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05 de Feb de 2023

Economía

El modelo ideal de consumo

Vivimos inmersos en un modelo de sociedad que favorece el consumismo, entendiendo por este concepto, según definición del Diccionario de...

Vivimos inmersos en un modelo de sociedad que favorece el consumismo, entendiendo por este concepto, según definición del Diccionario de la Real Academia Española, como la ‘Tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios.’

El consumismo se afianza bajo un modelo que basa su estrategia en un incremento constante de la producción, el cual se desarrolla paralelamente con los medios de comunicación, ya que interactúan y se retroalimentan mutuamente para lograr el objetivo último: vender.

Pilar fundamental del modelo consumista es la publicidad, sin la cual carecería del poder suficiente para incentivar, promover y en fin, lograr su objetivo. Muy fuertemente vinculada a la estrategia del consumismo, está la idea de bienestar del consumidor, que en muchos casos no es más que un espejismo, pues es fuertemente explotada para justificar la existencia del consumismo.

Pero la publicidad como motor no es el único que sirve para promover el consumismo, también hay factores culturales y de presión social; es decir, los ciudadanos alejados de valores positivos dan paso y prominencia a circunstancia materiales que llevan a un estatus en el que ‘si no lo tienes, no vales’: hay una asociación directa entre consumo y placer.

¿Cómo diferenciar el consumo del consumismo? Resulta difícil trazar una línea divisoria, por cuanto uno es la exacerbación del otro. El consumo es una realidad cotidiana, forma parte del hombre y per se, no representa un problema, a diferencia del consumismo, que se sustenta más en una conducta impulsiva, irracional, y desmedida, en la que el sujeto cae presa de su entorno y adquiere más de lo que necesita.

Analice el motivo que le hace comprar y diferencie si es una necesidad concreta o creada artificialmente (moda, estatus social, presión de grupo o simple placer).

Frente al consumismo, se erige el consumo responsable, como el llamado que se hace al consumidor, de educarse, de indagar sobre los beneficios o perjuicios que le ofrece el bien o servicio que se plantea adquirir. Por ejemplo, en los alimentos, el consumidor responsable verifica la fecha de caducidad, compara el contenido, identifica nutrientes y analiza los efectos de estos para su salud.

El consumo responsable como modelo de conducta nos lleva a ser más conscientes de los efectos que los bienes o servicios que adquirimos tienen sobre nuestro presupuesto familiar, sobre nuestra salud y en fin, sobre nuestro bienestar.

Por otro lado, el modelo propuesto también es una exigencia para el comercio de informar, de brindar elementos que permitan a los consumidores formarse un juicio, sustentado en el derecho universal, a ser informados.

Es igualmente una exigencia para el Estado, de emprender actividades dirigidas a satisfacer la obligación de educar al consumidor, función que desarrolla la ACODECO a través de iniciativas como: ‘Acodeco en tu Comunidad’ en la que se visitan comunidades y se les brinda información sobre sus derechos; charlas dirigidas a consumidores, representantes de empresas, colegios y universidades, y grupos organizados de la sociedad civil; visitas guiadas a las instalaciones de la ACODECO y participación en ferias a nivel nacional, en la que suministran folletos educativos y se realizan actividades asociadas a las funciones de protección al consumidor.