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30 de May de 2020

Tecnología

¿Es más inteligente que su abuelo?, el tiempo cambia

COLOMBIA. James Flynn, un académico neozelandés, ganó fama mundial por una serie de estudios sobre el coeficiente intelectual de las per...

COLOMBIA. James Flynn, un académico neozelandés, ganó fama mundial por una serie de estudios sobre el coeficiente intelectual de las personas (CI o IQ, por sus siglas en inglés), a partir de los cuales concluyó que este índice estaba aumentando en el mundo. Su hallazgo, conocido como el ‘Efecto Flynn’, sugiere básicamente que la inteligencia humana crece a un ritmo acelerado. Su trabajo consistió en someter a colegiales de hoy a pruebas realizadas en los años treinta para medir el coeficiente intelectual. El resultado permitió observar un desempeño significativamente superior.

Muchos atacaron su postulado. Sus críticos señalaron que o bien las pruebas para medir el coeficiente intelectual estaban erradas o Flynn estaba equivocado. Por estos días, a sus 78 años, el catedrático reapareció con su nuevo libro, titulado ¿Are We Getting Smarter? (‘¿Nos estamos volviendo más inteligentes?’) en el que explica sus hallazgos.

Lo primero que aclara es que el puntaje en los exámenes sí está aumentando. Sus estudios muestran que en total la humanidad ha ganado en un siglo 30 puntos en esta prueba.

Dicho de otra forma, si hoy un individuo de mil 900 tomara un examen para medir el CI sacaría en promedio un puntaje de 70, mientras que el promedio actual está entre 130 y 150.

Si se tiene en cuenta que los antepasados no eran estúpidos, no es fácil explicar esa diferencia. Flynn señala que la gente de comienzos del siglo XX tenía la misma inteligencia práctica y una gran habilidad para manejar los problemas diarios.

Sin embargo, los resultados del CI muestran cómo el mundo moderno, especialmente la educación, ha ido cambiando la mente y de esta forma han separado a los humanos de hoy de sus ancestros recientes. ‘Vivimos en un mundo que sería totalmente extraño para las generaciones pasadas’, afirma Flynn.

En cierta forma, a la gente de hoy le va mejor en estas pruebas porque ‘somos nuevos y peculiares’, dice el académico. Esto quiere decir que los individuos han tenido que adaptar su mente para vivir en un mundo dominado por las categorías, los símbolos no verbales, las hipótesis y las imágenes visuales que plantean otras posibles realidades. Así las cosas, aunque los niños nacen con el mismo potencial mental, el cerebro humano ha sufrido alteraciones para adaptarse a los nuevos retos que impone el mundo contemporáneo, al igual que sucede cuando la musculatura de un atleta cambia por el constante entrenamiento.

Hace un siglo la gente usaba su inteligencia para resolver problemas prácticos y utilizar el entorno para su provecho. ‘Veían la realidad con lentes utilitarios’, dice Flynn. La mente del ser humano actual tiene otros lentes, que Flynn llama gafas científicas, pues tiende a clasificar las cosas en lugar de obsesionarse con sus diferencias.

El autor da el ejemplo de su padre, nacido en 1885. Si le hubiera preguntado a él las similitudes entre un conejo y un perro, habría contestado: ‘Uno usa los perros para atrapar conejos’. Un individuo del siglo XXI simplemente diría: ‘Ambos son mamíferos’. Esto se da, según Flynn, porque actualmente ‘es natural clasificar el mundo para entenderlo’.

El experto dice que en 1910 el promedio de educación era de seis años, y la mayoría se dedicaba a trabajar en fábricas, tiendas o granjas. ‘Las únicas imágenes artificiales eran pinturas o fotografías y, sin contar la aritmética básica, los símbolos no verbales estaban restringidos para las notas musicales y los naipes. Sus mentes estaban enfocadas en poseer, en usar, en lo que traía beneficios o peligros’. Hoy, por el contrario, no solo la gente estudia más sino que hay más información y esto le permite al cerebro hacer mayores conexiones.

MODERNIDAD

El individuo contemporáneo tiene trabajos más exigentes, más educación formal y las familias son más pequeñas, lo que garantiza más recursos y más atención de los padres a cada uno de los hijos. Curiosamente la nutrición, según los estudios de Flynn, no ejerce tanta influencia y, si la ha tenido, ha sido débil. Por lo tanto, considera que no es apropiado decir que hoy la gente es más inteligente sino más bien que hoy ‘somos más modernos’.