Temas Especiales

25 de Sep de 2020

Economía

Política Educativa en la era tecnológica y democrática

PANAMÁ. Aun cuando en Panamá persisten diferencia agudas sobre cómo mejorar la educación, existen pocas dudas sobre la necesidad de logr...

PANAMÁ. Aun cuando en Panamá persisten diferencia agudas sobre cómo mejorar la educación, existen pocas dudas sobre la necesidad de lograr este objetivo por el bien del desarrollo y hacerlo a la brevedad posible.

Para trascender este aparente dilema quizá valga la pena dilucidar -o reforzar la noción de- por qué, a diferencia de otras etapas de la humanidad, hoy día la educación se ha convertido en un eslabón crítico e inexorable para el desarrollo integral de la sociedad. Quizá conocer o entender mejor esta relación -o nuevo paradigma- nos ayude a lograr más rápido un consenso que nos permita continuar avanzando por la senda del progreso.

La clave pudiera radicar en un concepto llamado competitividad y un derivado del mismo cual es la denominada ventaja competitiva, cuyo reciente precursor ha sido Michael Porter, Profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.

Este nuevo enfoque constituye una evolución o variante del principio denominado ventaja comparativa (que definió en su momento el economista inglés David Ricardo a inicios del siglo XIX).

ORIGEN

El concepto se basaba originalmente en la relativa abundancia de la que podía gozar un país respecto de otro en cuanto a su dotación en términos de insumos,

mano de obra y recursos naturales entre otros factores.

En efecto, estas condiciones bien aprovechadas permitieron, a través de libre comercio y la especialización, impulsar la expansión de ciertas economías cuando menos por un tiempo. Caso recientes de ello han sido Chile con el cobre y Venezuela con el petróleo cuyas economías se mantuvieron, y se mantienen en cierto grado a base de exportar estos insumos.

TRANSFORMACIÓN

Sin embargo el advenimiento de la tecnología y el conocimiento, sobre todo luego de mediados del siglo XX agregaron una variante a este paradigma, tal y como lo demostró en su momento Japón que, aun careciendo de recursos naturales, se convirtió en pionero económico global.

Otros casos más recientes de economías precursoras en materia de avances tecnológicos y aprovechamiento educativo han sido Nueva Zelanda, Noruega, Suiza e Irlanda.

La diferencia fundamental entre ambos conceptos es que la ventaja competitiva se fundamenta en que un país aventaje a otro pero de manera sostenida y sobre la base de su capacidad distintiva para la innovación, y eso sólo se logra si su población recibe una educación competitiva.

El concepto fundamental consiste entonces en transformar ventajas naturales o comparativas agregando valor al proceso económico, es decir generando productos innovadores de alta calidad, a precios competitivos aventajando así de forma sostenida a otros países y, al mismo tiempo, elevando el ingreso y bienestar.