Temas Especiales

29 de Mar de 2020

Economía

Bernanke termina mandato como ‘gran interventor’

WASHINGTON. Ben Bernanke, concluye esta semana una gestión de ocho años como el ‘gran interventor’ que ayudó a superar la recesión más p...

WASHINGTON. Ben Bernanke, concluye esta semana una gestión de ocho años como el ‘gran interventor’ que ayudó a superar la recesión más profunda y prolongada sufrida por Estados Unidos en casi ocho décadas con decididas medidas de estímulo económico.

Bernanke, de 60 años y un atento estudioso de la Gran Depresión, dejará el 31 de enero la presidencia de la Reserva Federal (Fed) en manos de Janet Yellen, la primera mujer al frente de esta institución centenaria.

Cuando Bernanke tomó el timón de la Fed en enero de 2006, Estados Unidos vivía todavía la euforia de la burbuja especulativa del quinquenio precedente, cuya fragilidad no supo ver Alan Greenspan, a quien todavía se consideraba un genio de la política monetaria.

Graduado como economista de Harvard y con un posgrado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Bernanke pudo ver muy de cerca la gestación de la crisis desde su puesto como titular del Consejo de Asesores Económicos del presidente George W. Bush.

CREATIVIDAD FINANCIERA

Los programas creativos de Bernanke han tenido dos fases. Durante la crisis financiera entre 2007 y 2009 Bernanke rescató a unos cuantos grandes bancos y pergeñó operaciones de préstamos ingeniosas que distribuyeron dinero a los bancos, empresas pequeñas y consumidores.

En el segundo acto de su gestión, Bernanke apoyó la reactivación de la economía a través del abaratamiento del crédito con la adquisición de enormes cantidades de bonos del Tesoro y títulos hipotecarios.

El último año de la presidencia de Bernanke en la Fed ha estado dominado por el debate entre los miembros del Comité de Mercado Abierto y entre los economistas acerca de la conveniencia de aminorar los estímulos, y el ritmo y oportunidad de tal atenuación.

LA RETIRADA

Al irse, Bernanke deja al sistema bancario estadounidense con $1.5 billones en exceso de reservas para los cuales los bancos poco uso tienen, dada las restricciones de la demanda de préstamos, pero que, según algunos críticos, podrían alimentar una escalada inflacionaria.