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01 de Mar de 2021

Planeta

La Tierra, al borde del colapso

La historia geológica del planeta Tierra es un libro abierto. En las capas de sedimentos acumulados durante millones de años es posible ...

La historia geológica del planeta Tierra es un libro abierto. En las capas de sedimentos acumulados durante millones de años es posible obtener la información de la posición del eje terrestre. Minerales con alto contenido de hierro aparecen en estas capas alineados en la dirección que tenían los polos al momento de su cristalización. Con base en esto hoy sabemos que el Polo Norte magnético ha cambiado de posición por lo menos catorce veces en los últimos 4.5 millones de años y la última inversión de los polos magnéticos ocurrió en el año 13.200 AC.

La inversión del polo magnético es un proceso que ocurre cuando el Polo Norte y el Polo Sur invierten sus posiciones. Cuando sucede esto, en algún momento, el campo magnético de la Tierra alcanza cero Gauss, lo que significa simplemente que la Tierra tiene magnetismo cero en ese momento.

Este campo magnético se origina por las corrientes procedentes de la fusión de metales en el centro de la Tierra y, normalmente se alinea sobre el eje de rotación de nuestro planeta. Estos complejos movimientos generan el magnetismo de nuestro planeta.

A partir del año 2002, el equipo de investigadores del geofísico Gauthier Hulot comparó las lecturas del campo magnético enviadas a la Tierra por los satélites Magsat y Oersted en 1979 y 1980, respectivamente, y revelaron que el campo magnético ha venido debilitándose.

Por otro lado y casi simultáneamente, otro fenómeno ha asombrado a los científicos, ya que el Sol acaba de sufrir un cambio importante. El campo magnético de nuestra estrella se ha invertido. Esta inversión, hasta donde sabemos, coincide con el apogeo de cada ciclo de manchas solares.

Por ahora sólo podemos predecir algunos comportamientos producto de este fenómeno, tales como el mal funcionamiento electrónico, imposibilidad de comunicaciones satelitales, la pérdida del sentido de la dirección en la migración de los pájaros, el debilitamiento del sistema inmunitario de todos los animales, incluyendo a los seres humanos.

También se debilitará la magnetósfera de la Tierra y aumentará muchas veces la radiación cósmica del Sol haciendo peligroso la exposición a los rayos ultravioleta. De igual forma, la corteza terrestre experimentará un aumento en el vulcanismo, movimientos tectónicos, terremotos y huracanes.

El sismo de 9.1 grados de Sumatra en 2004 y el consecuente desplazamiento de masas a causa del tsunami producido por el movimiento del lecho oceánico, acortó la duración de la jornada un 6,8 microsegundos y cambió el eje de la Tierra cerca de 7 centímetros.

En 2010 el terremoto de magnitud 8,8 en Chile, acortó la duración del día en cerca de 1,26 microsegundos y cambió el eje de la Tierra en alrededor de 8 centímetros; y finalmente el terremoto de Japón, 8.9, cambió la posición del eje de la Tierra en cerca de 17 centímetros, en dirección 133 grados longitud Este, según las estimaciones del US Geological Services.

Como consecuencia de estos sismos, la Tierra ha alterado su velocidad de rotación. Al girar más rápido sobre su eje, el planeta pierde millonésimas de segundos de duración en el día, aunque para nosotros el fenómeno es imperceptible.

Así, el planeta tal como lo concebimos, dejará pronto de serlo y será un misterio cuáles pueden ser las consecuencias de este fenómeno, ya que en la historia humana moderna no se han registrado tales sucesos. Solamente los modelos informáticos pueden predecir el resultado.