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23 de Apr de 2021

Salud

Hora de la pelea Educar en el comer

PANAMÁ. Son muchas las casas que a la hora del almuerzo o la cena ocasionan una pelea entre padres, hijos y la comida del plato. En el o...

PANAMÁ. Son muchas las casas que a la hora del almuerzo o la cena ocasionan una pelea entre padres, hijos y la comida del plato. En el ojo del huracán casi siempre se encuentran los vegetales y el pescado, mientras que la pasta o el arroz no suelen acarrear tantos problemas.

A menudo, se atribuye este rechazo a un capricho del niño o a una simple preferencia, pero tiene su explicación en los alimentos que se ingieren en los primeros meses de vida. ‘Los niños se acostumbran a lo dulce desde la leche materna’, explica la licenciada en Nutrición y Dietética Rita Salamín. ‘Después llegan los jugos y las frutas, que también son dulces, se acostumbran a eso y es más difícil comenzar a darles después otros sabores como el de los vegetales y el pescado’, añade.

Para evitarlo, la experta recomienda que a partir de los seis meses se incluya en la alimentación de los pequeños cereales y vegetales, y la fruta se añada como postre.

De esta manera, se irá educando el gusto del niño, pero la familia juega asimismo un papel muy importante en la adquisición de hábitos alimenticios correctos. Para lograrlo, Salamín aconseja a los padres no expresarse nunca en términos negativos sobre productos saludables y sí destacar lo positivo de ellos como ‘ayuda a no enfermar’.

Igualmente importante es desarrollar unos hábitos en familia en torno a la comida, como el reunirse en la mesa y, ante todo, evitar las distracciones ‘que afectan al buen desarrollo de los hábitos’, señala la nutricionista. Comer frente al televisor o al computador, o hacerlo en la sala o en el cuarto mientras juegan son algunas de las prácticas que deben evitarse.

MENÚ COMPLETO

La dieta ideal de un niño debería incluir dos vasos de leche diarios, o en su defecto, dos yogures o cuatro rebanadas de queso. Los frijoles deben ingerirse dos veces por semana y los vegetales en cada comida, mientras que para la fruta son necesarias dos raciones diarias.

Si este menú cuesta llevarlo a la práctica es mejor no forzar al niño, aunque sí insistirle. ‘Si rechaza un alimento, hay que volvérselo a poner pero dejando un periodo de tiempo entre un ofrecimiento y el otro, y cocinándolo de distinta manera’, aconseja.

La licenciada en Nutrición y Dietética, Silvia Medina Bustavino, apunta, por su parte, al desconocimiento como una de las causas de que los niños ingieran pocos de estos alimentos. ‘De los niños que asisten a la consulta por algún problema de malnutrición (bajo peso o sobrepeso) se ha observado que no conocen todas las fruta y vegetales, por lo que muchas de ellas ni siquiera las han probado’, afirma.

Medina subraya la labor de los padres como educadores: ‘Debemos enseñarlos a consumir una variedad de alimentos y sobre todo que presenten un valor nutricional elevado para que crezcan con bases firmes sobre una alimentación saludable’. Eso no significa, detalla la nutricionista, que haya que desterrar por completo otros como los dulces, snacks, etc. pero sí que ellos los vean como ‘productos que se consumen de manera ocasional’.