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26 de Oct de 2020

Boxeo

'Ponchas' Mendoza, el cronista colonense que fue diputado

Si bien 'Ponchas' nunca llegó a ser un buen pelotero, a pesar de que tuvo como amigos a excelentes jugadores, como Ossie y su hermano Víctor y a Dulio Lombardo, su pasión por el deporte lo llevó a organizar ligas infantiles de baloncesto

A sus 84 años su mente vuela tan ágil, como lo hiciera cuando tenía 28, y viajó desde Colón hacia la ciudad capital para iniciar un nuevo periplo en su vida y convertirse en periodista.

Gilberto Mendoza y Ponchas. El presidente de la AMB, Gilberto Jesús Mendoza, reconoció el trabajo profesional de 'Ponchas' Mendoza al entregarle un cinturón de la entidad.Cedida

Efectivamente, Marcos Mendoza recuerda cuando siendo aún un mozalbete, el exgrandes ligas colonense Osvaldo 'Ossie' Chavarría le puso el mote de 'Ponchas'.

“Ossie me lo puso porque cada vez que iba a batear me ponchaba y, me gustó, así que lo usé como seudónimo cuando empecé a escribir”, recordó.

Si bien 'Ponchas' nunca llegó a ser un buen pelotero, a pesar de que tuvo como amigos a excelentes jugadores, como Ossie y su hermano Víctor y a Dulio Lombardo, su pasión por el deporte lo llevó a organizar ligas infantiles de baloncesto.

Fue a partir de allí cuando comenzó a tener su primer contacto con la crónica escrita, aunque pasaría algún tiempo antes de tenerlo con ese peculiar aroma combinado de las redacciones de otrora –a papel, a tinta y a café–, y el repicar casi ininterrumpido de las máquinas de escribir.

El aprendiz de periodismo

Hizo sus pinitos enviando sus notas al Panamá América, cuyo director de Deportes era el profesor Ernesto 'Macumé' Argote, y donde trabajaba su amigo de la infancia Pablo 'Guayo' Montoto (q.e.p.d.).

'Ponchas' y 'Guayo' forjaron una amistad durante las vacaciones de verano, cuando el primero se trasladaba junto a sus hermanos a la casa de una tía en Arraiján, justo al lado de la familia Montoto.

“Pablo fue el hombre que me inspiró y que me consiguió un carné como corresponsal de deportes en Colón; así empecé yo”, señaló.

También hubo oportunidad para que 'Ponchas' escribiera de la pelota profesional, que los días domingo celebraban sus partidos en los estadios de Colón.

Pero fue precisamente con el béisbol que tuvo su primera amarga experiencia, cuando trató de mostrarle sus crónicas al jefe de prensa de la pelota rentada, Tommy Cupas, quien ni siquiera lo determinó y lo sacó de la caseta donde transmitía.

“Salí de ese lugar bastante decepcionado, y fue cuando dejé de escribir de béisbol y me concentré en el boxeo”, recordó Mendoza.

Así fue desarrollando su talento el graduado de bachiller en contabilidad del colegio Abel Bravo, cuyo primer empleo fue en una imprenta en la Zona Libre, donde aprendió a trabajar las artes gráficas.

Diputado por cinco minutos

No obstante, 'Ponchas' Mendoza tendría que pasar por otras experiencias mucho más difíciles, antes de centrar su atención en la ciudad capital, donde se mudaría algunos años después.

A los 23 años conoció al dirigente sindical Andrés Galván, líder de la Unión de Sindicatos de Trabajadores de Oficios Mixtos, que en octubre de 1959 organizó la Marcha del Hambre y de la Desesperación de Colón.

Mendoza fue uno de los cientos de personas, entre obreros, campesinos, estudiantes, profesionales y desempleados, que marcharon a la ciudad capital.

“Al llegar a la capital nos dirigimos a la Asamblea Nacional, donde se hizo un cabildo abierto y cada uno de nosotros tomó una curul, tras la huida como ratas de los diputados”, recordó.

“Pero, como a los cinco minutos, llegó la caballería de la policía y nos atacó con bombas lacrimógenas, lo que nos obligó a salir del lugar. Lo cierto es que fui diputado por cinco minutos en representación de mi Colón”, añadió.

'Ponchas' tuvo otra azarosa experiencia, pocos años después. Fueron los días en que el pueblo salió a las calles, a protestar contra los vecinos de la Zona del Canal, en enero de 1964.

“Estaba junto a Juan Navas Pájaro, cuando le metieron el balazo en la terraza de la casa que estaba frente al edificio de los gringos. Un policía americano hizo un tiro hacia arriba y le pegó en la cabeza”, indicó.

“Bajé muy asustado a la calle y le dije a la gente que arriba había un herido, el hermano de Luis Navas. Estuve junto a él, pero fue a él a quien le tocó la bala, eso lo saben muy pocas personas”, puntualizó.

Ponchas y Romero. 'Ponchas' Mendoza junto a su primo, el fotógrafo Domingo Romero, con quien laboró en el diario El Siglo.Cedida

El periodismo hecho persona

Las terribles experiencias, incluyendo una difícil infancia en el patio limoso de la calle 9 y avenida Meléndez, fueron suficientes, por lo que un día tomó sus únicas dos bolsas, una con su ropa y la otra a reventar de sueños y esperanzas, y partió hacia la capital.

Mendoza inició su carrera periodística en el diario El Expreso, donde conoció a Mario Milcíades Molina (q.e.p.d.), con quien estaría ligado profesionalmente por más de tres décadas al ser contratados para trabajar en el diario Crítica.

“Nosotros salíamos a buscar noticias sin salario; (porque) el único que cobraba en ese tiempo era el jefe de las planas deportivas, Arturo 'Chelo' González”, recordó.

Explicó que un día, González los llamó y les dijo: “Ustedes entrevistan a los dirigentes deportivos y les cobran, que les den cualquier cosa”, y fue así como ambos empezaron su andar profesional.

“Antes de que Ismael Laguna se coronara campeón la primera vez, ya escribía en la Crítica y en La Hora, pero allí solo de boxeo”, labor que combinó con su labor de tipógrafo en la Editora Panamá América, comentó.

Marcos Mendoza también llegó a escribir en el diario El Siglo, donde llegó a dirigir los deportes, antes de abrazar la faceta de radio comentarista en Radio Mía, donde también estuvo a cargo de los microsnoticieros regulares. Después de ello hizo el programa “Entre Cuerdas” en las emisoras Metrópolis y la Primerísima, hasta que le llegó la oportunidad de llevarlo al Facebook Live y al formato de revista.

Actualmente, espera que la situación sanitaria mejore antes de finalizar el año, con el propósito de imprimir la tercera edición de su revista Entre Cuerdas.

“Lo que pasa es que el periodismo me encanta, lo tengo metido en la sangre y, mientras pueda, lo seguiré ejerciendo”, afirmó.