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24 de Nov de 2020

Planeta

Preservemos los manglares

En febrero conmemoramos una fecha muy importante en la que todos necesitamos reflexionar y actuar para beneficio propio y de nuestra des...

En febrero conmemoramos una fecha muy importante en la que todos necesitamos reflexionar y actuar para beneficio propio y de nuestra descendencia. Me refiero al 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, en la que más de 160 países realizan actividades educativas para resaltar la importancia de estos ecosistemas y los servicios que nos brindan las más de 186,950,196 hectáreas que conforman los 1190 sitios de la Lista de Humedales de Importancia Internacional.

Se estima que aproximadamente 200 millones de personas viven en regiones costeras con riesgos potenciales de sufrir inundaciones catastróficas. Los efectos del cambio climático se pueden percibir en el actual incremento del nivel del mar y condiciones meteorológicas muy fuertes, lo que hace más vulnerables nuestras costas.

Ante tales situaciones, los manglares actúan como una barrera natural brindándonos protección y otros servicios ambientales de forma gratuita (retención del suelo evitan la erosión, mitigación al cambio climático, alimento, recreación, diversidad, otros).

Tan solo en el 2005, fuertes eventos naturales como el huracán ‘Katrina’ cobró la vida de 1400 personas, cientos de desplazados, y daños valorados en 75 millones de dólares. Nueva Orleans (EEUU) una de las ciudades fuertemente afectadas (80% de su territorio) debido a la pérdida progresiva de la red de humedales que contribuían a mantener en su cauce al río Mississippi.

La principal causante, el desarrollo de actividades humanas no planificadas en sus costas. De manera que a medida que reducimos la cobertura de humedales también reducimos los servicios que nos prestan gratuitamente, mientras aumentan los peligros de la elevación del nivel del mar e incrementan las tormentas. Los humedales nos brindan servicios de retención del suelo, actúan como esponjas que absorben el agua que aportan las fuertes lluvias, permitiendo que estas se filtren más lentamente en el suelo evitando los desbordamientos y otras afectaciones a vidas humanas que viven cerca de las cuencas y costas, a la vez que evita pérdidas en las actividades productivas.

En Panamá, contamos con una importante cobertura de manglar en la parte sur de David, que actúa como barreras naturales entre la costa hacia el mar y los poblados. Tan solo en Pedregal (David) habitan más de 15 mil personas cuyas viviendas se amparan con esta gran barrera natural, que a su vez brinda empleo a más de 600 pescadores y otros extractores de los recursos marinos y sus familias que luego suplen nuestros mercados locales.

El uso bien planificado y sensato de los humedales existentes, la restauración de los destruidos, son parte de una respuesta al cambio climático ampliada y adecuadamente integrada. Ya es hora que como ciudadanos logremos una participación más activa en asuntos concernientes al ambiente y que nuestra opinión sea tomada en cuenta, el mal manejo ambiental de los recursos nos está afectando a todos, ocasionando daños prolongados y, en algunos casos, irreversibles que el dinero no podrá remediar.