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10 de Jul de 2020

Salud

¿Se puede ser feliz a través de la concentración y la práctica?

Hoy en plena crisis de la pandemia del coronavirus, la felicidad es una opción que todos podemos elegir para intentar crear una vida más agradable y placentera. ¡Feliz día de la Felicidad!

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Muchas personas esperan que la felicidad las encuentre, cuando realmente puede estar a tan solo unos pocos pensamientos positivos de distancia.Pixabay

Desde 2013, cada 20 de marzo, las Naciones Unidas ha celebrado el Día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que desempeña la misma en la vida de las personas de todo el mundo. Sin embargo, la felicidad a día de hoy está seriamente amenazada. 

El camino hacia la misma requiere de valores fundamentales como la amabilidad y la compasión, especialmente en tiempos de crisis como la pandemia del coronavirus (Covid-19).

Es allí donde ahora debemos trabajar más que nunca, a pesar de que los sacrificios y las consecuencias sean múltiples. Pero todos podemos contribuir a llegar a esa felicidad cuanto antes: desde el que permanece en casa y sigue las pautas de la Organización Mundial de la Salud, pasando por el personal hospitalario e investigador que está haciendo incalculables sacrificios, hasta la gente que arriesga su salud por ayudar a los demás ofreciendo servicios básicos.

Todo ello sin olvidar y tener la perspectiva de que los más afectados seguirán siendo los países que luchan por la pobreza. No los olvidemos en esto.

La felicidad individual pasa por la felicidad global con la colaboración de todos. No dejemos a nadie atrás. Luchemos por nuestros Objetivos de Desarrollo Sostenible, informa la ONU en su portal web.

Como sabemos, la felicidad es un sentimiento individual, que se manifiesta de distintas formas en cada persona, sin embargo, no deja de ser una fuerte sensación de plenitud, que en un momento determinado abraza a todos los seres humanos por igual.

En este sentido, Stacy Blackburn, médico familiar del sistema de salud de Mayo Clinic, señala que  existen estudios que revelan que uno controla su propia felicidad. “Todo está conectado a la personalidad, a los pensamientos y a los comportamientos que pueden cambiarse”.

Hay maneras de llevar una vida más feliz que no dependen del ingreso económico ni de la apariencia física. Según Blackburn las personas felices construyen su vida alrededor de estos cinco pilares:

• Apreciar lo que uno tiene.

• Dedicar tiempo a la familia y los amigos.

• Tener un propósito en la vida.

• Vivir el momento.

• Mantener una perspectiva optimista.

Preferir el optimismo

El optimismo es un aspecto de la vida sobre el cual tenemos absoluto control. Ser optimista significa ver la situación desde el lado positivo. Es fácil que los pensamientos negativos tomen el control, pero no necesariamente tienen que hacerlo, pues hay formas de controlar el pesimismo.

La doctora sugiere que para combatir los pensamientos negativos, primero hay que reconocerlos y hacerse las siguientes preguntas: ¿Es la situación realmente tan mala como me parece? ¿Se puede ver la situación de otra manera? ¿Qué puede enseñarme esta experiencia para aplicar en el futuro?

De ahí que Blackburn asegura que las relaciones personales son un componente importante de la felicidad. ¿Cuán fácil es para usted pensar en alguna amistad que siempre le hace reír? Cuando uno se rodea de gente feliz, es factible que se nos pegue la felicidad de ellos y que mejore nuestro estado de ánimo.

Blackburn anota que los estudios plantean que las relaciones personales son las más significativas y las que mayor sentido dan a la vida.

Es fácil tomar por descontado a familiares y amigos, pero ellos son los que suelen acompañarnos en las buenas y en las malas. Por ello, es importante invertir tiempo en esas relaciones personales y devolverles la felicidad que nos dan. Ser amables al hablar y actuar con esas personas especiales en la vida de uno y demostrarles nuestro aprecio ayuda a que seamos más felices.

Expresar gratitud

La gratitud consiste en maravillarse por la vida, apreciarla y agradecerla. Tomarse unos minutos al día para reconocer las cosas buenas de la vida y apreciar lo que uno tiene ayuda a practicar la gratitud. No tiene que ser complicado, sino algo tan sencillo como tomar un minuto a diario para identificar al menos una cosa que enriquece nuestra vida. Practique para reemplazar los pensamientos ingratos por otros de agradecimiento. Intente también practicar la gratitud antes de quedarse dormido por la noche y al despertar por la mañana.

Descubrir un propósito

La gente que lucha por alcanzar una meta o cumplir una misión es más feliz que quienes no tienen esas aspiraciones. Las metas aportan un propósito, mejoran la autoestima y juntan a la gente. La meta en sí misma no importa, siempre y cuando nos acerque más a una vida feliz.

“Vincular las actividades diarias con el significado y el propósito duradero de la vida ayuda a sentir más satisfacción”, añade la galena.

Algunas personas se dedican a actividades que disfrutan, mientras que otras no. Si desea encontrar un propósito, hágase estas preguntas: ¿Qué me emociona y me llena de energía? ¿Cuáles logros me enorgullecen más? ¿Cómo quiero que los demás me recuerden?

Si bien todos los consejos antes mencionados ayudan a ser más feliz, la práctica es la clave para alcanzar la felicidad. Recuerde que todo, o sea, sus elecciones, sus pensamientos y sus acciones, influyen sobre su felicidad. Con el tiempo, el esfuerzo por cultivar el optimismo y expresar la gratitud puede convertirse en un simple hábito.

Vivir el momento

“No espere a que la dicha llegue el día en que usted esté menos ocupado o estresado, porque ese momento puede no llegar jamás. Busque a lo largo de todo el día la oportunidad de disfrutar de los placeres pequeños de la vida y concentre su energía en las cosas positivas del presente, en vez de darle vueltas al pasado o de preocuparse por el futuro”, concluye Blackburn.

¿Qué dicen los estudios?

En Harvard, una de las universidades más prestigiosas del mundo, la clase de Psicología Positiva dictada por Tal Ben Shahar atrae a 1400 alumnos por semestre y 20% de los graduados de esta universidad toman este curso por elección ya que enseña cómo aprender a ser más felices.

Según Ben Shahar, la clase —que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación-—les da a los estudiantes herramientas para conseguir el éxito y encarar la vida con más alegría.

Este profesor de 37 años, que algunos consideran “el gurú de la felicidad” destaca en su clase trece consejos clave para mejorar la calidad de nuestro estado personal y que contribuyen a la generación de una vida positiva.

Expertos aseguran que hacer ejercicio ayuda a mejorar el ánimo. 30 minutos de actividad es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.

Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para no engordar. Estudios demuestran que desayunar te da energía, te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades, explica Ben Shahar.

El profesor recomienda escribir en un papel diez cosas que "tienes en tu vida que te dan felicidad. ¡Enfócate en las cosas buenas!".

Añade que ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima. Ser dejado y quedarte en silencio genera tristeza y desesperanza.

Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.

Ben Shahar afirma que existen estudios que demuestran que cuanto más postergas algo, más ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas y cúmplelas.

"Si te duelen los pies te pones de mal humor, así que utiliza zapatos cómodos", asegura Keinth Wapner, presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.

Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.

Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, esto te va a alegrar la vida. 

"No te saltes comidas, come algo ligero cada 3 ó 4 horas y mantén los niveles de glucosa estables y evita el exceso de harinas blancas y el azúcar", destaca Ben Shahar.