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30 de Mar de 2020

Economía

Carnaval, un auge ficticio

PANAMÁ. El carnaval capitalino no es un atractivo turístico, y si se realiza, tiene que ser bajo un nuevo formato, porque tal como se h...

PANAMÁ. El carnaval capitalino no es un atractivo turístico, y si se realiza, tiene que ser bajo un nuevo formato, porque tal como se han venido realizando no brinda ningún aporte a este sector. Así se expresó el presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (APATEL), Jorge Loaiza, quien detalló que para esa fecha la ocupación bajan entre un 10% y 15% en los hoteles ubicados en la ciudad capital.

El administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), Salomón Shamah, anunció recientemente que el gobierno no financiará los carnavales de la capital, como ocurría en los últimos años y dijo que los mismos deben ser organizados por el sector privado.

Loaiza respalda esta medida y señala que “las empresas cerveceras y las licoreras deben financiar esta celebración, pues son las que más beneficios económicos obtienen”.

En los últimos años las autoridades han destinado más de 4 millones de dólares anualmente para esta organización, dinero que en su mayoría quedaba en manos de artistas extranjeros y, además, generaba todo tipo de suspicacias en torno al manejo de los fondos.

Loaiza apuntó que “quien diga que los carnavales de la ciudad capital tiene una incidencia en el ingreso de turista está echando cuento”.

Para el presidente de la Cámara Panameña de Turismo, Jaime Campuzano, los carnavales deben organizarse, pero de manera diferente, para que pueda ser un producto turístico vendible. Y además, debe contar con una organización permanente, porque hay que venderlo con un año de anticipación, dijo.

Cada año unos 4 mil panameños residentes en Nueva York aprovechan estas celebraciones para visitar el país. Pero Campuzano señala que ésto tampoco incide en la actividad hotelera, porque la gran mayoría se alojan en las casas de sus familiares.

El auge económico se registra en el interior del país, donde la ocupación hotelera alcanza un 100% y los precios de las habitaciones se disparan.

Se estima que esta celebración inyecta unos 20 millones de dólares a la economía de las provincias centrales, en donde las celebraciones se realizan sin financiamiento del Estado.

Y precisamente este fue uno de los argumentos utilizados por Shamah, para justificar la medida de no financiar los carnavales en la capital.

“Todos somos iguales, debemos seguir el modelo del interior del país, donde los carnavales son pagados por la empresa privada y no con los fondos públicos”, dijo el funcionario y al parecer el sector turismo lo respalda.