomando en cuenta el costo de los proyectos habitacionales hoy, una edificación de bajo consumo energético será amigable con el medio ambiente, pero, ¿qué tan rentable será para el consumidor en términos económicos?, ¿se podrán adquirir viviendas y espacios a precios accesibles?

Se requiere continuar con la investigación a nivel de prototipos a escala real, para tener estimación con base en nuestro mercado. Una adopción masiva de esta filosofía de “bajo consumo”, ciertamente aumentaría la accesibilidad como ha sucedido con otro tipo de tecnologías.

¿Cómo lograr la descentralización de la generación energética en el territorio nacional a través de estos proyectos?

Como primer paso, se realizan las evaluaciones técnicas, tanto de simulación como experimentales, para estimar potencial de generación en el territorio. Segundo, se evalúa la sostenibilidad técnica y económica del potencial estimado, tomando en cuenta la accesibilidad de tecnología en el mercado del territorio. Tercero, se evalúa la capacidad y adaptabilidad de la red eléctrica del territorio a la intermitencia de la generación por medio de las energías renovables del lado de la demanda. Cuarto, se realiza una proyección al final del ciclo de vida de los sistemas empleados para la generación, referente a la disposición y tratamiento del reemplazo de dispositivos y desechos.