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23 de Nov de 2020

Economía

‘ Stop’ a los rascacielos en Manhattan

ESTADOS UNIDOS. Hace tres años, en el pico de la burbuja inmobiliaria, el promotor Harry Macklowe pagó 498 millones de dólares por un r...

ESTADOS UNIDOS. Hace tres años, en el pico de la burbuja inmobiliaria, el promotor Harry Macklowe pagó 498 millones de dólares por un rascacielos de 40 plantas en el número 1330 de la avenida de las Américas, en Manhattan.

Ese mismo edificio, situado en la zona más cara en Estados Unidos, y quizá del mundo, se acaba de vender en una subasta por 100.000 dólares.

Macklowe no podía pagar lo que debía. El nuevo propietario del rascacielos, el fondo de pensión canadiense Otera Capital, asume los 240 millones de su hipoteca.

El 31% del edificio, que acoge la redacción estadounidense del diario Financial Times , estaba vacío, a pesar del desplome que desde hace meses se ve en el precio de los alquileres.

Otro signo de la crisis que azota el centro del capitalismo tras el infarto de Lehman Brothers. Y no es el primer caso, ni será el último.

Real Capital Analytics calcula que sólo en Nueva York hay propiedades comerciales por un valor superior a los 6.000 millones que afrontan problemas serios de financiación y que pueden acabar subastadas por desahucio.

Una situación inédita en décadas. Entre las propiedades en serias dificultades se encuentra el rascacielos de Moinian Group.

Han bastado siete meses para que se produjera el vuelco. Ante tal degradación, en el sector se preguntan si hay capacidad de movilizar el crédito para refinanciar los préstamos de estas propiedades que acogen oficinas, centros comerciales, hoteles —como el proyecto que apoya Robert de Niro en Manhattan— y otro tipo de edificios no residenciales.

Se calcula que en Estados Unidos hay unos 680.000 millones de dólares en préstamos cuya financiación debe ser revisada entre este año y 2012.

Por eso se teme que el comercial sea la próxima burbuja en estallar en el sector inmobiliario, donde la crisis de las hipotecas subprime está provocando ya que en California, Florida, Arizona o Nevada algunas hipotecas valgan más que las propias casas y sus efectos salpiquen al conjunto de la economía.

Y, como en el caso de los préstamos basura, preocupa que los activos que respaldan los créditos de inmuebles comerciales es un mercado que está seco.

Esa especie de bonos está valorada en 700.000 millones, y de ellos, unos 154.000 deben ser revisados por los bancos. Si los propietarios no consiguen renovar o modificar las condiciones del préstamo, deberán vender.