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02 de Mar de 2021

Economía

La gran prueba de A. Latina

EL PAÍS. Hace aproximadamente dos semanas, una queja casi unánime emergía en un encuentro informal de empresarios y responsables políti...

EL PAÍS. Hace aproximadamente dos semanas, una queja casi unánime emergía en un encuentro informal de empresarios y responsables políticos en Guanajuato, al norte de la capital de México.

“En contra de lo que dictaría la lógica económica, el país que ha provocado la crisis financiera internacional [Estados Unidos] es el que se ha convertido en el refugio de los inversores, y somos nosotros los que sufrimos el castigo y no el dólar. No tiene sentido”. “Es más sencillo que todo eso”, respondió uno de los invitados, “hay tanta gente demandando dólares que eso hace que el valor de la divisa se dispare. Así de simple. El tipo de cambio ahora no tiene nada que ver con los fundamentos económicos”.

Esta explicación más o menos simplificada de lo que ha sucedido con el peso mexicano desde el verano puede extrapolarse al impacto de la crisis financiera en la región.

Latinoamérica se ha visto arrastrada a una espiral de caída generalizada de sus divisas, huída de capitales y aumento de la prima de riesgo que poco o nada tiene que ver con el desempeño económico de la región en los últimos años.

Han sido seis ejercicios de crecimiento económico y corrección de los desequilibrios como pocas veces ha vivido la zona.

NUEVO ESCENARIO

Desde 2003, el crecimiento económico se ha situado de media en el 5%, frente al 3.5% registrado entre 1970 y el año 2000. Mientras tanto, la inflación llegó a caer hasta el 5% a finales de 2006, su mínimo en 37 años, recuerda el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe regional.

Un escenario que se ha visto ensombrecido, sobre todo desde el pasado mes de septiembre, ante el deterioro de las condiciones financieras a nivel global y regional y la caída de los precios de las materias primas.

Los principales organismos y analistas internacionales han rebajado sus previsiones de crecimiento para la región hasta el entorno del 4,5% este año y alrededor del 3% en 2009. Algunos países, como en el caso de México, apenas crecerán el 1% el próximo año.

El cambio en las perspectivas económicas ha arrojado nuevas dudas sobre uno de los debates de este último año. Si internet y las tecnologías de la información crearon la ilusión de que los ciclos económicos habían llegado a su fin, el impresionante avance económico logrado por muchos países emergentes en los últimos años había hecho creer a los expertos que el decoupling —el desacoplamiento de estos mercados del ciclo económico de los países desarrollados— era posible.

REALIDAD HETEROGÉNEA

Pero, como explica Don Hanna, de Citigroup, “la mayor caída en la actividad económica de Estados Unidos, Unión Europea y Japón [conocidos como el G3] desde los años ochenta y el peor comportamiento de los mercados desde los años treinta ha provocado que la metástasis haya llegado también a los mercados emergentes”.

“Latinoamérica es una realidad heterogénea”, asegura Gerardo della Paolera, presidente emérito y profesor de Económicas de la Universidad Americana de París. “México ya está en otra liga desde hace tiempo, y ahora también lo está Brasil”. Lo cierto es que el mercado ya ha empezado a marcar esas diferencias.

El acuerdo alcanzado a entre la Reserva Federal de EEUU y los bancos centrales de Brasil y México —junto a los de Corea y Singapur— para dotar de liquidez en dólares a esos mercados es un reconocimiento a la solidez macroeconómica que han alcanzado en los últimos años.

Esos acuerdos han sido necesarios por el castigo que los mercados venían infligiendo a las divisas.

Desde su nivel más alto frente al dólar, en agosto pasado, el peso mexicano ha perdido un 22%; el real de Brasil, un 25%; el peso chileno, otro 36% desde marzo, y desde julio, el peso argentino, un 11%. Detrás de esos bruscos movimientos “está pasando algo más que sólo el miedo” dice Citigroup.+2C