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02 de Mar de 2021

Economía

Situación de la deuda pública

PANAMÁ. La deuda pública panameña ha aumentado significativamente desde 2008, alcanzando $15,504 millones en abril de 2013 (gráfica 1). ...

PANAMÁ. La deuda pública panameña ha aumentado significativamente desde 2008, alcanzando $15,504 millones en abril de 2013 (gráfica 1). Los voceros del gobierno, e incluso el propio presidente de la República, han desestimado las críticas que se le han hecho en materia del manejo de la deuda, argumentando que el Producto Interno Bruto (PIB) también ha aumentado y por tanto, la relación deuda/PIB ha disminuido significativamente. Esta relación la utiliza la macroeconomía tradicional para evaluar la deuda de un país, pero es un indicador incorrecto.

El coeficiente deuda/PIB asume, equivocadamente, que todos los ingresos correspondientes al PIB están disponibles para pagar la deuda. También se asume, incorrectamente, que al aumentar el PIB también lo harán los ingresos en la misma proporción. Contrariamente, el principio que debe regir es que la deuda se paga con los ingresos de quien la contrata, tal como vale para cualquier crédito.

La deuda pública se paga con los ingresos del sector público, únicos que están disponibles para pagarla. Por tanto, el indicador más adecuado sería aquel que relaciona el servicio de la deuda, lo que anualmente se paga, con los ingresos corrientes del gobierno. Este último coeficiente expresaría cuánto de los ingresos corrientes se utiliza para pagar la deuda, y por consiguiente, la diferencia es lo disponible para hacerle frente a los demás gastos del gobierno.

La gráfica 2 muestra un comportamiento bastante similar para ambos coeficientes hasta 2008. Desde entonces, durante el gobierno de Martinelli, la parte de los ingresos corrientes que se destina a pagar la deuda aumenta significativamente, aun cuando la relación deuda/PIB tiende a disminuir.

Hasta el 2005, el servicio de la deuda representó más del 50% de los ingresos corrientes del gobierno, lo cual, obviamente, implicó refinanciamientos, ya que es imposible destinar tales montos al pago efectivo de la deuda. Se adquirió deuda para pagar deuda.

Durante el gobierno de Torrijos se destinó un poco más del 30% de los ingresos corrientes al servicio de la deuda, aunque en 2009 representó 52%, correspondiendo una buena parte a refinanciamientos. En este año el servicio de la deuda aumentó en casi $900 millones y las nuevas contrataciones en $1,513 millones. Se cancelaron los bonos con vencimientos en 2008, 2011 y 2012, para lo cual se emitieron bonos por $887 millones, que también sirvieron para apoyar el presupuesto.

En el 2010, recién iniciado el gobierno de Martinelli, la parte de los ingresos corrientes destinados al pago de deuda disminuyó al 22%, debido a los refinanciamientos hechos por Torrijos. Sin embargo, desde entonces este coeficiente ha aumentado, representando el 30% en el 2012, cuestión que la Contraloría advierte cuando señala: ‘…destacamos … un aumento de 7.3 unidades porcentuales en la relación servicio de la deuda/ingresos corrientes’, comprobando, además, que los técnicos de la Institución sí utilizan el coeficiente correcto.

Los voceros de los partidos políticos tradicionales de oposición no se preocupan en cuestionar el indicador porque cuando han sido gobierno también lo han utilizado, y prefieren refugiarse en los argumentos que el registro de la deuda no incluye los proyectos ‘llave en mano’ y tampoco la deuda de las entidades que el gobierno ha excluido del sector público, como los corredores, el aeropuerto y otros.

Esta crítica es válida, y sin duda, cuando se incluyan agravarán los efectos de la deuda pública, pero no cuestiona el equívoco del razonamiento macroeconómico, que, en nuestro concepto, es lo esencial.

Si el coeficiente deuda/PIB disminuye, ello solo indica que el PIB creció más rápido que la deuda, pero nada dice de la velocidad del crecimiento. Es necesario comparar ambos crecimientos, por períodos, para analizar su significado. Durante el período 2000-2012, la tasa de crecimiento promedio anual del PIB nominal fue de 9.95% y el crecimiento de la deuda pública fue de 5.24%. La tasa de crecimiento del PIB fue de casi dos veces (1.9) el crecimiento de la deuda.

Durante el período 2005-2012 la relación fue de 2.7 veces y, en el período del actual gobierno, 2009-2012, la relación disminuyó a 1.6 veces. (ver tabla) Es decir, aun cuando el PIB creció más rápido que el saldo de la deuda pública, el crecimiento de ésta última se aceleró, creciendo del 2.2% anual durante 2005-2009 al 9.1% de 2009-2012.

Considerando estos datos, el coeficiente de la deuda pública se ha deteriorado, contrario a lo que argumentan los voceros del gobierno, e incluso organismos internacionales, que siguen la macroeconomía tradicional.

Para evaluar la situación futura, se requiere conocer los períodos de vencimiento de los créditos y relacionar los futuros pagos con la proyección de ingresos, una parte relacionada a la base impositiva, a los ingresos del PIB, y otra a los ingresos no tributarios, especialmente los ingresos provenientes del Canal de Panamá y aquellos resultado de venta de patrimonio, práctica que ha utilizado Martinelli de forma indiscriminada. Las privatizaciones de empresas públicas también se inscriben en esta práctica.

Al momento en que terminen los proyectos llave en mano habrá que honrar el compromiso de pago y el gobierno tendrá que suscribir nuevos créditos, aumentando la deuda y los pagos futuros. En los últimos 12 años el país pagó $29,000 millones por servicio de la deuda, de la cual el 30% fue de intereses, y contrató deuda por $25,350 millones; es decir, para el gobierno la relación fue negativa en $3,650 millones.

Los refinanciamientos encarecen la deuda, y ahora con los proyectos llave en mano se encarece aún más. Los próximos vencimientos de la deuda presionarán a contratación de más deuda, sin que podamos salir de la vorágine de endeudamiento. Ningún gobierno, como prueban los datos, ha tenido una política responsable en materia de deuda. Se han endeudado para usufructuar de la deuda, para que el sector privado y los que gobiernan ganen dinero, pero no pensando en el pueblo. La deuda es enriquecimiento para algunos y calamidades para el pueblo. De esto, la oposición de los partidos políticos tradicionales no habla, porque han actuado de la misma manera.

ESPECIAL PARA LA ESTRELLA