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21 de Jan de 2020

Economía

Urge mejor enfoque de regla Buffett

NUEVA YORK. ‘Este pudín carece de tema’, dijo una vez Winston Churchill sobre su postre. Lo mismo podría haberse dicho sobre la campaña ...

NUEVA YORK. ‘Este pudín carece de tema’, dijo una vez Winston Churchill sobre su postre. Lo mismo podría haberse dicho sobre la campaña de reelección de Barack Obama, que empezó fuerte con su discurso anual sobre el estado de la Unión en enero, y luego fue serpenteando. Parece que, al final, se decidió por un tema, aunque no el correcto.

Recientemente, el presidente y sus asesores se enfocaron en gravar a los ricos con impuestos y combatir la desigualdad. El impuesto de la regla Buffett sobre los millonarios se convirtió en la calcomanía para paragolpes de Obama.

La propuesta es razonable, pero no se merece la atención que Obama le está dando. Plantea una suma trivial, $47 mil millones durante los próximos 10 años, periodo durante el cual el gobierno federal gastará $45 mil millones.

Se añade otra capa al código tributario, que ya es el más complejo y corrupto del mundo industrializado. Si el presidente quiere ser valiente, podría proponer una reforma tributaria integral y eliminar los cientos de deducciones, exenciones, créditos y vacíos legales que el Congreso vende a cambio de contribuciones para la campaña.

PUNTO CENTRAL

El enfoque en la regla Buffett también es una mala política a largo plazo. Si bien por el momento las encuestas podrían demostrar que funciona, los estadounidenses son, por lo general, ambiciosos, no envidiosos.

A través de los años, los votantes tienden a apoyar a un gobierno que se centra en crear oportunidades, en lugar de uno que trata de reducir la desigualdad.

El gran logro de Bill Clinton y Tony Blair fue posicionarse como progresistas a favor del mercado y del crecimiento. Esta imagen de una izquierda nueva y moderna, que se costó mucho conseguir, puede perderse fácilmente.

Irónicamente, Obama ha estado girando en el mismo momento en que los eventos están proporcionando el tema de la campaña perfecta. Han pasado cuatro años de la crisis financiera. En Estados Unidos, el gobierno actuó de forma rápida y masiva, usando medidas monetarias y fiscales para estimular la economía.

En Europa, los gobiernos recurrieron rápidamente a programas de austeridad, recortando gastos para reducir los déficits presupuestarios.

Los resultados están en que: se espera que este año la economía estadounidense crezca entre un 2 y un 3%. Se prevé que la eurozona se contraerá un 0.3%; España y Gran Bretaña recayeron oficialmente en la recesión, primera vez en 40 años que esto ocurre a las principales economías.

PERSPECTIVAS

El último pronóstico del Fondo Monetario Internacional hasta 2017 manifiesta que la economía de Estados Unidos superará a cada una de las principales economías europeas.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional muestran que, incluso la tasa de crecimiento promedio de Alemania será solamente un 40% de la de Estados Unidos.

Las preocupaciones europeas sobre el déficit y la deuda son válidas. Pero fue un error utilizar estos problemas de mediano y largo plazo como una razón para hacer recortes masivos del gasto en la mitad de la peor recesión económica en 80 años.

La política del gobierno en su mejor momento es anticíclica: hace recortes en épocas de bonanza y gasta durante las depresiones. Europa está haciendo lo opuesto, y el efecto es empeorar el déficit presupuestario.

En la mayoría de los países europeos el recorte de gastos ha llevado a un crecimiento más lento, a una menor recaudación fiscal, y por tanto, a un déficit mayor. España y Gran Bretaña tienen un déficit muy superior al de las proyecciones anteriores.

RECORTES Y PRESUPUESTO

Obama empezó el año hablando de ‘una economía construida para durar’. Debería regresar a este tema y encuadrar esta campaña como una elección entre inversiones y recortes presupuestarios.

El partido republicano está totalmente comprometido con la idea de que los grandes recortes presupuestarios por sí mismos producirán un crecimiento económico. Y el presidente tiene sustancia detrás de la retórica. Propuso varias iniciativas de inversión importantes: un plan de infraestructura de $476 mil millones; un alza del 5% del gasto en investigación y desarrollo; un programa de capacitación laboral para incentivar a los trabajadores desplazados; incentivos para la fabricación y fondos de graduados de la universidad.

Debería pedir a los estadounidenses que elijan entre una teoría que establece que estas inversiones crearán crecimientos a largo plazo, y la idea de que la reducción de los presupuestos del gobierno será suficiente para provocar crecimiento y empleo.