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24 de Nov de 2020

Economía

Cómo Wall Street pagó su propio funeral

WASHINGTON. Un nuevo informe concluyó que Wall Street es el único culpable de la desregulación que derivó en la actual crisis financier...

WASHINGTON. Un nuevo informe concluyó que Wall Street es el único culpable de la desregulación que derivó en la actual crisis financiera internacional.

Presentado por la Fundación por Información Esencial y la Educación del Consumidor, de Estados Unidos, el estudio documenta miles de millones de dólares gastados por el sector financiero en lo que finalmente sería su propia perdición.

El informe de 231 páginas presentado este miércoles, titulado “Sold Out: How Wall Street and Washington Betrayed America” (Agotado: Cómo Wall Street y Washington traicionaron a Estados Unidos), muestra que el sector financiero invirtió más de 5.000 millones de dólares en comprar influencia política durante la última década.

Unos 3.000 cabilderos lograron desregulaciones y otras decisiones políticas que derivaron directamente en el actual colapso financiero. “El informe detalla, paso a paso, cómo Washington sistemáticamente agotó a Wall Street”, dijo Harvey Rosenfield, presidente de la fundación, organización no gubernamental con sede en el occidental estado de California.

“Los programas de la era de la Gran Depresión que hubieran evitado la crisis financiera iniciada el año pasado fueron desmantelados, y las alertas de aquellos que pronosticaban el desastre fueron ahogadas en un océano de dinero político”, dijo.

“Los estadounidenses fueron traicionados, y estamos pagando un alto precio —de billones de dólares— por esa traición”, añadió.

Según el informe, los organismos reguladores del Congreso legislativo y del Poder Ejecutivo permitieron en las últimas tres décadas la erosión del sistema que impedía que el sector financiero actuara según sus propias tendencias.

EROSIÓN PROGRESIVA

De 1998 a 2008, intermediarios financieros de Wall Street, bancos comerciales, fondos de inversión, compañías estatales y conglomerados del sector de seguros hicieron contribuciones políticas por 1,7 billones de dólares y gastaron otros 3.400 millones en cabildeo, lo que significó una fuerza devastadora que aniquiló la regulación federal.

“El Congreso y el Ejecutivo respondieron a los sobornos legales del sector financiero, anulando los estándares del sentido común, impidiendo que los reguladores fijaran las pautas para afrontar los problemas emergentes”, señaló Robert Weissman, principal autor del informe.

“La progresiva erosión de las murallas restrictivas permitió una inundación de malos préstamos, así como un tsunami de malas apuestas basadas en esos malos préstamos. Ahora, hay ruinas en el panorama financiero”, dijo.

El informe documenta una docena de acciones desregulatorias que, juntas, provocaron la crisis.

Por ejemplo, la Ley de Modernización de los Servicios Financieros de 1999 formalmente revocó el estatuto de 1933 y otras normas relacionadas que prohibían a los bancos comerciales ofrecer banca de inversiones y servicios de seguros.

El informe señaló que los reguladores no actuaron para evitar prácticas abusivas de financiamiento y proteger en particular a los propietarios de viviendas, lo que al menos pudo haber aliviado la crisis del sector hipotecario.

La Reserva Federal tomó apenas tres acciones formales contra prestamistas de hipotecas de alto riesgo (subprime) de 2002 a 2007. La Oficina Controladora de la Moneda, que tiene autoridad sobre casi 1.800 bancos, actuó apenas en tres ocasiones para proteger a consumidores entre 2004 y 2006.

El informe presenta información sobre las contribuciones de campañas de varias instituciones financieras y revela grandes inversiones en la presión al sector político.

“Las decisiones fueron influenciadas por gastos políticos y un cabildeo extraordinario”, señaló Weissman.

Por ejemplo, algunas compañías de servicios financieros invirtieron más de 504 millones de dólares en contribuciones de campaña, y otros 576 millones de dólares en cabildeo, mientras que bancos comerciales gastaron más de 154 millones de dólares en campañas y 383 millones en grupos de presión.

Durante la última década, Godman Sachs gastó más de 46 millones de dólares en comprar influencia política, mientras que Citigroup más de 108 millones y la caída en desgracia Merrill Lynch más de 68 millones.