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25 de Oct de 2020

Planeta

FAO: el 28% de los suelos panameños sufren degradación

Esto representa un grave problema para la economía y el desarrollo de los pueblos. El organismo internacional insta neutralizar la desertificación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones entre la comunidad y  el Estado

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El anchuroso río Tabasará ahora luce como el desierto de Sarigua.Archivo | La Estrella de Panamá

La desertificación es el resultado de un ciclo de degradación de la tierra, que vuelve suelos fértiles en tierra estéril como consecuencia de la sobreexplotación por agricultura intensiva, la tala excesiva de árboles por la industria combustible y maderera. Lo que significa que la desertificación no se refiere específicamente a los desiertos, ni a tierras áridas, sino al uso inadecuado de los recursos naturales del planeta.

Desde los alimentos que comemos, hasta la ropa que usamos y las casas donde vivimos, tienen repercusión en los recursos de la tierra, redacta en su portal web, la Organización de las Naciones Unidas.

“La desertificación es un fenómeno mundial, que afecta el bienestar de 900 millones de personas en los cinco continentes y representa un tercio de las amenazas globales contra la biodiversidad. Por tanto, requiere de atención a nivel internacional”, menciona la ONU, organismo que declaró el 17 de junio como el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía con el objetivo de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos.

“Esta fecha nos brinda una oportunidad única para recordar que se puede neutralizar la degradación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones, con una firme participación de la comunidad y cooperación a todos los niveles”, redacta el organismo en su sitio oficial.

Este año la atención es aún más especial, considerando la situación de la pandemia por la covid-19.

Según la ONU urge tomar acciones basadas en la comprensión clara de los derechos, recompensas y responsabilidades en la gestión de la tierra. Al mismo tiempo, fortalecer la resiliencia de “nuestros sistemas alimentarios e hídricos puede ayudar a reducir los efectos de la pandemia en la pobreza mundial y la inseguridad alimentaria”. Por esta razón, se acordó que para este año el lema sería “Alimentos, Forrajes, Fibra”, donde se espera crear conciencia en la población para empezar a realizar cambios en nuestro estilo de vida y así reducir el impacto negativo que hemos produciendo a los suelos durante décadas

Lo que se busca con este día es restaurar y rehabilitar tierra degradada y contribuir hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen como meta alcanzar la neutralización de la degradación de la tierra en el mundo hacia 2030.

En ese sentido, QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dijo durante una reunión virtual en conmemoración de este día que es necesaria una nueva estrategia para combatir la degradación del suelo, la desertificación y la sequía si queremos atender la creciente demanda de alimentos que requiere la población mundial.

La producción agrícola y el transporte, distribución y comercio de alimentos se enfrentaban a nuevos desafíos, en particular con la pandemia de la covid-19 por lo que hay que adoptar medidas urgentes para detener los daños y el deterioro de la tierra y el suelo, señaló Dongyu según detalló la FAO en su portal oficial.

"Seguir actuando como hasta ahora no es una opción", advirtió el responsable de la FAO. "Necesitamos nuevos enfoques -añadió- para el uso de la tierra a fin de aumentar la productividad, evitando al mismo tiempo la degradación del suelo, la contaminación y protegiendo los ecosistemas y la biodiversidad", acotó.

A medida que aumenta la demanda de alimentos, piensos y fibras para obtener papel, energía, prendas de vestir y para otros usos, Qu señaló que la salud y la productividad de las tierras cultivables existentes está disminuyendo, en una tendencia agravada por el cambio climático.

En este sentido, explicó que más de 2,000 millones de hectáreas de tierras antes productivas están ahora degradadas, y que la sequía y la escasez de agua han amplificado el problema.

Hasta el 44 por ciento de las tierras de los sistemas agrícolas del mundo se encuentran en zonas áridas, y en ellas vive el 30 por ciento de la población mundial, abarcando más de 100 países, reconoció Dongyu.

Actualmente la FAO y su alianza mundial por el suelo establecieron a RECSOIL: Recarbonización de los suelos mundiales, una iniciativa para apoyar a los agricultores, incentivar la ordenación sostenible de los suelos e incrementar en ellos las reservas de carbono orgánico.

Los suelos recarbonizados pueden ser una solución frente a los retos del clima, ya que es esencial contar con suelos sanos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la resiliencia frente al cambio climático manteniendo o aumentando su contenido de carbono.

Degradación del suelo en Panamá

Según la FAO y el último informe Nacional de Desertificación de Panamá, cerca del 28 por ciento de los suelos en el Istmo están degradados. Ello equivale a unos 20,787 kilómetros cuadrados, y las áreas más afectadas son el Arco Seco -que comprende la zona de Capira-Panamá y las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos y parte de Veraguas-, la sabana veragüense, el corregimiento de Cerro Punta y la comarca Ngöbe Buglé, precisó la FAO en una declaración pública en diciembre de 2018.

En ese sentido, Panamá se comprometió a prevenir, reducir y revertir la degradación de sus suelos en una nota enviada a la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación para América Latina. 

Actualmente la degradación de los suelos en distintas regiones del mundo representa un grave problema para la economía y el desarrollo de los pueblos, sobre todo, en los países donde la siembra y la producción agrícola representan unas de las principales fuentes de ingresos que permiten que las personas de bajos recursos puedan llevar el sustento a sus hogares.

Por esta razón, hoy más que nunca se necesita que se adopten políticas de estado que ayuden neutralizar la degradación de los suelos y donde todos los organismos involucrados asuman el compromiso para el logro de este objetivo, que a la larga, es la única garantía para poder disfrutar de todos los recursos que la madre naturaleza nos brinda.

La Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y sus protocolos anexos, fue creada en 1994 y adoptada en nuestro país a través de la Ley No. 9 de 3 de enero de 1996, la cual fue aprobada en todas sus partes por la Asamblea Legislativa, mediante la Gaceta Oficial No. 22946 de 6 de enero de 1996 y con Depósito de Ratificación el 4 de Abril de 1996.

La Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 y otras convenciones internacionales establecen metas directas para la consideración de los recursos del suelo, especialmente la contaminación y degradación del suelo y su relación con la seguridad alimentaria y nutricional.