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29 de May de 2020

Planeta

Un siglo de Barro Colorado

PANAMÁ. Hace cien años, los primeros científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por su sigla en inglés) ...

PANAMÁ. Hace cien años, los primeros científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por su sigla en inglés) llegaron al Istmo para realizar un inventario sobre la flora y la fauna de la entonces Zona del Canal.

La isla de Barro Colorado, con una superficie de 1.500 hectáreas, fue una de las áreas exploradas. Y es que en las entrañas de este bosque se halla una riqueza natural única, explicó Mauricio Hoyos, biólogo del Smithsonian Panamá. Esta es una de las razones que motivó a James Zetek, un científico que llegó al Istmo para estudiar el mosquito que transmite la fiebre amarilla, a proponer la isla como reserva de investigaciones biológicas.

El gobernador de las áreas del Canal, Jay Morow, la declaró área protegida y así nació en el año 1923 la primera reserva natural del continente americano: Barro Colorado.

Hoy en día, la isla, que emergió tras la anegación del valle del Chagres para la creación del lago Gatún, sigue siendo un laboratorio natural que ofrece a los más de 400 científicos que la visitan anualmente la oportunidad de enriquecer sus conocimientos sobre la fauna y la flora de los trópicos.

La reserva, que tiene instalaciones para hospedar y alimentar a los investigadores, fue el primer lugar en América Latina dedicado por el STRI al estudio de la biología tropical.

Allí siguen llegando científicos de todas partes del mundo para estudiar el comportamiento animal, realizar experimentos de plantas, monitorear los cambios en el clima, redescubrir la diversidad de los trópicos, considerada la más rica del planeta.

El monumento natural, que abarca las penínsulas Valiente, Peña Blanca, Frijoles, Buena Vista y la isla de Barro Colorado, se ha convertido en el espacio de bosques húmedos tropicales con mayor historia de investigación en el mundo, según Hoyos.

Y no es para menos. Allí se esconde una riqueza natural a la que los científicos no pueden resistir la tentación de investigar. Y para muestra, un botón: hay más especies de árboles que en toda Europa; cerca de 1.369 plantas distintas. Además, existen 384 especies de aves, 35 de anfibios, 110 de mamíferos, 200 de hormigas, 300 de mariposas, mil de chinches, 71 de reptiles y decenas de miles de insectos.

PROYECTOS ESPECIALES

Esta biodiversidad se asocia al intercambio de la fauna y flora de Norte y Sur América que se dio al emerger el istmo de Panamá de las aguas hace cerca de tres millones de años y formar el puente natural de tierra que hoy existe.

Algunas especies no llegaron a sus destinos finales y acogieron al Istmo como su hogar permanente. Esta es la razón por la que Panamá tiene una diversidad biológica que no se encuentra en ningún otro lado del mundo, concluyó el biólogo.

Si usted está interesado en conocer parte de esa riqueza, puede organizar una visita a Barro Colorado. Sólo debe llamar a los teléfonos 212-8951 o enviar un correo a stribci@si.edu y realizar una reservación a este monumento natural tropical.