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13 de Jul de 2020

Planeta

En honor a los guerreros contra los fuegos forestales

Cada 4 de mayo se conmemora el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales

Diciembre de 1998. Linton, Canadá. La destrucción que causaban las llamas era importante. Combatientes pertenecientes a una brigada forestal trataban de sofocar el incendio. Lamentablemente cinco de ellos perdieron la vida.

En 2019, la plataforma en línea Global Forest Watch Fires contó más de 4,5 millones de incendios en todo el mundo.Pixabay

Este hecho, aunado a otros siniestros ocurridos durante la lucha contra los fuegos de bosques en el mundo, fue el punto de partida de un movimiento para honrar a quienes combaten los incendios forestales. La iniciativa se difundió rápidamente y la comunidad internacional respondió. Brigadas de diversos países se unieron y cinco meses después se conmemora el primer Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales, fecha que se celebra todos los 4 de mayo.

Los incendios forestales son uno de los grandes problemas del siglo XXI. El calentamiento global, la escasez de lluvias y la mano del hombre favorecen este fenómeno que a su paso deja un panorama devastador, acaba con la vida silvestre y en ocasiones con vidas humanas.

A finales de 2019, la plataforma en línea Global Forest Watch Fires (GFW Fires) contó más de 4,5 millones de incendios en todo el mundo, mayores de un kilómetro cuadrado.

“El número de incendios y su tamaño varían de año en año, pero la gran tendencia es que el riesgo de incendio aumenta a nivel mundial”, dijo Susanne Winter, gerente del Programa Forestal de World Wildlife Fund (WWF), a Deutsche Welle, cadena periodística alemana para el extranjero.

La oenegé ambientalista, Greenpeace asegura que el año 2019 mostró una de las aristas más terribles de la emergencia climática: la de los grandes incendios forestales en todo el mundo. “Desde Rusia hasta Brasil, pasando por Siberia, Indonesia, Canadá, Estados Unidos, Israel, Líbano o Congo, incendios masivos han arrasado bosques y otros paisajes con gravísimas consecuencias para las personas, el medioambiente y el clima global”.

Los fuegos forestales causan deforestación, lo que destruye el hábitat de muchas especies.Pixabay

La organización ambientalista presentó un resumen de la problemática en diversas regiones del mundo.

Bosques quemados

En Brasil, en septiembre de 2019, la superficie de los incendios había afectado 5,880 hectáreas, con una emisión de 969 Mt CO2. En Bolivia, por su parte, entre julio y octubre de 2019, ardieron más de 5 millones de hectáreas, lo que provocó la declaración de “desastre departamental” en la región de Santa Cruz.

Según Greenpeace, Indonesia también batió récords: hasta mediados de septiembre, los incendios arrasaron más de 1,64 millones de hectáreas (principalmente de bosques y turberas).

Estados Unidos no escapó de la furia de las llamas. CNN recoge que hasta noviembre de 2019 se presentaron 6,190 incendios, solo en California, que han dejado cientos de estructuras destruidas y han consumido 80,286 hectáreas.

Es destacable también lo ocurrido en Chile, donde según Greenpeace se ha duplicado el número de incendios con respecto a 2018, consecuencia de la grave sequía y las olas de calor que está sufriendo el país.

En España, en 2019, ardió un total de 83,962 hectáreas de superficie, más del triple que en todo 2018. De los 10,717 incendios forestales que se produjeron en 2019, solo 14 han sido responsables del 41% del total de superficie quemada.

El Instituto Hawkesbury para el Medio Ambiente de la Universidad Western Sydney publicó su informe sobre los perjuicios causados por los incendios forestales que duraron cerca de cinco meses (septiembre 2019 - febrero 2020) en Australia. Según el documento, un total de 11 millones de hectáreas de tierra y más de 3 mil casas se redujeron a cenizas, y aproximadamente 1,25 mil millones de animales fueron destruidos por las llamas.

Mónica Parrilla, responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace, asegura que “los incendios que asolan bosques primarios como la Amazonia, las selvas centrales africanas o los bosques en Indonesia tienen un origen común: quemar para ampliar territorio para la expansión ganadera o para cultivo. El cambio climático agrava estos incendios, pero también lo hacen las políticas que no combaten la deforestación y no persiguen los delitos ambientales”.

En Panamá, las provincias de Panamá, Coclé y el distrito de La Chorrera son las áreas donde los incendios de masa vegetal se han convertido en el día a día de los bomberos. Solo hasta el mes de marzo del presente año se registraron 1,927 incendios en estas zonas.

Anualmente en estos lugares se produce la mayor cantidad de incendios de masa vegetal de todo el país. De acuerdo con estadísticas del Cuerpo de Bomberos, en lo que va del año se han registrado 763 incendios en La Chorrera, 636 en Panamá y 528 en Coclé.

“En el año 2019, el distrito de La Chorrera encabezó igualmente la lista de áreas con la mayor cantidad de incendios provocados, cerrando el año con mil 95; Coclé con 806 y Panamá con 786. Anualmente las cifras van en aumento, lo que provoca un desgaste físico de los agentes bomberiles, quienes día a día acuden a extinguir estos fuegos”, señala el Cuerpo de Bomberos de Panamá mediante un comunicado.

Secuelas

Los fuegos forestales causan deforestación, destruyen el hábitat de muchas especies, provocan la pérdida de la biodiversidad, destruyen y degradan recursos naturales, contaminan las aguas y aumentan las emisiones de CO2 a la atmósfera. Además, causan daños económicos y sociales.

“Los incendios forestales en el mundo generaron en 2019 un total de CO2 equivalente a 19 veces las emisiones totales de España en un año”, señala Greenpeace. Solo en Siberia, los incendios emitieron la misma cantidad de CO2 que Arabia Saudí en todo un año.

Las secuelas de las llamas son devastadoras y en ocasiones irreversibles.

Existen principalmente dos tipos de incendios forestales. Los de origen natural que pueden ser provocados por la caída de un rayo en zonas con hierba seca, actividad volcánica o por el clima extremo; y los que son causados por los seres humanos.

Estos últimos son preocupantes y se pueden evitar, pero la negligencia humana, la falta de información y sensibilización está causando graves problemas que incluyen la muerte de algunos de los combatientes de estas tormentas de fuego.

En este orden, el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales busca: el apoyo a aquellos que combaten los fuegos en bosques y campos de todo el mundo, reconociendo su nivel de compromiso y dedicación. Recordar a quienes han perdido la vida, o sufrido daños o secuelas en la lucha contra los incendios de bosques y campos ,y promover el respeto y agradecimiento hacia quienes tratan de preservar la vida y la integridad de los patrimonios y recursos naturales de los efectos de fuegos no deseados.

El impacto de los incendios forestales en la diversidad biológica

consecuencia

Según un estudio realizado por R. Nasi, R. Dennis, E. Meijaard, G. Applegate y P. Moore, el fuego es un elemento esencial y natural en el funcionamiento de numerosos ecosistemas forestales. Los seres humanos vienen utilizándolo desde hace miles de años como instrumento de ordenación de la Tierra. El fuego es uno de los elementos naturales que ha influido en las comunidades vegetales a lo largo del tiempo y como proceso natural cumple una función importante para mantener la salud de determinados ecosistemas. “Sin embargo, en la última parte del siglo XX, la modificación de la dinámica establecida entre la actuación humana y los incendios, y la mayor frecuencia del fenómeno El Niño han dado lugar a una situación en la que los incendios son una amenaza importante para muchos bosques y la diversidad que contienen”, señala el estudio.

Destaca que “los incendios forestales tienen muchas repercusiones sobre la diversidad biológica. A escala mundial, son una fuente importante de emisión de carbono, contribuyendo al calentamiento mundial que podría modificar la biodiversidad. En los planos regional y local, modifican el volumen de biomasa, alteran el ciclo hidrológico con consecuencias sobre sistemas marinos como los arrecifes de coral, e influyen en el comportamiento de las especies vegetales y animales. El humo procedente de los incendios puede reducir notablemente la actividad fotosintética (Davies y Unam, 1999) y perjudicar la salud de los seres humanos y de los animales”. Sobre los autores del estudio: Robert Nasi y Grahame Applegate trabajan en el Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), Bogor, Indonesia. Rona Dennis y Erik Meijaard son consultores del CIFOR. Peter Moore es el coordinador del proyecto de lucha contra los incendios en Asia meridional, Bogor, Indonesia, que están ejecutando el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).