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01 de Dec de 2020

Planeta

El prehistórico fósil que revela una nueva rama en el árbol de la vida

El extraño animal era muy pequeño —medía unos 2,5 cm de diámetro—, tenía las patas aplanadas como remos y unos enormes ojos en forma de balón que sobresalían de la cabeza. La especie se remonta a la era de los dinosaurios

El hallazgo de un fósil prehistórico de un cangrejo arroja nuevas pistas sobre la evolución que han tenido los animales.

La especie, que se remonta a unos 95 millones de años, era muy diferente a sus parientes actuales. El extraño animal era muy pequeño —medía unos 2.5 cm de diámetro—, tenía las patas aplanadas como remos y unos enormes ojos en forma de balón que sobresalían de la cabeza, rasgo que indica que este animal empleaba activamente los órganos visuales.

Las grandes patas que servían de remos son el registro más antiguo de las adaptaciones que tuvieron los cangrejos para vivir nadando más que arrastrándose por la tierra.

Este es el fósil de cangrejo más extraño que haya existido, según los científicos. ‘Este nuevo descubrimiento es uno de los hallazgos de fósiles más emocionantes en los trópicos en la última década', comentó Javier Luque, antiguo becario predoctoral en el laboratorio del científico del Instituto de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés) y ahora becario postdoctoral del Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale.

‘Este fósil desconcertante es como el ornitorrinco del mundo de los cangrejos', comentó Luque. Es, según el investigador científico, el primer artrópodo en evolucionar con patas en forma de remo para nadar desde que los escorpiones marinos desaparecieron hace más de 250 millones de años.

La especie fue nombrada ‘quimera' en honor a una criatura mitológica que tenía la cabeza de león, un cuerpo de cabra y una cola de serpiente.

El nombre científico del nuevo cangrejo, Callichimaera perplexa, se traduce como ‘quimera bella y perpleja'. Por sus piernas inusuales, Luque dijo que cree que la criatura vivía en el agua.

HÁBITAT

El hallazgo del nuevo fósil de la era de los dinosaurios en Boyacá, Colombia y en el Estado de Wyoming, Estados Unidos, fue anunciado en un artículo publicado en Science Advances , por un equipo internacional compuesto por investigadores del STRI.

La especie probablemente usó sus grandes ojos, por no mencionar sus poderosas garras, para cazar pequeños crustáceos. Es probable que eran depredadores activos.

El cangrejo vivió durante el Cretácico medio, cuando los dinosaurios dominaban el planeta, las masas de tierra estaban en movimiento y los océanos todavía adquirían su forma actual. Basándose en el lugar dónde se encontraron los fósiles, se cree que vivió en lo que hoy es Colombia, África del Norte y en los Estados Unidos, en concreto el estado de Wyoming.

Este es quizás el descubrimiento paleontológico de Colombia más importante desde la Titanoboa, una especie extinta de serpiente de la familia de los boidos, que vivió en el Paleoceno en Sudamérica entre hace 60 y 58 millones de años.

Es la serpiente más grande encontrada hasta la actualidad, superando a la anterior poseedora del título, Gigantophis.

Luque descubrió también docenas de cangrejos fósiles excepcionalmente conservados con ojos, antenas, músculos y órganos reproductivos.

Además de los autores afiliados a STRI, autores de la Universidad de Alberta, Edmonton, la Universidad de Yale, la Universidad Estatal de Kent, la Universidad de Montreal, la Sociedad Canadiense de Parques y Desiertos, la Universidad Autónoma de México, la Universidad Lynn y la Universidad de Nevada, Las Vegas, contribuyeron significativamente a esta investigación.

Los fondos para este estudio provinieron del programa de becas a corto plazo de STRI, la beca Lerner Gray del Museo Americano de Historia Natural, la beca de viajes para estudiantes de geología sedimentaria, el Fondo Corrigan-ACGGP-ARES, la beca de posgrado del Consejo de Investigación de Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá, la beca Conmemorativa Izaak Walton Killam, El Premio de posgrado Conmemorativa Andrew Stewart, Premio Doctoral de Distinción del Presidente de la Universidad de Alberta, la beca de posgrado Devendra Jindal, la beca de posgrado Conmemorativa Kay Ball y una subvención de descubrimiento NSERC.