28 de Sep de 2021

Tecnología

Juan José Daza:'Debemos reconocer y mejorar el bajo índice de lectura en los países de Latinoamérica'

El director regional para Latinoamérica de Buscalibre indica que aunque países del Cono Sur muestran buenos índices de lectura, aún resta un arduo trabajo por hacer. Cita de manera especial el estatus de Panamá, donde “todavía no llegamos a los dos libros por persona al año” y prevé la pronta entrada a nuestro mercado

Juan José Daza es especialista en gerencia financiera y negocios.Cedida

Hoy nos acercamos a un modelo de negocio digital que desde su estructura de e-commerce impulsa el acceso a la lectura en la región, así como en parte de Europa y Estados Unidos. Juan José Daza, director regional para Latinoamérica de Buscalibre, nos habla de la librería online que ofrece ejemplares físicos y los envía directamente hasta el domicilio del comprador. La plataforma está presente en Argentina, Colombia, Estados Unidos, España, México, Perú y próximamente en Panamá. El ejecutivo, que también fue vicepresidente de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, explica que el servicio permite integrar toda la oferta de libros de estos países con un portafolio de 5 millones de títulos. Desde la compañía muestran especial atención en nuestro mercado, al que esperan acceder a corto plazo y donde prevén un gran atractivo comercial. En cuanto al índice de lectura en Centroamérica, y especialmente en Panamá, “todavía no llegamos a los dos libros por persona al año; ahí vemos que hay una oportunidad gigante. Hemos encontrado que en el país el acceso a la cantidad de libros que existe en el mundo es poco, no solamente desde el punto de vista local, sino en cuanto a las plataformas que puedan llegar a nivel internacional porque son muy costosas o solo acceden a ciudad de Panamá y no a regiones más apartadas”, explica. Por otra parte, el también experto en gerencia financiera y negocios confiesa que el hábito del lector latinoamericano se ha enfocado en usar el libro físico como un medio de descanso al exceso de exposición a la tecnología, siendo la categoría número uno de sus compradores las obras de bienestar, seguida de las novelas.

Buscalibre nació en Chile hace 12 años. Háblanos sobre el modelo de negocio, porque esta expansión que han logrado en los últimos años parece indicar que ha habido estrategias efectivas.

La empresa es chilena y nacimos hace 12 años como una startup donde un estudiante universitario creó una plataforma para pasar los libros de estudiantes de un semestre al otro y comenzaron a solicitarle algunos que ya no solo tenían los estudiantes, sino que se debían conseguir en librerías y posteriormente libros que ni siquiera se conseguían en Chile. Así fue como empezó la expansión de Buscalibre no solo hacia otros países de Latinoamérica, sino hacia España. El modelo de negocio realmente es sencillo, pero tiene unas variables muy importantes: la primera es que somos la librería más grande la Latinoamérica; contamos con más de 5 millones de títulos y en una librería física puedes conseguir alrededor de 50 mil títulos; nosotros tenemos una oferta 100 veces más grande y lo que nos permite llegar a más lectores es que tenemos una red en todos los países, como Colombia, España, Chile, Estados Unidos, y un libro que se vende en cada uno de estos países queda automáticamente visible para que cualquiera de otro país tenga acceso al mismo. Tenemos un long tail muy atractivo que hace que quienes están buscando libros en su país y no los consiguen desde hace muchos años, puedan hacerlo con Buscalibre de una forma rápida y económica.

Hay planes de expansión hacia Panamá; sería el primer país de Centroamérica en cuyo mercado ingresan. Cuéntanos sobre ello.

Para nosotros el mercado de Panamá siempre ha sido muy atractivo. Hemos ido expandiendo poco a poco y hasta que no estamos bien sólidos en un país, no ingresamos a otro, por eso no hemos llegado a Panamá. En 2019 se tomó la decisión de hacerlo y empezamos todos los procesos, pero desafortunadamente llegó la pandemia y esto hizo que pausáramos esa acción, pero poco a poco vemos que tenemos que seguir avanzando y esperamos pronto concretar el inicio de una oficina propia en Panamá para llegar de una manera más rápida; actualmente lo hacemos con nuestro servicio de envío internacional; a pesar de no tener una oficina propia en todos los países de Latinoamérica llegamos a todos lados y hacemos envíos a Panamá; supuesto no es tan competitivo en materia de tiempo, pero esperamos pronto tener las oficina en el país y brindar el servicio rápido que tenemos en otros.

En este proceso, ¿prevén acercamientos con la Cámara Panameña del Libro?

Sí; en todos los países a los que llegamos, trabajamos de la mano con las Cámaras del Libro, en Colombia, Chile, Argentina, y por supuesto lo mismo haríamos en Panamá.

Disponen de 5 millones de títulos y esto los convierte en un banco bastante apetecible, pero ustedes apostaron por el libro físico en tiempos en los que la tecnología parece llevarse todo a su paso, ¿por qué?

Al principio el modelo inició con el traspaso del libro físico y pensamos que esto era lo que la gente quería leer. A los dos años nos preocupamos porque se hablaba de que el libro electrónico reemplazaría al físico, pero seguimos apostando por este; encontramos que en el formato electrónico había falencias, como no hallar todos los títulos, la seguridad todavía tenía muchos vacíos y la piratería era gigantesca. Seguimos apostando por el libro físico y nos llevamos la grata sorpresa de que al cabo de un par de años, volvió a tomar mucha más fuerza, al punto de que hoy día el electrónico no alcanza ni el 10% de lo que se consume en el mundo. Somos conscientes de que en algún punto vamos a tener que ofrecer el libro electrónico porque ha tomado fuerza y la seguridad ha mejorado muchísimo, también el audiolibro porque son productos que tienen su nicho y tenemos la obligación de ofrecerlos a quienes prefieren ese tipo de productos.

Durante una entrevista con el periodista Ricardo Galán, en Colombia, hacías alusión también a la necesidad de desconexión de tantos dispositivos electrónicos a los que hemos estado sobreexpuestos durante la pandemia.

Así es; el hábito de lectura que vemos, particularmente en el latinoamericano, se ha enfocado mucho en usar el libro como un medio de descanso al exceso de exposición a la tecnología; todos pasamos el día frente al celular, el computador o la tablet y al llegar la noche algunos prefieren salir de los aparatos electrónicos para irse a los libros físicos y generar un descanso; es muy positivo para el ser humano tener esa conexión con el libro.

¿Cómo se alinean los canales de venta en la plataforma de 'e-commerce' con el proceso de entrega del producto?, ¿cómo opera todo este ecosistema?

Como siempre lo decimos, no somos una empresa de libros a pesar de venderlos; nos hacemos conocer más como una empresa de tecnología y logística; esas son las dos variables que consideramos importantes y así mismo creemos que esa conexión para entregar bien un libro físico, tiene que ir de la mano con la tecnología y la logística. Desde el punto de vista tecnológico, tenemos una herramienta que le permite a los compradores tener una experiencia rápida y local; esas dos variables son muy importantes. Y en cuanto a la logística, nos enfocamos en que el comprador reciba de manera rápida, económica y sin errores porque en el e-commerce puedes encontrar que el comprador recibe el producto que no es, debido a confusiones en entrega o empaquetamiento; así que nos enfocamos en la tecnología y en ser una excelente opción logística para los compradores.

¿Qué categoría tiene más demanda en los consumidores latinoamericanos?

Con la pandemia, el lector comenzó a preocuparse mucho más por el bienestar, esa es la categoría número uno actualmente y desde todo punto de vista, no solo físico sino también mental y espiritual; digamos que hay una vasta cantidad de libros en torno a esta temática que hoy son los que está comprando la gente. En segundo lugar están las novelas, que siempre serán una categoría clásica y que los lectores están buscando.

Entiendo que también tienen algo que han llamado como una especie de nueva categoría, que es la de los influenciadores, que han migrado del ecosistema digital a la producción literaria, ¿cómo ha sido la recepción de este tipo de producto?

Genial, genial. En el caso de los influenciadores, como bien decías, no lo mencionamos como una categoría específica porque cada influenciador escribe cosas distintas, algunos escriben sobre ellos y otros lo hacen sobre historias en general, pero esto nos muestra que los jóvenes están continuando con la lectura, desprendiéndose de la misma exposición a los canales tecnológicos y complementan eso con los libros. En Colombia tenemos unos resultados muy buenos con los influenciadores; estos tienen un alcance a nivel mundial y en Buscalibre, cuando un autor saca su libro, puede llegar a todos los países, entonces eso ha permitido que haya un crecimiento muy positivo.

¿Cómo evalúan la producción editorial en la región actualmente?, ¿cómo se han visto afectadas las casas editoriales con la pandemia?

Hablemos primero de cómo está la lectura en nuestros países. Si nos comparamos con Europa o Estados Unidos, claramente tenemos un índice muy bajo de lectura y eso es importante reconocerlo y ver cómo lo mejoramos. Si nos comparamos internamente, pues los países del Cono Sur como Chile y Argentina, tienen unos índices de lectura muy buenos; en promedio se leen cinco libros por persona al año. Países como Colombia, Perú y México tienen un índice de lectura cercano a los tres libros, y ya en países de Centroamérica, como en el caso particular de Panamá, todavía no llegamos a los dos libros por persona al año, así que ahí vemos que hay una oportunidad gigante y ¿por qué pasa esto?, muchas veces ocurre por la falta de acceso a los libros; hemos encontrado que en Panamá el acceso a la cantidad de libros que existe en el mundo es poca, no solamente desde el punto de vista local, sino en cuanto a plataformas que puedan llegar a nivel internacional porque son muy costosas o solo llegan a ciudad de Panamá y no a regiones más apartadas. Esa es una de las cosas que Buscalibre quiere desarrollar aún más, que podamos llegar a todos lados en un mismo país y no solo a las grandes ciudades. La pandemia ha ayudado a eso: al principio había nerviosismo, pero también fue una oportunidad para cambiar y las librerías físicas se dieron cuenta de que era el momento de fortalecer sus canales digitales y creo que en algunos casos lo han hecho muy bien, con un trabajo extraordinario mejorando su canal online, como en Perú y Colombia, y así mismo llegar a sitios donde antes no se habían preocupado por llegar, por ser poblaciones apartadas y concentrarse en las capitales; eso ha ayudado a que otras personas tengan acceso fácil y rápido a los libros.

“Con la pandemia al principio había nerviosismo, pero también fue una oportunidad para cambiar; las librerías físicas se dieron cuenta de que era el momento de fortalecer sus canales digitales y creo que en algunos casos lo han hecho con un trabajo extraordinario mejorando su canal 'online', como en Perú y Colombia”.

¿Cuál es el perfil del comprador en Buscalibre?, ¿quiénes leen más?

En Buscalibre compran de todo tipo de perfiles, pero sin duda alguna, hay un rango de edad entre los 25 y 35 años que está más cercano. Entre hombres y mujeres estamos casi iguales, aunque las mujeres compran un poco más; no sabemos si leen más, pero compran más. El 52% de los compradores son mujeres.

Además de facilitar el acceso a la lectura, ¿cuál es el compromiso social de la plataforma?

Nos preocupamos por hacer llegar el libro de una manera económica a quienes se les dificulta tenerlo. En los casos de Colombia y Perú, hay poblaciones en las que las personas tienen que salir de su ciudad para llegar a una librería; entonces terminan gastando más en transporte y tiempo que en el producto y pasan todo un año sin tener acceso a la lectura. Esto tiene un impacto social negativo gigantesco y para nosotros es importante llegar a esas personas que están apartadas, en veredas, fincas y zonas rurales muy lejanas.